22 de septiembre 2006 - 00:00

Cómo control de vuelos civiles se militarizó

Un film que se presenta dentro del género de la denuncia revela defectos en el estadode los aparatos que deben asistir a los vuelos civiles y también conductas reprobablesen los controladores aéreos.
Un film que se presenta dentro del género de la denuncia revela defectos en el estado de los aparatos que deben asistir a los vuelos civiles y también conductas reprobables en los controladores aéreos.
Quien haya visto la película-denuncia de Enrique Piñeyro, antiguo piloto de LAPA, queda con la incertidumbre de si se trata de un hecho real, una producción fantástica de hechos irreales, o un manifiesto dirigido en forma de acción psicológica para estimular la transferencia operativa de la aeronavegación comercial a la actividad netamente civil.

Historia: en 1960 el gobierno del doctor Arturo Frondizi dispuso el congelamiento de vacantes al ingreso en la Administración Pública, en un intento por reducir costos del Estado. Esa medida fue aprovechada por la Fuerza Aérea para cubrir los distintos niveles operativo y administrativo que realizaba personal civil de ese arma. Desde entonces siguió el ingreso a ese servicio de oficiales y suboficiales, hombres y mujeres. También nació un nuevo escalafón técnico en la Fuerza Aérea llamado Control de Tráfico Aéreo.

Se crearon cursos en el CIPE (Centro Instrucción y Perfeccionamiento Experimental) en el cual estudió y egresó todo el personal civil que ocupó distintos puestos operativos en Control de Area y Aproximación, y Torre de Control de la totalidad del país.

Hoy ese escalafón es completamente cubierto por personal militar. El CIPE fue escuela también del primer grupo de controladores civiles de Paraguay, país que hoy cuenta con su propio centro de perfeccionamiento.

El film exhibe la irresponsabilidad de un mal controlador que pone en peligro la operación de un 707 de Air France, y destaca la falta de control de jefes inmediatos que son responsables de todo lo que ocurre en su área. Una jefatura no es un cargo más que se usa para agasajos y reuniones sociales sino que es una jerarquía que obliga a una atención permanente,motivo por el cual se señala esta profesión como sumamente «estresante».

Consultados viejos controladores, todos se asombraron de la indisciplina, falta de concentración en el trabajo, mala dicción, mala pronunciación, vocalización rápida -que en telefonía debe ser pausada y firme, que denote seguridad-, propias de esta nueva generación de personal militar subalterno. Todos señalaron que desde el comienzo del control de tráfico aéreo la concentración en el trabajo, la dicción, pronunciación y vocalización eran el ABC del controlador.

  • Inadmisible

    La fraseología técnica se respetaba a rajatabla, el jefe de turno operaba u observaba la operación del controlador, y el ayudante registraba toda la operación de rodaje, despegue y aterrizaje. Hoy, de acuerdo con lo que muestra la película de Piñeyro, esto se ha perdido. Que un equipo como el ILS se encuentre fuera de servicio durante varios días resulta inadmisible. Pero creer que la falta de control o conocimientos por parte del personal militar se termina cuando la aeronavegación pase a la órbita civil, es no conocer a fondo el problema. Por eso decimos que la transferencia al sector civil demandará de 5 a 10 años de perfeccionamiento, y eso si el posible pase incluye al personal militar. Los controladores jefes que han pasado por el área Ezeiza sostienen que el Control de Tráfico Aéreo (ATC según sus iniciales en inglés) no está en el nivel de años anteriores, y que las formas tienden a degradarse día a día.

    Por eso será necesario asegurar una eficiente administración, asignar los fondos necesarios para conseguir el perfecto mantenimiento de equipos y materiales, y mejorar la capacidad de todo el personal a cargo. Pero la mera transferencia del sector no resolverá nada por sí misma.
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