4 de abril 2007 - 00:00

Cuotas de créditos, impagables

(El periodista dialoga con un experto financiero recién llegado a Buenos Aires proveniente de Nueva York. Interesantes datos aportó sobre lo que es hoy el mercado inmobiliario norteamericano, lo que le sucedió a Franco Macri, la experiencia de construir en Miami, y la ganancia de credibilidad que obtuvo Uruguay por el hecho de defender inversiones en el caso papeleras. Todas definiciones importantes en relación directa o indirecta con la Argentina.)

PERIODISTA: ¿Qué está pasando con el precio de las propiedades en EE.UU.? ¿Cómo les está yendo a inversores?

Experto financiero: Por ejemplo, la idea de Macri de comprar terrenos en la zona del Lincoln Center de Nueva York para desarrollar un polo de viviendas fue muy buena y adelantada. Pero al no aliarse con un conocedor local del mercado lo dejaron afuera de inmediato. Incluso Donald Trump no es dueño de la tierra como lo era Macri, y le fue mejor. El argentino apenas salió hecho. Fue algo así como Puerto Madero. Hoy, un buen departamento en Manhattan se paga 20 mil dólares por mes de alquiler. Y para comprar en edificios de categoría frente al Central Park los precios van desde 18 hasta 50 millones de dólares.

P.: ¿Cómo hacen en Manhattan para pagar esos alquileres?

E.F.: La brecha entre ricos y clase media se ha hecho enorme en estos últimos años. Uno de los problemas es que a mediano plazo se quedarán sin bomberos ni policías porque el costo de vida es tan obscenamente alto que los sueldos medios no pueden pagarlo. La gente se fue trasladando a Queens, a Brooklyn, a New Jersey, antes zonas marginales y hoy de buen nivel. Los jardines de infantes y los colegios de calidad son casi imposibles de pagar o encontrar una vacante. Los millonarios organizan fundaciones que donen decenas de miles de dólares al colegio para asegurar cupo a sus hijos. Todo lo sigue de cerca el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg.

P.: ¿Y en Miami, qué pasa?

E.F.: Quien compró un departamento de dos ambientes en esta ciudad años atrás en cuotas hipotecarias puede estar en problemas. Con la suba de tasas -recuerde que en épocas de Clinton llegó a 1%- la cuota aumentó al doble. Pero, con la baja inflación los sueldos no subieron, y hoy esa cuota se torna impagable. Y encima a partir de ahora el departamento vale menos, por la caída de precios. El pago de estas altas cuotas además quita recursos al consumo.

P.: ¿Y a los que están en el negocio de construir para luego vender cómo les va?

E.F.: Conozco de cerca el tema porque socios míos apostaron a ello. Se ríen de nuestras quejas por los sindicatos argentinos. En Nueva York un trabajador instala el plástico de los enchufes, pero es un electricista quien viene a conectar los cables. Tanto se hartaron de este sistema costosísimo y lento, que de noche hizo venir un electricista no matriculado a hacer el trabajo. Al día siguiente encontró una rata inflable gigantesca en la puerta de la obra. «Sucia rata, contrata trabajadores ilegales para robarle el pan a nuestras familias» decía, y trabajadores manifestando con ruido. ¿Cómo se enteran? Les avisa el sereno de la obra...

P.: ¿Qué apuesta adicional estuvieron haciendo?

E.F.: También compraron tierras con eucaliptus en Uruguay, porque una pelotita que se desprende de estos árboles sirve para fabricar papel en Europa. Me dijeron que las inversiones extranjeras aumentaron en Uruguay debido a la defensa de las papeleras que realizó el gobierno.

P.: ¿Y en general a la economía norteamericana cómo la ve?

E.F.: Es para tener en cuenta la teoría del círculo vicioso en economía, muy difundida hoy en EE.UU. China fabrica televisores y computadoras a 200 dólares, muy debajo de los Estados Unidos donde cuestan u$s 1.000; al norteamericano medio lo único que le interesa es mirar partidos de béisbol en televisión luego de su jornada laboral. Como no le interesa de dónde vienen los productos York un trabajador instala el plástico de los enchufes, pero es un electricista quien viene a conectar los cables. Tanto se hartaron de este sistema costosísimo y lento, que de noche hizo venir un electricista no matriculado a hacer el trabajo. Al día siguiente encontró una rata inflable gigantesca en la puerta de la obra. « Sucia rata, contrata trabajadores ilegales para robarle el pan a nuestras familias» decía, y trabajadores manifestando con ruido. ¿Cómo se enteran? Les avisa el sereno de la obra...

P.: ¿Qué apuesta adicional estuvieron haciendo?

E.F.: También compraron tierras con eucaliptus en Uruguay, porque una pelotita que se desprende de estos árboles sirve para fabricar papel en Europa. Me dijeron que las inversiones extranjeras aumentaron en Uruguay debido a la defensa de las papeleras que realizó el gobierno.

P.: ¿Y en general a la economía norteamericana cómo la ve?

E.F.: Es para tener en cuenta la teoría del círculo vicioso en economía, muy difundida hoy en EE.UU. China fabrica televisores y computadoras a 200 dólares, muy debajo de los Estados Unidos donde cuestan u$s 1.000; al norteamericano medio lo único que le interesa es mirar partidos de béisbol en televisión luego de su jornada laboral. Como no le interesa de dónde vienen los productos sino que sean baratos, los Estados Unidos viven un proceso creciente de desindustrialización, y la balanza comercial es terriblemente deficitaria a favor de China.

P.: ¿Cómo compensa China esto?

E.F.: Mediante compra de Bonos del Tesoro norteamericano. El país asiático posee 40% de la deuda externa de los Estados Unidos. Por otra parte, la guerra de Irak y la de Afganistán debilitaron tremendamente a los Estados Unidos y al dólar. Por caso, en Norcorea influye mucho más China que Bush, y la Zona Pacífico no la dominan con portaaviones de la manera en que lo hacían antes. Esas dos guerras infinitas absorben recursos y prestigio de forma galopante. Por esto las sugerencias de devaluación que le hace el gobierno norteamericano al chino no resultan demasiado escuchadas. La pregunta que se formulan los teóricos es qué pasará cuando vayan los chinos con sus bonos a golpear la puerta de Estados Unidos para cobrar. Por ahora son 100 millones de adinerados en China; pero, con los años serán 300 o 400 millones de personas. La respuesta es que Estados Unidos lo pagará con inflación, emitiendo billetes, lo cual debilitará más su moneda y su influencia en el mundo. En forma concurrente a este problema, muchas empresas norteamericanas trasladan su producción a China, India, Indonesia, con mano de obra barata, lo que resta empleos en la economía doméstica. No se nota tanto aún, pero cuando caiga más la burbuja inmobiliaria -recuerde lo que le dije, que las cuotas difíciles de pagar restan dinero al consumo- comenzará a percibirse con nitidez. Ya no hay patrón oro. Lea los billetes de dólar, dicen «In God we trust», y eso deben hacer los inversores.

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