29 de marzo 2007 - 00:00

Alberto Fernández retrocede

(Alberto Fernández intentó explicar lo inexplicable y terminó rindiéndose otra vez ante un tribunal radial. Claro que Magdalena Ruiz Guiñazú, que lo entrevistó para «Continental», lo llama afablemente «Alberto» y lo invitó a desayunar con ella. Pero el jefe de Gabinete desdijo a su ministro del Interior que había pedido una renuncia al juez Alfredo Bisordi cuando reconoció que este presidente de la Cámara de Casación no puede intervenir en las causas presuntamente demoradas porque fue recusado o se excusó en todas ellas. También desdijo al Presidente al disculparlo por su discurso anti-Justicia de Córdoba al argumentar que habló como un ciudadano más. Veamos lo principal de ese diálogo.)

PERIODISTA: Fíjese el remolino que ha causadola injerencia del Presidente. Tal es así que la Corte ha terminado pidiendo respeto por la independencia judicial, ¿no?

Alberto Fernández: El Presidente dijo días atrás que le pedía a la Casación que se aboque a los temas que por violación de los derechos humanos tiene bajo estudio hace mucho tiempo. En verdad la Casación tiene una serie de causas que han llegado a esa instancia y que algunas tienen rémoras en su tratamiento de varios años, no de algunos meses, de varios años. Ha hecho una crítica, similar a lo que hacen muchos abogados del fuero que tienen un seguimiento preciso de estas causas. Una crítica como cualquier ciudadano puede hacer. Explicó que no estaba afectando la independencia de los Poderes con su crítica. Y yo entiendo que el Poder Judicial, que es uno de los tres Poderes del Estado, también está sometido a la crítica ciudadana. Y no tiene una indemnidad respecto de los otros poderes.

P.: ¿Quiere decir entonces que la Corte Suprema no entendió nada?

A.F.: No, yo creo que la Corte Suprema ha tratado de ordenar la discusión, y me parece que está bien que lo haga, diciendo: «Bueno, miren, está bien que...», porque en algún momento dicen que existen los soportes, los mecanismos, los resortes adecuados, institucionales, para cuestionar a los jueces. Es correcto que así sea. Pero el deber del Presidente no es cuestionar a ningún juez. Dijo, solamente, que «dicten sentencia».

P.: El ministro del Interior, que tengo entendido que integra el Poder Ejecutivo de la Nación, dijo que Bisordi debiera hacerle un favor a la patria y renunciar.

A.F.: Sí, bueno... yo, en esos puntos no entro. Yo me circunscribo, básicamente, a lo que dijo el Presidente. Y en verdad, lo que dijo Aníbal tiene que ver con un desarrollo del diálogo, que es un poco distinto. Tampoco lo nombró ni siquiera a Bisordi, que se sintió aludido.

P.: ... es el Presidente de la Cámara de Casación.

A.F.: Claro que sí. Pero la realidad es que Bisordi está recusado y excusado en todas estas causas en virtud de presiones que ha tenido, respecto de una persona que ha estado desaparecida en la ESMA. Detenida y desaparecida en la ESMA.

P.: Sí, Graciela Daleo...

A.F.:
Todo el mundo sabe que la Casación tiene problemas de funcionamiento y lo que tenemos que estar discutiendo es qué hacer con la Casación para que dicte sentencia.

P.: Todas las cárceles están llenas de causas de gente que está detenida esperando sentencia.

A.F.: Es verdad eso. Tiene razón.

P.: Pero el Presidente se refirió sólo a estos juicios. El problema es que ningún funcionario de gobierno se refiere a las otras causas. Ni a las de corrupción...

A.F.: No, no, no. No es verdad eso. El Presidente hace dos meses atrás cuestionó, severamente, a la Casación de la provincia Buenos Aires, que por su negación permitió la liberación de «la Garza» Sosa. A mí me parece que es mucho más grave es que el Presidente por su omisión termine siendo cómplice del retardo de la Justicia.

P.: O sea que la Corte Suprema no entendió nada del tema. Porque según lo que usted dice, no debería haber emitido, prácticamente, ningún comunicado.

A.F.: No, no, no yo no dije eso. La Corte Suprema emitió un comunicado. Yo creo que está tratando de volver las cosas a su contexto, así lo interpreto yo. No me parece para nada inadecuada lo que ha dicho la Corte. Me parece que ha dicho cosas razonables y obvias también.

P.: Un ministro pidió la renuncia de un juez.

A.F.: Yo he leído la desgrabación ésa. El modo como se dio el diálogo fue lo que llevó a decir eso. Y bueno finalmente llámelo a Aníbal para que explique.

P.: Ya lo llamamos y dijo que no tenía nada de qué arrepentirse.

A.F.: Pregúntenle a Aníbal. Yo digo lo que a mí me parece. Aníbal no precisa defensa. Y yo tampoco estoy para defenderlo ni para ponerme en fiscal de él.

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