Condicionan radicales K su alianza con Kirchner
La crisis radical todavía no tiene un desenlace definido. Sobre todo si se presta más atención a las ideas y preocupaciones de algunos de sus protagonistas. Ayer, un cronista de este diario dialogó con Daniel Katz. Es el intendente de Mar del Plata, uno de los líderes de los radicales cercanos a Néstor Kirchner. En esa charla, Katz adelantó una novedad importante: dijo que sólo habrá acuerdo con el gobierno sobre la base de un paquete de leyes que incluirían, entre otros temas, un nuevo régimen de coparticipación que garantice una distribución no arbitraria de los recursos. También de normas que mejoren la calidad institucional. Katz aportó otro dato desconocido: para demostrar que la adhesión a Kirchner no es por los recursos que promete el gobierno, contó que en 2005 él tuvo la oferta de ir como candidato a senador con Cristina Kirchner (lugar que ocupó después José Pampuro) y que se negó a hacerlo. «No recibí por eso un peso menos de lo que le correspondía a Mar del Plata», dijo. Katz pide también en este diálogo que se suspenda la convención radical del 25 de agosto y sugiere que la candidatura de Lavagna será la cobertura de un pacto entre Duhalde y Macri. A continuación, lo más importante de la charla con el intendente Katz:
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El intendente de Mar del Plata, un radical que milita en la
concertación con el gobierno, reveló que ya en 2005 Néstor
Kirchner le ofreció acompañar a su esposa en la lista de
senadores nacionales. Como dijo que no, corrió José Pampuro,
hoy senador.
P.: Sin embargo, lo veo elaborando el argumento con el que reclamarán libertad de acción en el partido.
D.K.: Es más que eso. Porque, además, la convención debería postergarse por imperio del sentido común. Si ni siquiera cuentan con el sí de Lavagna para resolver nada. La idea de obligar a los demás a una estrategia elaborada entre tres personas en una pieza es la que nos llevó a esta crisis. Por eso es nocivo que se insista con ella, ahora con la excusa de Lavagna. El método que se aplica con esta candidatura es el mismo que se siguió en el Pacto de Olivos, en la constitución de la Alianza en 1997, en la consagración de Moreau como candidato en una elección sospechada de fraudulenta, en la sustitución de Margarita Stolbizer por Luis Brandoni de la mañana a la noche, etcétera.
P.: ¿Usted cree que lo de Lavagnaes igual a todo eso?
D.K.: Por supuesto y por eso es un síntoma más de una crisis que se espiraliza hacia abajo. Nos quieren hacer consagrar una candidatura de alguien que no es candidato, que se referencia en el justicialismo, que opera políticamente con el grupo El General, no con la UCR. No deberíamos engañarnos: el método ya nos indica que detrás de la candidatura de Lavagna hay una operación conservadora cuyo desenlace todavía no conocemos.
P.: ¿A qué se refiere?
D.K.: A que Lavagna no ocultó jamás sus vínculos con Macri. Del mismo modo que no los ocultó Macri, que está rodeado de duhaldistas. ¿Por qué no pensar que la UCR termine siendo el anexo de un pacto entre Lavagna, Macri y el duhaldismo? Hoy hay tantos indicios de eso como de que será el candidato de Alfonsín.
P.: Hasta aquí usted habla como un custodio del radicalismo. Pero la percepción más extendida es que ustedes, los radicales K, están incorporándose a una nueva entidad política. Es decir, que son protagonistas de una nueva configuración partidaria.
D.K.: Primero déjeme aclararle que yo soy K por Katz (risas).
P.: Veo que personalismos hay en todos lados... Bueno, siga...
D.K.: Ahora en serio, para que haya una nueva entidad debería haber muchos detrás de esto.
P.: Es decir, que por ahora sólo están condenados a sumergirse en el oficialismo...
D.K.: Usted está más apurado que nosotros. Primero, es falso que no se puede crecer en relación con el gobierno. ¿O Menem no era el más alfonsinista en 1983? Los Menem le votaron más leyes a Alfonsín en aquellos años, entre ellas, la aprobación acuerdo del Beagle, que las que los radicales le votamos a Kirchner. Del mismo modo que le podría demostrar que, si mide la política en su dimensión local o regional, hay muchos distritos en los que el que crecerá será el radicalismo, si usted quiere a expensas del peronismo. A usted no se le oculta que cuando se habla de la crisis del radicalismo hablan de una crisis de Capital y provincia de Buenos Aires, que es desde donde salieron a buscar el salvavidas de Lavagna para salvar la marca. En cambio, si me permiten operar un cambio en la política para representar las ideas que tuve siempre y expresar a quienes confiaron en mí, no me importa demasiado la marca, el nombre de fantasía. Jamás traicionaría un programa para salvar la marca. Si es que salvan la marca...
P.: ¿Por qué lo dice?
D.K.: Porque la marca en 2003 la salvamos los que ganamos municipios y gobernaciones, no Moreau, que sacó 2% de los votos. La gente conoce perfectamente quién es quién y cómo hace política cada uno.
P.: Sin embargo, es difícil disimular que hasta ahora lo que hay es una enorme operación de captura de Kirchner sobre una parte del radicalismo.
D.K.: Antes de hablar de eso, que es equivocado, déjeme hacerle notar que la primera malversación política se produce entre quienes alientan la candidatura de Lavagna. Le daré un ejemplo: ¿quién será el representante de ese bloque político en el Senado? Obviamente, Chiche Duhalde. La misma persona a la que la UCR denunció por tergiversar la naturaleza del senador por la minoría en las elecciones pasadas.
P.: Katz, insisto, es difícil ocultar que uno de los motivos por los cuales se produce un alineamiento de ustedes con Kirchner es de carácter fiscal, si usted quiere, para garantizar la gestión en sus distritos.
D.K.: Eso es falso. Le voy a decir algo personal. A mí en 2005 el Presidente me ofreció acompañar a Cristina Kirchner como compañero en la fórmula de senador. Lo hablamos veinte veces. Y dije que no las veinte. Nadie me castigó con los ingresos del municipio por esa razón. Pero además usted parece estar más seguro que nosotros de que iremos con Kirchner.
P.: ¿Qué quiere decir con eso?
D.K.: Que si no acordamos con el Presidente una serie de medidas que despejen un conjunto de preocupaciones que tenemos, no hay posibilidad alguna de hacer una alianza.
P.: Sea más preciso, por favor.
D.K.: Nosotros tenemos la misma preocupación que mucha gente por las amenazas que se perciben a la calidad institucional o el manejo arbitrario de recursos fiscales. Y creemos que esta negociación con el gobierno sería muy mezquina si no nos permite influir para un mejoramiento de esas dimensiones del gobierno. Yo no me imagino un acuerdo con Kirchner si antes no existe el compromiso de una nueva Ley de Coparticipación. Tampoco me lo imagino sin un programa legislativo que garantice un mejor control de la gestión. Estoy hablando de cuestiones que no preocuparon en su momento a Lavagna, por darle un ejemplo. ¿O él se negó a acumular fondos por retenciones y ley del cheque, en contra de las provincias? Entonces, nosotros sólo nos sentaremos con Kirchner si él acepta discutir políticas de manera que nos garantice la orientación de su segundo período de gobierno.
Entrevista de Carlos Pagni




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