25 de septiembre 2019 - 11:17

Argentina necesita algo más que dominar el dólar

Porque solo con la creación de empleo se podrán solucionar una parte sustancial de nuestros problemas, encabezados por la pobreza y la indigencia.

El dólar en la city superó los $59.
El dólar en la city superó los $59.
NA

Es innegable que estamos en medio de una crisis. Por eso, es hora de dejar a un lado las disputas y encarar nuevas políticas que promuevan el desarrollo. Para eso, la economía argentina necesita algo más que solo dominar el dólar.

Si bien las medidas provisorias adoptadas por el Gobierno parecen exitosas, se necesita también bajar la altísima tasa de interés, controlar definitivamente la endémica inflación, cambiar la asfixiante modalidad de AFIP, mejorar aún más los ingresos de los trabajadores y fundamentalmente generar una política que permita el pleno empleo.

Porque solo con la creación de empleo se podrán solucionar una parte sustancial de nuestros problemas, encabezados por la pobreza y la indigencia en la que están sumergidos más del 35% de nuestros compatriotas, pero cuyas raíces persisten desde hace varias décadas. En otro contexto, así lo creyó el economista John Maynard Keynes cuando tituló su famoso libro “La Ocupación, el Dinero y el Interés”, al considerar al empleo como el gran dinamizador de la economía.

Actualmente, las pequeñas y medianas empresas están pasando momentos sumamente difíciles, con producciones y negocios inferiores a la mitad de su capacidad, en parte por la inédita tasa de interés que impide el crecimiento. Sin mencionar las que cesan o quiebran, que aunque sin estadísticas concretas, parecen ser numerosas.

Sin embargo, el principal motivo que afecta nuestra actividad económica es la anticuada legislación laboral que promueve la conflictividad entre empleados y empleadores, con la consecuencia de lo que vemos: un país otrora de los más desarrollados y ricos, con prosperidad y bienestar de sus habitantes, que absorbió millones de inmigrantes, transformado por causa de esa conflictividad en un país con problemas endémicos y que es el que menos creció en los últimos 70 años entre 200 países analizados en un reciente informe del Banco Mundial.

¿Por qué? Fundamentalmente por las leyes que van a contramano de lo que la economía requiere para su despegue. Porque con estas legislaciones, que enriquecen a los abogados laboralistas y perjudican al país, se desalienta el emprendimiento y como consecuencia la generación de empleo. Por ello, los salarios son menores y hay más pobres.

Sobre todo, cuando es conocido que los emprendedores son los creadores de empleo y de la riqueza de las naciones.

Ahora bien, ¿hay algún caso a seguir en la Argentina? Sí, la excepción en las leyes laborales -y que funciona en forma correcta- es el régimen de los Trabajadores de la Construcción, en el que no hay confrontación entre empleado y empleador. En este sector, pese a que se despide sin pago indemnizatorio alguno, trabaja casi el 10% de los trabajadores registrados del país. En ese rubro, no existen los cientos de miles de juicios, ni la mafia de los juicios laborales.

Por todo lo expuesto, propongo promover a los emprendedores y al mismo tiempo aumentar la protección a los trabajadores y sus familias para el caso en que pierdan su empleo, con el Seguro de Desempleo, tal como funciona en los países desarrollados. Gracias a este instituto, estos países tienen tasas de desempleo menores al cuatro por ciento y sus trabajadores ganan entre dos y tres veces los salarios argentinos.

Las tareas pendientes son muchas. Por eso, resulta inconcebible la inacción en esta dirección. Es hora de poner manos a la obra.

(*) Empresario. Autor de “Pleno empleo, la riqueza de las naciones y desarrollo económico”

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