Dólar, el increíble Hulk

Opiniones

Quienes avanzaron cuando eran oficialismo acelerando pobreza e indigencia y ahora desde afuera van por la miseria más destructiva y trágica.

Enero de 2018. El paraíso se esfumó precipitadamente. De repente nos habían removido del mundo financiero. En todos los errores de previsión había un poco mas de ilusión que de realidad. Se hizo evidente que la confianza de los mercados no reposaba en la docilidad. Luego hubo pruebas sorprendentes de desconocimiento de la dinámica de una crisis financiera. La historia dice que las crisis no serpentean, dan saltos.

No leyeron historia económica, política y social. Estuvieron muy concentrados en ganar dinero, lo que eventualmente debería liberar de tener que degradar el intelecto a la adulación indigna. Sin embargo fueron convirtiéndose en más dependientes de complacer a sus clientes y más adictos a acumular dinero. Despliega singularidad un académico o profesional que le resta tiempo a la investigación y la lectura para dedicárselo a la búsqueda de opulencia ramplona. Si alguien espera en la entrada para saludar al intelectual, un orador lustre; podrá observar que nunca llega en una limusina rimbombante.

Ya a partir de marzo de 2018, día tras días acontecían sucesos que quedaban completamente fuera de lo previsto por los economistas oficialistas, oficiosos y del REM. Dado el blindaje mediático que dejó fuera a los indóciles, cuanto más artista era el economista, más sólida y coherente parecía la explicación para los indocumentados, fueron capaces de hacerle sentido a todo. Las personas más inteligentes e informadas no tenían ventajas sobre el taxista que se informaba con la radio del taxi. El solapamiento de los medios fue tal, que cuanto más leía un ciudadano, menos se informaba. Los pseudo periodistas solían compartir las mismas opiniones que aumentaron la contaminación. El supuesto razonamiento de muchos integrantes de la cofradía analizaba los hechos, convencidos de que entendían lo que pasaba.

La avalancha de abominaciones económicas acumuladas desde entonces, no se pueden contener en un libro. Desde entonces la economía comenzó a resubjetivizarse condicionada por el dólar, una especie de increíble Hulk. Así como el doctor Banner recorría el mundo en busca de un antídoto para el incontrolable poder de Hulk cuando la furia se apoderaba de él, Martin Guzmán trabaja para desarticular la cólera del dólar. Los intentos por desgastar su imagen son temibles y evidentes. Alguien dijo: “el 50% de la victoria consiste en resistir”. Te levantamos los brazos Martin.

“With a little help from my friends”

Independientemente de las buenas noticias de la reestructuración de los vencimientos en dólares, más el extraordinario superávit comercial; amenaza la expansión monetaria para financiar el déficit testamentario y del coronavirus. Ambas cuestiones podrían ser extremos de un debate, pero existe en el micro centro una ofuscación decidida y enérgica como la que estuvo pululando por el obelisco con banderas argentinas.

El club de la devaluación

Plan de estrategia comunicacional y proceso incremental de argucias financieras. Técnicas, dispositivos y prácticas del club de la devaluación. El ritual del coloquio anual amplificado por los medios y noventa por ciento de los programas de TV mano única, que jamás es “a dos campanas”, porque los conductores están adiestrados para decir una frase y preguntarle: -¿Sí o no?-. A veces convocan a alguien flojito para que amenice y disimule el sesgo grosero.

La estrategia se puede resumir en tres palabras: Engañar, Dividir y Destruir. Engañar con mentiras, rumores, fuentes incomprobables y pos verdades. Dividir a los ciudadanos más blandengues a través de la grieta con críticas, quejas, condenas sin juicio y; lo que más tienta: terminar todo con destrucción. Podríamos rechazar estas habilidades identificando las cosas que no encajan, pero todo se olvida en un día, y muchos no quieren razonar.

