El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales, personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», que analiza si hay un verdadero cambio de escenario ante el alza de acciones bancarias y la baja del precio del petróleo. Asegura que «en la medida en que el mundo evite caer en una recesión franca, el petróleo podrá aferrarse a la suba». Pero agrega que si el valor del crudo «titubea será porque su diagnóstico se tornó más sombrío».
PERIODISTA: Salió el sol. Paró la tormenta. Se coló una tregua. No me lo hubiera imaginado después de ver la inflación de junio en 1,1%. Sin embargo, a esta altura, todo es posible.
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Gordon Gekko: Los números de Wells Fargo salvaron el día.
P.: Sobre todo, la decisión del directorio de aumentar 10% el pago de dividendos. Es un viaje a contramano de la sensación de derretimiento que azota a las acciones bancarias.
G.G.: Es un mensaje muy potente. Transmite seguridad y confianza en el futuro; sin dudas, los commodities con mayor escasez de oferta entre los bancos.
P.: Habrá que ver si tienen con qué respaldarlo.
G.G.: El banco presentó un balance decente. Mejor que lo anticipado, gracias a las expectativas devaluadas. Acusó un aumento de ingresos de 16% con una merma de 23% en los beneficios, menor que lo que se temía.
P.: No lo discuto: la puestaen escena fue impecable. La acción trepó 25% cuando se conocieron las cifras y el ajuste de dividendos. Cualesquiera sean los verdaderos problemas que enfrenta el banco, eso también lo entiendo, serán más llevaderos con cotizaciones más altas.
G.G.: Usted tiene que arriesgar: lo están desplumando y le toca una mano medianamente buena. El banco eligió doblar la apuesta.
P.: Es un póker de mentirosos.
G.G.: Dentro de tres meses veremos si hay con qué sostener la postura. No crea que se vuelve gratis si hay que desdecirse y cubrir de prisa un agujero de capital.
P.: Subir los dividendos puede resultar una movida tan brillante como imprudente. Y, si éste es el caso, la opinión final va a ser muy ácida.
G.G.: No hago objeción. La crisis bancaria no es una carrera de velocidad. Es una maratón. Lo que cuenta es la resistencia. No importa adelantarse al principio sino llegar a la meta.
P.: Raro en un banco: Wells Fargo se comportó como un benefactor social. Dio la letra para que resuciten varios de sus competidores.
G.G.: Hubo otros balances de compañías financieras que colaboraron. Charles Schwabb y Northern Trust también arrimaron una cuota de alivio.
P.: ¿Cómo leer estas reacciones tan dispares? Washington Mutual (WM), la mayor compañía de ahorro y préstamo para la vivienda de EE.UU., por citar un caso, parecía que se evaporaba en forma inexorable, tras los pasos de IndyMac. Tuvo, inclusive, que negar una corrida de depositantes. En un par de días, sin embargo, la acción trepó 45%.
G.G.: Necesita ponerlo en perspectiva. WM rozó los 3 dólares el lunes. Hoy (por ayer) cotizaba a 4,49. Pero no se olvide que la firma valía 45 dólares cuando terminó 2007. Estaba a 3 metros del abismo, el lunes, y ahora se alejó a 4 metros y medio. No está fuera de la zona de exclusión ni mucho menos.
P.: Hablando de depositantes, ¿otro ejemplo de mucho ruido y pocas nueces? ¿O hay, de veras, una corrida en las instituciones regionales?
G.G.: Si compara con la vigilia que desató Northern Rock en Gran Bretaña, aquí no pasó nada. Los problemas que tomaron estado público están vinculados con la propia IndyMac. Inclusive, tuvo que intervenir la policía para calmar los ánimos en una que otra sucursal. Pero la ausencia de información contundente no debería conformarlo. El horno no está para bollos. Es natural que se produzca una emigración de fondos hacia puertos que se vislumbren más seguros.
P.: Quizás una salida de recursos no traumática pero sí persistente.
G.G.: Así ocurrió con IndyMac. Debería ser peor ahora que el antecedente está en la vidriera. Veremos si los fondos se mudan de entidad pero permanecen dentro del sistema bancario o si toman distancia por completo. En principio, no se advierte demasiado revuelo. Si uno mira los títulos cortos del Tesoro o los spreads sobre Libor no hay rastros de alteraciones.
P.: ¿Hasta dónde llegará el rebote de los papeles bancarios?
G.G.: Hasta que se cubran las posiciones vendidas en descubierto.
P.: ¿Quedará mucho recorrido alcista?
G.G.: Mientras no estalle un nuevo balance incendiario, el desequilibrio es fuerte y debería tironear una suba respetable.
P.: La especulación en contra de los bancos debe ser muy voluminosa.
G.G.: Por eso los reguladores contraatacaron prohibiendo las ventas «de aire».
P.: Las de aquellos que ni siquiera se agenciaron las acciones que vendían...
G.G.: Correcto. La modificación de las reglas -producidas en medio del juego- buscaba dejarlos abiertamente en «offside» y forzarlos a arriar su embestida.
P.: ¿Cree que esta medida tendrá un éxito perdurable?
G.G.: Usted puede prohibir el uso de mangueras en la vía pública pero no las inundaciones. Si los activos de los bancos se derriten, más tarde o más temprano, con o sin ventas en descubierto, los papeles van a desmoronarse.
P.: ¿Cómo interpretar el declive del precio del petróleo? Por primera vez, en muchísimo tiempo, el crudo titubea. ¿Es la respuesta a un aumento no previsto de inventarios o la señal de un cambio más profundo?
G.G.: Si el mundo se hunde en una recesión, ¿quién podrá pagar el combustible a estos precios? Si es el final de la civilización, el petróleo será redundante. Hasta ahora, nadie se lo había preguntado. El valor del crudo y la crisis financiera tenían aprisionada a la economía en una «doble tenaza».
P.: Ninguno de los dos cedía un palmo.
G.G.: Estos últimos días, de la mano del frenesí de las convulsiones y de una descripción más oscura de la situación por parte de Ben Bernanke en el Congreso, se filtró la semilla de la duda en un mercado que, sin dudas, ha sido arrollador.
P.: Quizá también ayude que el dólar haya capeado indemne el temporal. El euro le mojó la oreja pero no pudo sustentar un avance por encima de 1,60.
G.G.: Es que Europa también carga su cruz. Aunque, reconozcamos que el dólar, con Fannie Mae y Freddie Mac en la picota, estaba más indefenso que nunca.
P.: Que el dólar haya podido resistir es una escena de otra película. Por eso le pregunto si no estamos asistiendo a un cambio de argumento.
G.G.: Es una paradoja: en la medida en que el mundo evite caer en una recesión franca, el petróleo podrá aferrarse a la suba. Y, a decir verdad, estamos en plena pelea. Si el crudo titubea, como usted dice, será porque su diagnóstico, no sólo el de Bernanke, también se tornó más sombrío.
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