14 de junio 2006 - 00:00

"Bernanke instaló la noción de que la inflación ha ido demasiado"

(Para el experto en mercados internacionales, personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», no es grave que Ben Bernanke haya archivado la intención en tomar un descanso en la suba de tasas de interés de corto en su último discurso. Lo delicado es que instaló la noción de que la inflación ha ido demasiado lejos. Además, opina que «lo verdaderamente novedoso es el abrupto giro de discurso de la Fed hacia una postura más combativa».)

Bernanke instaló la noción de que la inflación ha ido demasiado
PERIODISTA: Los mercadosse derriten como si alguien -yo diría que Ben Bernanke- hubiese olvidado una copa de helado al sol. La Fed subió 16 veces las tasas cortas, llevándolas de 1% a 5%, sin que mediaran grandes trastornos. ¿Cómo es que la amenaza del reajuste número 17 se ha convertido en un trauma mayúsculo?

Gordon Gekko: Yo diría que hay un antes y un después del cambio de posición de la Fed. Me refiero al último discurso de Bernanke, el lunes de la semana pasada. Allí archivó el énfasis en tomarse un descanso en la faena de subir las tasas de interés. Eso no es grave, lo delicado es que instala la noción de que la inflación ha ido demasiado lejos. Si esto es así, entonces, todos los mercados están en posición adelantada. La Fed -con este repentino cambio de partitura- los ha dejado en offside.

P.: ¿Hubo nueva información que pueda llevar a adoptar una estrategia más dura?

G.G.: No, si se refiere a información pública. De hecho, Bernanke menciona la marcha de la inflación subyacente en los últimos tres y seis meses. Hace hincapié, también, en la evolución de las expectativas de inflación. Yo diría que la dinámica de ambas variables no se ha apartado mucho de lo que ya conocíamos: un leve ascenso de la inflación subyacente -por encima del umbral de 2%- y una llamativa estabilidad en las expectativas. Lo verdaderamente novedoso es el abrupto giro del discurso de la Fed hacia una postura más combativa. Lo que ha sido refrendado por una legión de oradores de la Fed: Poole, Bies, Guynn, Kohn, Pianalto... Una podría afirmar que la Fed ha migrado hacia la posición que siempre sustentó William Poole, el titular de la reserva de Saint Louis.

P.: Es razonable que la Fed no descuide el riesgo de una mayor inflación, pero los mercados no se encuentran a gusto.

G.G.: Es la mejor contribución que puede aportar. Cuando Bernanke fue al Congreso el 27 de abril y señaló que -aun en una situación con riesgos desbalanceados- la Fed podía tomarse un respiro de una o más reuniones hasta obtener la información económica suficiente para gatillar una eventual suba de tasas, el mensaje implícito era que la situación inflacionaria estaba bajo control. Inclusive que había margen para que se deteriore sin ameritar una reacción de la política monetaria. Hoy esa ponderación se alteró y los precios (y riesgos) que eran razonables entonces lucen demasiado altos.

P.: No es curioso que los activos que debieran proteger contra la inflación -como el oro o los metales, o las mismas acciones o las divisas distintas del dólar- no levanten cabeza y sean los títulos del Tesoro y el dólar los que provean un refugio durante la tormenta.

G.G.: Nadie teme que el Banco Central no pueda controlar la inflación. El problema son sus consecuencias. ¿A qué costo? El rally de las Bolsas, de los commodities, de los mercados emergentes, es en última instancia una historia de crecimiento real. No fue la inflación lo que llevó el oro a los u$s 730. Fíjese que ahora que la inflación se convierte en el tópico central, el oro cae más de 20%. Y la gente se refugia en bonos de largo plazo, cuyo poder adquisitivo carece de toda protección frente a la suba de precios. El talón de Aquiles de estos mercados boyantes ha quedado expuesto: necesitan que se mantenga el crecimiento y temen a la asfixia que puede suponer una nueva vuelta de tuerca de la política monetaria.

P.: La Fed también conoce esos riesgos...

G.G.: Correcto. Pero los ha bajado en el orden de prioridades. Mire, si el petróleo se hubiera derrumbado 20% como el oro o el cobre, tampoco habría mayores problemas. El horizonte estaría despejado nuevamente. Pero el crudo tiene su propia dinámica y ésta es muy resistente a la política monetaria. Ni los huracanes ni los riesgos geopolíticos van a replegarse porque la Fed suba las tasas, un cuarto de punto o punto entero. Y eso puede llevar a presionar en demasía sobre el resto de la actividad económica que sí es muy sensible. Usted va a poner la inflación en caja -no lo dudo- pero la factura final no va a ser despreciable.

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