21 de agosto 2006 - 00:00

Desafío para gobierno: un "aterrizaje suave"

Los economistas llamamos «ciclo económico» a las fluctuaciones en el nivel de actividad que pasan de la expansión a la contracción. Si bien las primeras pruebas de la existencia de este fenómeno aparecieron en 1863, gracias a J.C. Juglar, ya se encuentran menciones en el libro del Génesis del Antiguo Testamento. La historia de José, quien a partir de los sueños del Faraón de Egipto predice siete años de abundancia y siete años de hambruna, parecería indicar que en la antigüedad ya se habían visto este tipo de oscilaciones en la actividad económica.

Si bien todavía muchos de los detalles de este fenómeno son discutidos, gran parte de las políticas económicas de hoy en día tienen por objeto suavizar los efectos del ciclo económico. Cuando esto se logra, se lo llama «soft-landing-» (aterrizaje suave). Históricamente, el ciclo económico argentino ha sido bastante violento, con altas tasas de crecimiento en los períodos de expansión y fuertes caídas en los de contracción. En las últimas tres décadas, 70% de los años que la Argentina creció, lo hizo a tasas superiores a 5%, mientras que 60% de las recesiones mostraron caídas del PBI superiores a 3%. A esta altura del año, podríamos decir que estamos entrando en una fase más moderada del ciclo económico. Por un lado, la coyuntura internacional empieza a deteriorarse, y por otro, vemos que cada vez es más difícil para nuestro país mantener las tasas de crecimiento de los últimos años.

  • Enfriamiento

  • Sin embargo, esta vez la Argentina podría mostrar un «soft-landing», gracias a la solidez que se observa en las cuentas públicas y en la balanza comercial. En efecto, la economía de EE.UU. empieza a dar señales de enfriamiento, tal como lo aseguró el comunicado de la Reserva Federal del 29 de junio pasado. Si bien el PBI norteamericano se acelerólevemente en el primer trimestre, alcanzando un crecimiento de 5,6%, los datos que muestran cierto debilitamiento son aquellos que intentan anticipar el nivel de actividad económica. Entre ellos se encuentran el índice líder y las órdenes de bienes durables, que en mayo mostraron la segunda caída consecutiva del año. Por otra parte, la suba de las tasas de interés internacionales, principalmente en Europa y EE.UU., empujan a los capitales hacia los países desarrollados. Síntoma de ello fueron las caídas que se observaron en los mercados bursátiles emergentes durante los últimos meses.

    A nivel local, también encontramos una desaceleración. Si bien el PBI en el primer trimestre creció 8,6%, para mayo esta cifra se desaceleró a 6,8%. Esto se debe a que la capacidad no utilizada que permitió que el PBI subiera 9% en los últimos tres años se está diluyendo y los actuales niveles de inversión no son suficientes como para mantener ese ritmo.

    Por lo tanto, la actividad económica está convergiendo hacia su tasa de crecimiento de largo plazo, que se encuentra en torno a 4,5%. No obstante, lograr un aterrizaje suave en la Argentina implica un doble desafío para el gobierno, ya que debe mantener la inflación bajo control y, al mismo tiempo, incentivar la llegada de nuevas inversiones.


    (*) Estudio Orlando Ferreres y Asociados.

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