Covid-19 visibilizó brecha entre educación pública y privada

Opiniones

Mientras el debate pasa por entender si es más importante priorizar la salud o la economía, casi el 50% de los alumnos argentinos no están "virtualmente" escolarizados. El Estado tienen el desafío de reducir al máximo el impacto negativo que tiene la pandemia en el aprendizaje y la educación.

En marzo comenzaron las clases. Apenas una semana y media después se suspendieron por la acelerada expansión del covid-19. Junto a esto surgían las primeras dudas sobre cómo dar respuesta a los alumnos y seguir apoyando sus procesos de aprendizaje sin la presencia en las aulas. Desde entonces, muchos son los niños y adolescentes que han estado recibiendo tareas escolares para hacer en casa, a través de plataformas o aplicaciones. Cuando algo no se entiende, existe la posibilidad de interactuar con el docente mediante chat.

Cada institución educativa ha ido estableciendo su propio plan de actuación. De este modo, se encuentran aquellos alumnos que han conseguido adaptarse a la “nueva normalidad” y mantener, aunque sea de una manera distinta a la habitual, un ritmo “normalizado” de clases y tareas, mientras que otros, lamentablemente, se quedaron afuera del sistema.

Aquí se establece una primera desigualdad, dando lugar a una inquietud social: ¿Qué sucede con aquellos alumnos que no tienen acceso a internet o computadoras y que, por tanto, no pueden realizar sus tareas ni participar de las clases virtuales?

Cifras alarmantes

Según el informe “Desigualdades Sociales en Tiempos de Pandemia” del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), el déficit de acceso a la información en la infancia y adolescencia en tiempos de pandemia adquiere una relevancia mayúscula y especialmente en términos de desigualdad social. “Una parte muy relevante de esta población (48,7%) no tiene PC en sus casas y el 47,1% no tiene acceso a servicio de Internet”, determina la encuesta.

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El 48,7% de los alumnos no tiene PC en sus casas y el 47,1% no tiene acceso a servicio de Internet, según un estudio de la UCA.

El 48,7% de los alumnos no tiene PC en sus casas y el 47,1% no tiene acceso a servicio de Internet, según un estudio de la UCA.

Lo expuesto se alinea con las propuestas de la UNESCO para garantizar la educación online durante la pandemia, con carácter inclusivo. En este aspecto, el organismo internacional insiste en la necesidad de aplicar medidas que garanticen el acceso a la educación digital por parte del alumnado con discapacidad o que proviene de familias de ingresos bajos a quienes deberían facilitarles un acceso a Internet.

No hay dudas de que el Covid-19 visualizó la innegable brecha que existe entre la educación pública y la privada. Preocupan los efectos altamente desiguales que se están generando en el contexto actual en cuestiones de educación, donde aquellos alumnos que vienen en hogares precarios (con ausencia de escritorio, libros, material de lectura, nula conexión a internet, falta de dispositivo electrónico, etc.) y que además tienen padres con nivel educativo bajo, son los que más sienten los golpes de la actual crisis.

Es preocupante, en muchos casos, el contexto complejo en el que están inmersos muchos de estos alumnos: violencia familiar, falta de una estructura social que los apoye y los contenga, entre otros aspectos importantes.

Si bien las plataformas permiten la interacción entre alumno y docente donde el niño o adolescente puede acceder a cierta información curricular, también es fundamental la cercanía emocional entre ambos. Es importante mantener el vínculo de los alumnos durante el proceso educativo y con la institución, por cualquier medio, porque la escuela no es solo aprender matemáticas; es también fomentar las relaciones sociales e interacciones entre pares y esto se ha perdido en ese 47,1% de esa población que hoy no tiene acceso a dispositivos electrónicos o no tiene internet.

Esfuerzos en vano

Se ha hecho un gran esfuerzo de parte de los docentes para lograr mantener los procesos de aprendizaje y se destaca su alto compromiso. Se han tenido que poner al día en el manejo de herramientas online, en la elaboración de recursos así como también en mantener el ritmo de aprendizaje de los alumnos adaptando el material de cada curso.

Aun así, cabe mencionar que los sistemas escolares no están preparados para una situación como esta y el cierre de las escuelas ha tenido efectos significativos, marcando grandes diferencias entre hogares vulnerables y los que no lo son. La brecha tecnológica se ha hecho más evidente que nunca, dejando de manifiesto que las tecnologías educativas son una necesidad.

El desafío será reducir al máximo el impacto negativo que esta pandemia está teniendo en el aprendizaje y la educación. El sistema educativo debe planificar cómo recuperarse, con un sentido de responsabilidad de todos los actores, con una mejor comprensión que permita asegurar que todos los alumnos tengan las mismas posibilidades de recibir una educación de calidad.

(*) Licenciada en Psicología

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