Campaña contra Felices Los Niños para atacar a Grassi
-
Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Padre Julio Grassi
El inspector de Bromatología y el médico forense miraban y olían la panceta y solicitaron la boleta de compra, así como la del chorizo.
Rápidamente se les trajo el certificado del porcino y la factura de compra que dejó tranquilos a los visitantes. Tres cucarachitas inoportunas (¿en qué cocina no se asoma una aun después de fumigar?) comenzaron a caminar por el techo. Claro: sólo se buscaba perjudicar sacando fotos donde peor luzca la Fundación. Toda la recorrida fue igual: agotados de ver cosas bien, sólo pararon a fotografiar lo que veían mal y sin pensar que ¡bastante que se hace a pesar de llevar 8 meses sin el pago de subsidio oficial!
La Fundación tiene la guerra declarada a los piojos y la sarna pero no la puede vencer porque los chicos que viven en los hogares, a pesar de ser tratados, toman contacto con sus familias los fines de semana o con los chicos externos y vuelven a contagiarse. Tal vez la misma Municipalidad, que por primera vez viene a la Fundación en sus 12 años de vida, podría ayudar a realizar una campaña básica. Normalmente ayudan en salud a Felices Los Niños las monjitas del Barrio San Damián, aún más que el Municipio al que se le pidió comida y nunca dio nada, remedios y no dio nada, dinero para mejorar y no dio nada. Habían recibido denuncias de tanques en mal estado y vieron que estaban bien, ya que una empresa privada hace las limpiezas a tiempo y profundamente. Los de Utedyc denunciaron que la planta cloacal estaba desbordada y no andaba y verificaron que eso era mentira. Sólo encontraron un bajo en el que se juntó agua con líquido con grasa de cocina y la Fundación ya está haciendo allí una cámara para solucionar el tema. Como siempre con una eficiencia que no tienen organismos oficiales.
«Perfil» trata de perjudicar a la Fundación poniendo una foto del baño de un hogar que está cerrado y que además está en reparación y en el que no hay chicos hace un año. Sin embargo usó la foto. Por otra parte en panadería se encontraron excrementos de roedores que entraron por una ventana que rompió un ventarrón de la semana pasada. Pero nunca habían tomado contacto con la harina o mercadería que está siempre bien guardada. La desratización de los sectores y la fumigación están en regla a pesar de las dificultades. El fotógrafo de la Fiscalía sacaba fotos especialmente a lo que veía mal (manchas de humedad o desorden que los chicos pudieron provocar).
En Perfil en el año 2002 los trabajadores habían tomado la editorial y pidieron al padre Grassi que salga de mediador con el director de Recursos Humanos, Emilio Toroc. ¿Por qué cuando al padre lo atacan le echan más leña al fuego? ¿Es justo? Si saben que la plata no alcanza, que los problemas de mantenimiento son porque no hay ayuda. ¿Por qué no ayudar en lugar de agravar? ¿Acaso creen que la Fundación es un factor de poder de lucro?
Es una obra que soluciona grandes problemas de chicos que, si no tienen esta obra, estarían en la calle. De 2002 a la fecha cuando comenzaron la maniobra contra el sacerdote Grassi 1.500 chicos ya no pudieron ser atendidos: ¿creen un logro mandar más niños a la calle?




Dejá tu comentario