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19 de diciembre 2021 - 10:35

Memoria activa 2001 (parte 25)

Cronología de la crisis político-tecnocrática que puso fin al gobierno de Fernando De la Rúa.

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De la Rúa junto a Domingo Cavallo.

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El turbulento 2001: “segundo giro” de Cavallo

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Julio 10: Cavallo anuncia la política de “déficit cero” a partir de profundos recortes del gasto público

Julio 30: El Senado, dominado por la oposición peronista, aprueba una ley que establece que el Estado no puede gastar más de lo que recauda. La medida incluye un recorte de 13% en salarios y pensiones públicas de más de 500 pesos (dólares).

Agosto 21: El director gerente del FMI, Horst Koehler, recomienda que se amplíe en US$8.000 millones la línea de crédito que el organismo multilateral mantiene con Argentina.

Octubre 14: Revés político para el gobierno. En medio de una creciente incertidumbre sobre el futuro de la economía, la oposición justicialista se impone en las elecciones legislativas.

Octubre 16 - 17: Las calificadoras Standard & Poor's y Moody's advierten que Argentina podría entrar en un cese de pagos técnico si los inversionistas llegan a perder dinero con sus bonos en la reestructuración de deuda propuesta por el gobierno de Fernando De la Rúa.

Octubre 30: El presidente De la Rúa trata de calmar los mercados afirmando que la participación en la reestructuración de la deuda será “voluntaria”. La clasificación de “riesgo país” se eleva a 2.121 puntos básicos.

Noviembre 1º: El ministerio de Economía comienza la anunciada reestructuración de la deuda pública mediante el canje de bonos domésticos e internacionales, con el fin de reducir el costo financiero del Estado.

Noviembre 2: Se dispara el nerviosismo en los mercados, que cierran las puertas a Argentina. La calificación de “riesgo país” va más allá de los 2.500 puntos básicos.

Noviembre 6: Para tratar de superar el problema, los bancos locales apoyan al gobierno con el canje de deuda doméstica.

Noviembre 7: Los gobernadores oficialistas de las provincias acuerdan con el gobierno uno de los elementos clave para cumplir el plan de “déficit cero”: un recorte de los fondos nacionales que el gobierno central les envía todos los meses de la coparticipación federal de impuestos.

Noviembre 8: Sin embargo, los gobernadores provinciales de la oposición justicialista se rehúsan a firmar el pacto de ajuste fiscal. Fernando De la Rúa y Domingo Cavallo viajan a Estados Unidos para reunirse con el mandatario estadounidense, George Bush, y con inversionistas.

Noviembre 14: Los gobernadores justicialistas de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe firman finalmente el pacto de ajuste fiscal. (Fuente: elaboración propia en base a BBC, 20-12-2001)

Las declaraciones de Eduardo Duhalde, jefe del peronismo bonaerense, anticipaban un “desastre”. Las calificadoras de riesgo opinaban que el gobierno de De la Rúa iba a fracasar en su plan de reestructurar la deuda. Todo lo cual contribuyó al incremento incesante de la tasa de riesgo país publicada por el J.P. Morgan. A lo largo de noviembre el Ministerio de Economía sigue tratando de reestructurar la deuda, que era el terreno en que parecía jugarse el futuro de la economía argentina. Los bancos locales ya habían “aceptado” reestructurarla, y abren sus puertas a bonos de bajo valor. Los gobernadores de Córdoba y Santa Fe finalmente aceptan el “pacto fiscal” que les impone el gobierno.

Pero el problema, ahora, estaba afuera: el FMI rechaza convertirse en el garante de la reestructuración, el riesgo país alcanza niveles altísimos, la convicción de un default inminente empuja a los ahorristas a dolarizarse y retirar sus fondos de los bancos. La crisis se espiralizó: Cavallo diseña y anuncia el famoso “corralito” bancario, que implicaba un congelamiento de depósitos por 90 días. Argentina logra cubrir sus vencimientos de deuda el 14 de diciembre, pero ahora el gatillo de la crisis es social: tras dos semanas de “corralito”, y con el efectivo secuestrado, comienzan los saqueos y la desesperación. Estalla la violencia y el estado de sitio. Fernando De la Rúa renunció y se fue en el ya célebre helicóptero presidencial que despegó desde la terraza de la Casa Rosada, dejando tras de sí un país en llamas.

El turbulento 2001: expectativa de default y descalabro

Noviembre 18: Domingo Cavallo regresa a Buenos Aires desde Ottawa -Canadá- con las manos vacías: el Fondo Monetario Internacional le había negado su apoyo a la reestructuración de deuda pública.

