¿Qué significa ser padre hoy? ¿Cómo son los vínculos que establecen los varones con sus hijos e hijas? ¿Son los mismos de siempre o se están transformando? Estas preguntas nos llevan inevitablemente a reflexionar sobre la distribución del cuidado, y a comprender que históricamente la responsabilidad ha recaído de las mujeres, dejando poco espacio a los varones para relacionarse activamente con sus hijos e hijas. Desde Grow advertimos que esta situación se refleja en los esquemas de licencia vigentes en nuestro país, y en la escasa movilización social –especialmente por parte de los varones– para que se extiendan los días de cuidado.
¿Cuáles son los beneficios de las licencias por paternidad?
Cabe reflexionar sobre la distribución del cuidado, y a comprender que históricamente la responsabilidad ha recaído de las mujeres, dejando poco espacio a los varones para relacionarse activamente con sus hijos.
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Las situación actual
En Argentina, según la ley de contrato de trabajo vigente desde 1976, los varones y progenitores no gestantes ocupados en el sector privado tienen derecho a dos días de licencia remunerada por nacimiento de hija o hijo, que luego puede ser ampliada en los convenios colectivos de cada sector. En el caso de las mujeres y personas gestantes, la licencia por maternidad es de 90 días, según la misma ley. Es decir, se observa una diferencia significativa que contribuye a reforzar el rol de las mujeres como cuidadoras principales.
En el sector público los plazos varían según la jurisdicción. A nivel nacional, la licencia es de 15 días por nacimiento para la persona no gestante y de 100 días para la persona gestante, mientras que en la ciudad de Buenos Aires es de 14 y 105 días respectivamente. Por otra parte, quienes son monotributistas, autónomos/as o se encuentran en el mercado de trabajo informal no acceden al derecho a cuidar.
Ahora bien, ¿por qué es importante modificar este esquema? ¿Qué sucede cuando las licencias son más amplias y se distribuyen de manera más equitativa?
Beneficios de la licencia por paternidad
En los casos en que varones y progenitores no gestantes tienen más días para estar con sus hijos/as es posible advertir un triple impacto positivo, ya que se garantiza su derecho a cuidar, el derecho de mujeres y personas gestantes a trabajar en condiciones de mayor igualdad ante sus pares varones, y el derecho de niños y niñas a ser cuidados por ambos progenitores. Esto a su vez, beneficia a la sociedad en su conjunto, porque permite conciliar la vida productiva y reproductiva, y ayuda a equiparar las oportunidades de niñas y niños desde el momento de su nacimiento.
A nivel organizacional, mejora la satisfacción de los y las trabajadoras al poder vincularse con sus hijos/as sin que esto impacte negativamente en sus carreras, situación que contribuye a que tengan un mejor desempeño laboral. Específicamente en el caso de las mujeres, las licencias por maternidad suelen significar una barrera en sus trayectorias laborales ya que no solo les dificulta el acceso al trabajo sino también las posibilidades de progreso.
Desde Grow consideramos que para garantizar el derecho a cuidar y a ser cuidado/a es fundamental que todas las instituciones sociales –el Estado, las organizaciones empleadoras, las familias y la comunidad– asuman la responsabilidad de distribuir el tiempo y los recursos de una manera más justa. En este sentido, modificar el esquema de licencias es un paso hacia este objetivo, que debe acompañarse con un cambio cultural profundo que deconstruya roles de género y promueva la corresponsabilidad en los cuidados. Es decir, que promueva que los varones asuman activamente el cuidado de sus hijos e hijas.
(*) Investigadora de Grow, género y trabajo
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