Doble moral
(Roberto Quiñónez, el hijo de la médica cubana disidente Hilda Molina, volvió a reclamar ayer para que a su madre se le permita visitar la Argentina para ver a sus nietos, ante la posibilidad de que Fidel Castro concurra a la Cumbre del Mercosur que se realizará en Córdoba. Dijo que es «inaudita» la posición del gobierno cubano de impedir el viaje. Su madre fue entrevistada, desde Cuba, por «Radio Argentina», donde pidió al presidente Néstor Kirchner que haga respetar los derechos humanos de sus nietos, que son argentinos. De no hacerlo, explicó, tendría una «doble moral».)
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Fidel Castro
P.: ¿Qué opina si viene Fidel y se va, y nadie le dijo ni hizo nada?
H.M.: Yo creo que eso no va a pasar. Pero yo opino que sería una doble moral, como están haciendo muchos allí que sufrieron las consecuencias de las dictaduras militares argentinas y ahora adoran a un dictador de izquierda. ¿Por qué?, porque ese dictador tiene mansiones, yates, y cuando se vienen a Cuba, disfrutan de cosas que el pueblo de Cuba no disfruta. Se compra conciencia, entonces no creo que el gobierno argentino actúe así. Si lo hace, se trata de una doble moral; por un lado, se habla de la defensa de los derechos humanos, y por otro lado, se permite que se violen. Yo no creo que el gobierno argentino permita esto, ya que es demasiado inmoral.
P.: ¿A usted la escuchan en algún foro internacional?
H.M.: Yo no puedo salir de Cuba, mis conversaciones son por teléfono.
P.: Además están siendo grabadas, me dijo usted el año pasado.
H.M.: Absolutamente, no tengo la menor duda de esto.
P.: A mí me contó su hijo que se sentía vigilado.
H.M.: Yo tengo mucho temor porque los tentáculos dictatoriales de este sistema se extienden por el mundo entero. Extorsionan a medio mundo.
P.: Usted de joven era amiga de Fidel, ¿verdad?
H.M.: Yo no era amiga, mi trabajo en Cuba era destacado y llamó la atención de Fidel Castro, entonces visitaba con frecuencia el centro médico donde yo trabajaba. No se trataba de una amistad personal, sino que él, como presidente de este país, admiraba el trabajo que se realizaba en el centro que yo creé.
P.: Le pregunto porque hay versiones que dicen que fueron amigos, por ahí tiene temor de que salgan a la luz cosas que usted sabía.
H.M.: No, no, no, no es real. El visitaba el lugar donde trabajaba, ya que él es el dueño de Cuba. El conocía a mi familia, pero sólo por el trabajo, nada personal. El no me ha perdonado que haya renunciado por la sencilla razón de que yo no entendía por qué se tiene que discriminar a los enfermos cubanos y priorizar a los extranjeros. También he renunciado al Parlamento, yo era diputada, y eso nunca me lo va a perdonar.
P.: Cuando muera Fidel Castro, ¿cree que se van a terminar sus problemas?
H.M.: Yo creo que no. Yo soy menos optimista que muchas personas, que sí ven un mejoramiento en Cuba a partir de la muerte de él. Yo considero que es muy inmoral que los cubanos piensen que su libertad radica en la muerte de una persona.




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