19 de julio 2006 - 00:00

Doble moral

(Roberto Quiñónez, el hijo de la médica cubana disidente Hilda Molina, volvió a reclamar ayer para que a su madre se le permita visitar la Argentina para ver a sus nietos, ante la posibilidad de que Fidel Castro concurra a la Cumbre del Mercosur que se realizará en Córdoba. Dijo que es «inaudita» la posición del gobierno cubano de impedir el viaje. Su madre fue entrevistada, desde Cuba, por «Radio Argentina», donde pidió al presidente Néstor Kirchner que haga respetar los derechos humanos de sus nietos, que son argentinos. De no hacerlo, explicó, tendría una «doble moral».)

Fidel Castro
Fidel Castro
Periodista: ¿Qué va a hacer su hijo cuando venga Fidel Castro a la Argentina?, ¿se va a poner en contacto telefónico?, ¿lo va a enfrentar cara a cara?, ¿qué plan tiene?

Hilda Molina: Enfrentar a Fidel Castro cara a cara es totalmente imposible. El viaja y se mueve constantemente rodeado de un monstruoso séquito donde nadie puede aproximarse. Yo creo que la decisión que ha tomado mi hijo es delegar en el gobierno argentino (el que le ha prometido que está haciendo gestiones y no las va a abandonar) la petición. Se trata de un gobierno que tradicionalmente ha defendido y luchado por la defensa de los derechos humanos. En este caso, no se están violando los derechos humanos de una cubana, sino que se están violando los derechos humanos de mis nietos argentinos. Estos niños están creciendo despojados de una relación normal con su familia paterna, como establece la convención de los derechos del niño de la ONU, se están violando sus derechos públicamente. Eso es lo que se le está pidiendo al gobierno argentino, que defienda los derechos humanos violados de estos chicos argentinos. Mi hijo no se va a poder acercar a Fidel Castro, eso puede tener la seguridad. Dudo que alguien que no decida Fidel Castro se pueda acercar a él.

P.: ¿Creen que Kirchner se va a jugar a hacer algo por ustedes?

H.M.: Eso yo no lo sé si lo va a hacer. Yo creo que como él y su esposa y el canciller son personas que saben en carne propia lo que es la violación de los derechos humanos, yo creo que sí, que ellos van a hacer algo. Yo estoy convencida de que si el presidente Kirchner y su esposa le piden personal y formalmente a Fidel Castro que nosotros podamos entrar y salir libremente de Cuba para visitar a nuestra familia, y en este caso para mi madre que se está muriendo, y ella poder recibir la atención médica que mi hijo le tiene preparada, yo creo que Fidel no se va a negar. De esto estoy convencida.

P.: ¿Qué le pediría al Presidente ahora?

H.M.: Yo en Cuba di el paso que di... me separé del gobierno públicamente (esto nadie lo hace porque la gente tiene miedo) y yo soy consecuente con mi responsabilidad, pero se trata de mis nietos que son argentinos. Yo le pido al gobierno argentino que sea consecuente con su principio de defensa de los derechos humanos, se trata de una dictadura que está violando los derechos humanos del pueblo cubano. Entonces bueno, si quieren mantener relaciones, es un problema de la política, pero por lo menos, si se violan los derechos humanos de los cubanos, que no se violen los derechos humanos de los argentinos, que son mis nietos. Es mi obligación defender los derechos humanos de mis nietos.

P.: ¿Qué opina si viene Fidel y se va, y nadie le dijo ni hizo nada?

H.M.: Yo creo que eso no va a pasar. Pero yo opino que sería una doble moral, como están haciendo muchos allí que sufrieron las consecuencias de las dictaduras militares argentinas y ahora adoran a un dictador de izquierda. ¿Por qué?, porque ese dictador tiene mansiones, yates, y cuando se vienen a Cuba, disfrutan de cosas que el pueblo de Cuba no disfruta. Se compra conciencia, entonces no creo que el gobierno argentino actúe así. Si lo hace, se trata de una doble moral; por un lado, se habla de la defensa de los derechos humanos, y por otro lado, se permite que se violen. Yo no creo que el gobierno argentino permita esto, ya que es demasiado inmoral.

P.: ¿A usted la escuchan en algún foro internacional?

H.M.: Yo no puedo salir de Cuba, mis conversaciones son por teléfono.

P.: Además están siendo grabadas, me dijo usted el año pasado.

H.M.: Absolutamente, no tengo la menor duda de esto.

P.: A mí me contó su hijo que se sentía vigilado.

H.M.: Yo tengo mucho temor porque los tentáculos dictatoriales de este sistema se extienden por el mundo entero. Extorsionan a medio mundo.

P.: Usted de joven era amiga de Fidel, ¿verdad?

H.M.: Yo no era amiga, mi trabajo en Cuba era destacado y llamó la atención de Fidel Castro, entonces visitaba con frecuencia el centro médico donde yo trabajaba. No se trataba de una amistad personal, sino que él, como presidente de este país, admiraba el trabajo que se realizaba en el centro que yo creé.

P.: Le pregunto porque hay versiones que dicen que fueron amigos, por ahí tiene temor de que salgan a la luz cosas que usted sabía.

H.M.: No, no, no, no es real. El visitaba el lugar donde trabajaba, ya que él es el dueño de Cuba. El conocía a mi familia, pero sólo por el trabajo, nada personal. El no me ha perdonado que haya renunciado por la sencilla razón de que yo no entendía por qué se tiene que discriminar a los enfermos cubanos y priorizar a los extranjeros. También he renunciado al Parlamento, yo era diputada, y eso nunca me lo va a perdonar.

P.: Cuando muera Fidel Castro, ¿cree que se van a terminar sus problemas?

H.M.: Yo creo que no. Yo soy menos optimista que muchas personas, que sí ven un mejoramiento en Cuba a partir de la muerte de él. Yo considero que es muy inmoral que los cubanos piensen que su libertad radica en la muerte de una persona.

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