Estábamos en octubre 2019, faltaban casi 2 meses para traspasar el mando desde Mauricio Macri hacia Alberto Fernández.
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Estos eran los resultados parciales:
El dólar oficial Mauricio Macri octubre 2019 era: $63.34
El dólar oficial Cristina Kirchner (CFK) era: $9.80
Aumento del dólar oficial, comparado con el dólar oficial de CFK, en 46 meses: (+546,33%)
El dólar Contado con liquidación (CCL) era: $79,62.
Aumento comparado con el dólar paralelo de CFK en 46 meses: (+430,80%)
El dólar Bolsa era: $75.11.
Aumento comparado con el paralelo de CFK en 46 meses: (+400,73%)
El dólar blue era $69.75.
Aumento comparado con el blue de CFK en 46 meses: (+365%)
El dólar CCL era $79,62.
Aumento comparado con el dólar de Prat Gay unificado en 45 meses: (+494,18)
El dólar Bolsa era $75.11.
Aumento comparado con el dólar de Prat Gay unificado en 45 meses: (+460,52%)
El dólar blue era $69.75.
Aumento comparado con el dólar de Prat Gay unificado en 45 meses: (+420.52%)
El dólar paralelo CFK de $ 15.
Aumento comparado con dólar Duhalde en 144 meses: (+275%)
El dólar oficial CFK de $9.80.
Aumento comparado con dólar Duhalde en 144 meses: (+145%)
El dólar pesificación asimétrica Duhalde de $1,40
El dólar libre fin Duhalde de $4
El dólar oficial Menem de $1
Aumento del dólar pesificación asimétrica Duhalde, comparado con el dólar Menem, en 124 meses: (+40%)
Aumento del dólar libre Duhalde, comparado con el dólar oficial de Menem, en 148 meses: (+300%)
El BCRA debería haber declarado, feriado cambiario y bancario para evitar la estampida creciente que seguía azotando la economía, perjudicando a los que permanecían con sus ingresos y ahorros en pesos. Estábamos consternados por la parálisis del gobierno.
Era necesario detener la corrida, hasta que regresara la política. El gobierno tenía la oportunidad de detener su propio súper récord.
Hasta le convenia evitar que el desbarajuste le siguiera produciendo deserciones de votantes. Era increíble que el BCRA no encontrara la forma de capitalizar sus propias experiencias.
Analizando tres décadas, estábamos asistiendo a un récord absoluto. Examinando cuarenta y seis, o veinte meses; con la salvedad de Caputo, el BCRA había tenido presidentes y directores que no hicieron demasiadas preguntas. El resto, estaba sometido absolutamente. Eruditos, que “sabían un montón de economía” no verificable, tomaron como seguros, argumentos que no tienen un aparato conceptual bien construido, que les había sido poco útil y muy gravoso a los argentinos.
Todos los del “mejor equipo de los últimos 50 años” solo entendían marcos de referencia académicos o corporativos, de acatar órdenes sin pensar fuera de la caja. Tuvimos funcionarios formateados en el exterior para aceptar supuestos inexistentes, sin cuestionar. No se sabe cómo los argentinos permitimos que esta feligresía de culto a contenidos que lucen correctos, cuyos resultados no tienen nada que ver con la realidad, siguieran comprometiéndonos.
Los profesores saben que se puede obtener una buena nota en un examen, habiendo entendido escasamente una materia. Educación no es absorber información y repetirla. Eso es adoctrinamiento, todos pertenecían a la gran congregación. Costosísimos estudios en universidades de extraordinario marketing, que propician la conformidad, el statu quo y, la baja autoestima de los argentinos.
El propósito de la educación es enseñar a la gente como aprender más por sí mismo, no adoctrinarla dogmáticamente. No necesitábamos al mejor alumno, ni al Messi de las finanzas. Precisábamos que, saliendo de la disciplina ciega, cuestionaran e investigaran el caso argentino, descubrieran como frenar una corrida cambiaria.
A los tres presidentes del BCRA, la historia los recordará como perpetuos anti héroes. Esquemáticos y previsibles, ampararon una orgia de evaporación de divisas nunca vista. Una vez más en un año y medio, volvían en octubre 2019 a poner al mercado cambiario al borde de la cornisa.
Indolentes, además de chapuceros; iban a dejarnos en default selectivo, con una bomba de vencimientos para el primer semestre 2020, granadas de Leliq, BCRA con bajísimas reservas y, un país sin crédito internacional, enfrentándonos con los organismos multilaterales de crédito. Para completar el cuadro, la relación deuda/PBI, más que se había duplicado, en medio de una economía real que no dejaba de caer. Macri dejaba 40% de pobreza y cerraban 43 empresas por día, 1761 concursos preventivos acumulados en 4 años en CABA y las provincias de Córdoba y Buenos Aires, según los boletines oficiales de las 3 jurisdicciones. La situación social se agravaba cada día.
Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros
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