Al país le conviene acordar con el FMI
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Una fuente de fondos barata de 4,2% de interés anual (frente a una TIR comparable de casi 8% en dólares de las licitaciones de BODEN 2012) sería el FMI si se consiguiera un crédito stand-by, cosa que la Argentina ya tuvo durante seis meses entre octubre 2003 y marzo del año pasado. O sea, no estamos hablando de algo que nunca ocurrió desde que Kirchner y su modelo productivo nos vinieron a « redimir» de los males de la maldita convertibilidad hace ya dos años y medio.
Por más que Kirchner despotrique todos los días contra el FMI y proclame que se quiere desendeudar para independizarse, cada vez que pudo negoció postergaciones de los vencimientos de capital en vez de pagarlos y bajar deuda (los intereses siempre se pagan puntualmente). Lo logró por 100% de lo que vencía durante el semestre que la Argentina cumplió con el acuerdo stand-by firmado en setiembre de 2003 y volvió a repetir, ya sin acuerdo, en setiembre de 2004 (u$s 1.100 millones) y en mayo de este año (u$s 2.500 millones).
Postergar pagos de capital al FMI le conviene al país por dos razones. Una, para un defaulteador serial como la Argentina es más barato financiarse con crédito institucional (ejemplo, stand-by del FMI) que en el mercado de capitales. Segunda, no tiene sentido asfixiar a impuestos a la economía blanca (la eficiente, la que compite con el mundo y la que dispara el crecimiento) para enviar dólares al exterior a una burocracia ineficiente como el Fondo, cuando haciendo cosas más o menos razonables (todo un Rubicón para este gobierno) nunca se hubiera caído el acuerdo que teníamos, y hace rato ya hubiéramos tenido uno nuevo.
Pero a Kirchner se le va terminando el aire que da patear para delante los pagos al FMI sin acuerdo porque las postergaciones «en serio» ocurren sólo si hay un programa con la venia del Fondo. Cuando firmamos en la primavera de 2003 100% de los pagos que había que hacerle entre ese año y 2006 por u$s 12.500 millones (casi la totalidad de la deuda), fueron demorados hasta el trienio siguiente, o sea, no había que cancelarle nada de deuda durante 3 años. Desde que por culpa de los incumplimientos argentinos el acuerdo se cayó, hemos logrado postergaciones, pero sólo por un año en vez de tres, con el agravante de que una vez que se postergaun vencimiento, luego se transforma en obligatorio sí o sí al año siguiente.
En 2006 vencen u$s 4.700 millones (2,5% del PBI) de capital, sólo con el FMI (casi 40% del total). Nunca antes la Argentina pagó 100% de vencimientos de esa magnitud. Siempre se las ingenió para postergar todo o algo dependiendo de si había o no acuerdo con el Fondo por más cacareo oficial a favor del desendeudamiento.
De los u$s 4.700 millones, sólo u$s 1.500 millones son obligatorios (aunque postergables con un acuerdo). Los u$s 3.200 millones restantes son postergables con acuerdo o sin él pero mediando en este último caso la buena voluntad del FMI ante un pedido explícito del gobierno argentino. O sea, si hubiera acuerdo, automáticamente se postergaría el pago de los u$s 4.700 millones por un plazo muy similar al de la duración del programa con el FMI. De no lograrse un entendimiento, habría que pagar los u$s 1.500 millones obligatorios y se podrían postergar los u$s 3.200 millones postergables en la medida en que la relación con el Fondo sea más o menos civilizada (para lo cual sería bueno que el Presidente dejara de vituperarlo) o si no que Chávez y Fidel estén cada vez más «pintorescos» y generen la suficiente preocupación por la región en Washington que haga que Bush no quiera un problema más, también en la Argentina.
Pero en esta segunda alternativa, 2007, año de la próxima elección presidencial, queda con u$s 4.200 millones de pagos al FMI 100% obligatorios e impostergables, salvo acordando con el Fondo. De nuevo, por más palabras que el gobierno gaste a favor del desendeudamiento, nunca antes la Argentina pagó 100% de vencimientos de esa magnitud.
• Presión
Pensemos que 2007 ya será el tercer año de una inflación baja pero de dos dígitos, un gasto público creciente seguirá presionando para poner más impuestos, los costos laborales serán más altos porque el gobierno seguirá subiendo salarios privados por decreto, la tasa de interés doméstica será más alta porque la internacional así lo será y porque seguramente el BCRA seguirá acumulando reservas contra Lebac. O sea, lo que no necesita 2007 es más presión sobre el sector privado para pagarle también al FMI.
Así que hace falta un acuerdo con el Fondo antes de 2007. Es más, ya en la segunda parte de 2006 el cronograma de vencimientos de capital con el FMI «aprieta» feo, así que habría que acordar como tarde antes que termine el primer semestre del año que viene.




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