Noviembre 19: El gobierno comienza a recibir las ofertas para el canje de bonos domésticos.

Noviembre 26: Para frenar una subida en las tasas de interés, el Banco Central de la República establece un tope al interés pagado por depósitos bancarios.

Noviembre 30: En medio de una marcada pérdida de depósitos bancarios e insistentes rumores sobre una inminente dolarización o confiscación de ahorros, la clasificación de “riesgo país” de acuerdo al índice EMBI+ de J.P. Morgan alcanza una preocupante cifra récord: 3.490 puntos básicos.

Diciembre 1º: Para frenar la creciente caída de los depósitos, el gobierno impone por 90 días, entre otras medidas, un límite semanal de u$s 250 en retiros bancarios. Permite, además, dolarizar los depósitos en pesos, restringe los envíos de divisas al exterior, prohíbe los préstamos en pesos y fija que las operaciones financieras se realicen sólo con las tasas que se aplican a las transacciones en dólares.

Diciembre 1º: El FMI anuncia que no liberará un desembolso pactado con Argentina de 1.264 millones de dólares. La decisión deja al país al borde de la cesación de pagos.

Diciembre 6: El gobierno anuncia que forzará a los fondos de pensiones a transformar sus depósitos bancarios en títulos públicos para financiar los gastos del Estado.

Diciembre 7: Argentina reanuda negociaciones con el FMI en Washington, con la intención de desbloquear fondos de asistencia financiera acordados con el organismo.

Diciembre 13: El desempleo llega a su punto máximo en el país, con 2,53 millones de personas (el 18,3 por ciento de la población económicamente activa) desocupadas, según datos oficiales. Una huelga general contra la política económica a Argentina.

Diciembre 14: Argentina consigue pagar en fecha vencimientos de su deuda pública y evita la cesación de pagos. Renuncia el viceministro de Economía, Daniel Marx. Ciudadanos empobrecidos saquean un supermercado del centro del país en busca de alimentos.

Diciembre 16: Se registran nuevos saqueos.

Diciembre 17: El gobierno envía al Congreso el proyecto de presupuesto 2002, que incluye un fuerte recorte de gastos del 19%.

Diciembre 18: El economista jefe del FMI Kenneth Rogoff califica el plan de Cavallo de “insostenible”.

Diciembre 19: En medio de una ola de saqueos a comercios de todo el país, el gobierno argentino decreta el estado de sitio. La Cámara baja deroga parcialmente poderes especiales del ministro de Economía, quien presenta su renuncia. Cacerolazo: manifestantes en la Ciudad de Buenos Aires desafían la medida de emergencia del gobierno.

Diciembre 19: Renuncia el gabinete en pleno para permitir a De la Rúa una reorganización del gobierno. Miles de manifestantes chocan con la policía por segundo día consecutivo. La cifra de muertos se eleva a 16 desde que comenzó la protesta.

Diciembre 20: En medio de fuertes protestas, el presidente De la Rúa invita a la oposición peronista a conformar un gobierno de unidad nacional. Los peronistas rechazan la propuesta. Fernando De la Rúa envía su renuncia al Congreso. Los muertos superaron la cantidad de 30.

Diciembre 21: El presidente provisional del Senado, el peronista Ramón Puerta, asume interinamente el poder. El Congreso luego designa al gobernador de la provincia de San Luis, el también peronista Adolfo Rodríguez Saá, como mandatario por 60 días. Además, se convoca a comicios generales para elegir presidente el 3 de marzo. (Fuente: elaboración propia en base a BBC, 20-12-2001)

Esa fue, en suma, la cronología de la crisis político-tecnocrática que puso fin al gobierno de Fernando De la Rúa. Tal como pudimos ver, los momentos más complejos de la secuencia de eventos, ratificados por indicadores de insustentabilidad financiera (aumentos y descensos del MERVAL, aumento del riesgo país, debilidad de las reservas del BCRA, problemas para reestructurar la deuda) se vieron impulsados por las fuertes señales de debilidad política, que causaban gran desconfianza entre los tenedores de la deuda. La llegada de Cavallo no produjo ningún efecto positivo en sí mismo, aunque profundizó la fragmentación política.

Puso en cuestión todas las bases del gobierno. Por esa razón, ninguno de los dos “giros” de Cavallo resultaron creíbles: ni su intento de reactivar la economía con políticas “activas”, ni la de sostener la reestructuración con recortes al déficit fiscal. Cavallo era un ministro que no podía implementar políticas públicas, porque no formaba parte ni de una dictadura tecnocrática, ni de un gobierno democrático sustentable. Era un tecnócrata aislado. Continuará mañana.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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