“El dinero es una criatura del Estado. Dado que esto es cierto, los sistemas monetarios se pueden utilizar para cualquier propósito que el poder soberano desee.” (Howard S. Ellis, “El problema de los sistemas de cambio en el mundo de posguerra”).
Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte C)
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La salida de dólares por ahorro y turismo casi igualó al ingreso por exportaciones y deuda: qué se espera hacia adelante
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La deuda de los frigoríficos con la banca superó los u$s 500 millones y marca un nuevo récord
El cepo que estableció Macri se profundizaba. Luego de perder las elecciones definitivamente, el Estado limitaría a las personas físicas con una restricción de u$s 10.000 mensuales, en tanto que las personas jurídicas, directamente deberían solicitar permiso al BCRA. Los no residentes estaban limitados a comprar solo u$s 1.000 por mes y no podrían girarlos al exterior. Los exportadores deberían vender los ingresos en divisas dentro de los 5 días posteriores al cobro y dentro de los 15 días ulteriores a la autorización del envío en el caso de las exportaciones de bienes.
Se prohibía el acceso al mercado único y libre de cambios para el pago de deuda en dólares a los residentes y las empresas necesitaban solicitar autorización, para el giro al exterior de dividendos.
Los corredores de bolsa no podrían aumentar sus tenencias de divisas respecto al máximo de sus tenencias promedio de agosto 2019 sin la aprobación del BCRA. Se limitaba a la posición neta global en moneda extranjera de las instituciones financieras. Las entidades financieras deberían avisar al BCRA con 2 días de anticipación las ventas. Se fijaba en 90 días corridos el plazo para demostrar el registro de ingreso aduanero de los bienes de pagos por anticipado de importación a proveedores no vinculados y la conformidad previa del BCRA a proveedores vinculados con el importador. Por último, se limitaba la compra y la transferencia de dinero al exterior con tarjeta para los casos de juego, cuentas de inversión y la adquisición de criptomonedas. Medidas ciento por ciento kirchneristas.
El BCRA mantuvo el encaje total en 45%, pero eliminó los 10 puntos que se podían integrar con Leliqs, que pasaban a ser completados con encajes no remunerados. Con esa medida se comprimían los beneficios excepcionales que habían tenido los bancos que dejaban de percibir los intereses de los encajes remunerados en Leliq.
La medida alzaría la demanda de base monetaria para noviembre 2019 en $ 154.000 millones, alrededor de 10% de los depósitos a la vista de octubre, efecto que llevó al BCRA a elevar la meta de base monetaria de noviembre. La meta implicaría entonces un crecimiento de 2.5% para noviembre 2019, con respecto a la de octubre ajustada por el mencionado cambio en el esquema de encajes.
Con esta mayor meta de base para noviembre por el aumento inducido de la demanda de base y, ante la necesidad de integrar encajes en depósitos de los bancos en el BCRA, la oferta de base monetaria podía ser mayor por menor demanda de Leliq de los bancos con respecto a los vencimientos, con desarme del stock de Leliq, o por una mayor expansión de la oferta de pesos, para financiar al Tesoro sin caída del stock de Leliq.
El BCRA flexibilizaba la meta de base monetaria a las necesidades fiscales. Había una categórica dominancia fiscal para el último bimestre del año 2019.
Desarme de Leliq obligado por la crisis, el BCRA comenzó a absorber pesos mediante la venta de dólares y por eso las Leliq dejaron de ser contractivas tendiendo a bajar el stock. El stock de Leliq comenzaba a caer porque el sistema financiero venia perdiendo depósitos. Además, el Central, aparecía emitiendo para financiar al Tesoro y absorbía por la venta de dólares. El BCRA bajaba 5 puntos el límite inferior de las Leliq a 63%
SINCERAMIENTO
A fines de octubre el gobierno de Macri amplió por medio de un DNU el gasto publico vigente en $ 695.000 millones. Mas del 16%, alrededor de $ 337.000 millones por mayor pago de intereses y $ 358.000 millones por mayor gasto primario. Con la ampliación presupuestaria terminarían el año con un aumento del gasto público fenomenal, donde más de la mitad del mismo loe decidió discrecionalmente el Poder Ejecutivo, sin pasar por el Congreso de la Nación.
Con el nuevo aumento compulsivo del gasto público y discrecional-típico de un gobierno autoritario-, el gasto presupuestado para 2019 se ubicaría 10% arriba del proyecto de Presupuesto 2020, arruinando el postulado hasta convertirlo en inútil. De un plumazo Mauricio Macri aumentó el déficit primario de la Administración Nacional 2019 a $ 355.000 millones, alcanzando 1.6% del PBI.
La economía estaba muy afectada por la recesión, la evasión y las medidas oficiales para reducir la presión impositiva. Ese DNU autorizó una asistencia financiera vía adelantos transitorios del BCRA por $ 400.000 millones para financiar el coladero en pesos y dólares del Tesoro.
Solo para cerrar el último bimestre del año, al Tesoro le faltaban u$s 3.600 millones para cubrir sus compromisos de deuda en dólares, pero todavía tenía un resto de u$s 1.950 millones del depósito para el fortalecimiento de reservas. El Tesoro necesitaría pesos para comprarle al BCRA u$s 1.650 millones faltantes, alrededor de $ 108.000 millones de pesos.
Lo cierto es que todos estaban desesperados por dinero. Además del financiamiento del BCRA, el gobierno les exigió a otras entidades públicas que destinaran sus excedentes a la compra de letras del Tesoro y, el BCRA aumentó la capacidad de exposición ante el fisco que podrían tener las entidades bancarias, con el único fin de que los bancos oficiales incrementaran los préstamos al gobierno para el pago de haberes.
El rey estaba desnudo.
Solo dos años atrás, Marcos Peña decía exultante: “Por primera vez hay una salida de un populismo económico, sin crisis y sin muletas”, mientras anticipaba que tendríamos la inflación más baja de los últimos diez años. Y ampliaba, “no hay un tipo de cambio fijo u otras barreras como el cepo que generaban un año de sensación de crecimiento y después caían de la manera más dura” …en una entrevista de septiembre 2017, que publicó el diario La Voz del Pueblo de la ciudad bonaerense de Tres Arroyos.
“Por la boca muere el pez”, la metáfora advierte el peligro que representa para la persona que abre la boca, para hablar demasiado, deviene luego ridícula, víctima de su propia estulticia.
Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros
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