8 de mayo 2007 - 00:00

Capital: lo que no se discute

Las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires han marcado, por lo menos en su comienzo, dos hechos contradictorios; el negativo, que es la feroz campaña diaria de descalificaciones personales que inundan la escena. Algo positivo es la recuperación, casi mayoritariamente aplastante, del sentido de autonomía de nuestra ciudad; de las tres fórmulas con posibilidades de poder ingresar al ballottage, dos han señalado que su destino electoral va a estar marcado por su capacidad de propuestas, trayectorias y confianzas que despierten en el electorado que decide y no por el dedo de un supuesto liderazgo nacional.

Qué interesante es que un dirigente como Mauricio Macri, que había manifestado durante largo tiempo su aspiración a la candidatura presidencial, haya preferido renunciar a ésta integrando en la fórmula a Gabriela Michetti, quien se ha destacado en su cargo de legisladora por mostrar una gran vocación, conocimiento y pasión por los problemas comunes a nuestros vecinos y privilegiar su desafío político a la Ciudad.

Por otro lado, el actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, sin renunciar a su convicción política ha sido capaz de integrar su propuesta con Enrique Olivera, quien puede exhibir archivo fotográfico sobre gestión en la Ciudad. Por suerte, se acabaron los tiempos de andar colgándose de alguna figura nacional para afrontar el voto popular. En lo que resta de la campaña es esperable que, aparte de los temas urgentes y mediáticos, se planteen propuestas de políticas de Estado a largo plazo. Aquí algunas ideas:

  • Desde el año 1984 y por Decreto N° 91/84 se impulso desde el Concejo Deliberante la fijación de políticas comunes con el Area Metropolitana, como transporte, salud, urbanismo, contaminación. Se logró ya que en el año 1987 el ex presidente Raúl Alfonsín creara de común acuerdo con las jurisdicciones la Secretaría de Estado del Area Metropolitana, que dio los primeros pasos para tratar de institucionalizar este tema, desgraciadamente abandonado por otras gestiones a los pocos años; la Av. General Paz y el Riachuelo no dividen sino integran los problemas.

  • Fortalecer la identidad porteña como el festejo de la fundación de la Ciudad establecido por la Ordenanza N° 46.730 del año 1993, acontecimiento que recuerda desde la más pequeña aldea hasta las grandes ciudades en cualquier lugar del mundo, que entre otras cosas establece una ceremonia cívico militar del izamiento de la bandera, la presencia de las colectividades, homenaje a Don Juan de Garay, ceremonia interreligiosa en su Catedral. Ante la avalancha turística, fuente de ingresos y por ende de trabajo, ¿cómo es posible que ya desde hace años no se realice más la ceremonia mensual del cambio de guardia en el Cabildo? ¿No se podrá organizar con las mismas características un acto mensual con la fanfarria del regimiento de granaderos en la plaza San Martín en homenaje al padre de la patria? Quienes hemos tenido la oportunidad de viajar hemos visto cómo se utilizan eventos de este tipo.

  • En el tema de la basura, ¿seguiremos negando la realidad de que está agotado el procedimiento de la disposición de los residuos enterrándolos, hecho imposible en la Ciudad desde hace décadas, pero hoy también en el conurbano?

  • La prestación de los servicios de salud hace necesaria una inmediata propuesta de funcionamiento en forma coordinada con la provincia de Buenos Aires; ¿se podrá ejecutar aunque sea algún kilómetro por año de extensión de nuestra Costanera Norte? ¿La forestación se podrá tomar como una política a largo plazo? Se habla de un faltante de 500.000 árboles entre nuevos y reponiendo los que tienen su ciclo cumplido. Por la cantidad, no es tema de una gestión, pero hay ya una herramienta que es la Ordenanza 49.437/95, que encara el tema con la participación escolar para inculcar el valor cultural del árbol y el medio ambiente.
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