La lógica del hombre de a pie y la antimetodología capitalista

El dólar paralelo desde 1975 es una erudición en si misma capaz de dar cuenta de logros y fracasos. Desde entonces esta cultura verde se encuentra polarizada entre incertidumbre argentina y seguro anti pánico para quienes muestran un racional interés por resguardarse de otras experiencias del pasado. Esta disposición sobria, juiciosa y metódica de comprar dólares, entra en profunda contradicción con el brío teórico de todas las formas en que se persigue la riqueza. El dólar atesorado en cajas de seguridad por si mismo, nunca produce más dólares, pierde 3% anual de poder adquisitivo.

Secuencia de la escalada

A mediados de septiembre 2020 el BCRA dispuso más controles cambiarios para restringir la demanda de divisas y calmar la perdida que padece desde enero de 2018. Nuevamente un impulso de la demanda de dólares excedía la oferta y la autoridad monetaria no podía detener la pérdida de reservas. Atrás de la trepada blue se batió el parche del deterioro de confianza combinado con la abundancia de pesos emitidos-no habiendo otra alternativa-, consecuencia de la devastación heredada, que dejó sin financiamiento al Tesoro y, con bajísimas reservas al BCRA. La deuda en default selectivo y su amenaza de generalizarse, más las operaciones desestabilizadoras permanentes que enfrenta el Gobierno, aceleraron el temor de los inversionistas que todavía tenían u$s 1.500 millones en bonos locales. Estos últimos ponen máxima presión.

Se limitaron los dólares oficiales para el pago de deudas de empresas que vencen entre el 15 de octubre y el 31 de marzo. Las empresas con deudas en dólares sólo pueden comprar divisas al tipo de cambio oficial por el 40% del capital adeudado y el diplomático Gobierno las invita a refinanciar el 60% restante por dos años. Se pensó que no se le puede dar dólares a $ 80 a las empresas que ingresaron prestamos back to back, ni a los fondos especulativos, ni a las empresas que enviaron al exterior dólares adquiridos a precios módicos. Se estableció para los no residentes que cuando compraran con pesos en el contado con liqui, se aumentara el plazo de parking a quince días. La emisión monetaria se desaceleró, pero la brecha siguió creciendo, desmembrando la correlación que asistía entre las variables.

A principio de octubre se tomaron mas medidas buscando incrementar la oferta de dólares, como la rebaja de las retenciones, licitación de bonos link, suba de tasas, se abandonó el crawling peg, se subieron los reintegros, pero no hay caso. Restricciones mediante, el blue quedó como la única válvula de escape.

Autoritarismo por otros medios

Nada quita la frustración de un mercado cuyas expectativas están forjadas en la irrealidad del Gobierno que perdió las elecciones, no en el que las ganó en primera vuelta, sin balotaje. Un año después, no se termina de asimilar la derrota del esquema 2015-2019. Las expectativas del mercado son infundadas, están lejos de lo que piensa el Gobierno.

Es obsceno el intento mandón de los economistas refractarios que escriben: “5 cosas que debe hacer el Gobierno”. Como si el país los hubiera votado. Hasta ahora no hay manera de contribuir a revertir el clima de descontento que se expresa con absoluta prepotencia. El mercado sigue esperando un anuncio que coincida con sus gustos, para lo cual el Gobierno debería traicionar el mandato que recibió en las urnas. Ni siquiera el FMI-que quedo a la izquierda de los economistas vernáculos-pretende que se alcance el equilibrio fiscal y monetario. Nadie en otras partes del planeta expresa: “que se mueran los que se tengan que morir” con coronavirus o con ortodoxia pura y dura. Lo único que se lograría obedeciendo a estas voces es tener más contagios por millón de habitantes como Israel (que era el modelo) o un inferior nivel de actividad pre pandemia, igualando a los peores del mundo de hoy: Chile y Perú.

La Argentina está hundida por negligencia y estafa, las de mayor volumen y celeridad de todos los tiempos, según el libro “El Hermano”. Ya antes que asumiera el Presidente Alberto Fernández la economía estaba en bancarrota. La hicieron pomada en solo cuatro años, devaluando la moneda seis por uno, dejando una inflación de 55%, destruyendo la actividad industrial, endeudando y fugando, organizando un desempleo creciente para el futuro como era el plan. Así lo dijo muy satisfecho de sí mismo un economista y funcionario público: “la inflación cede con 15% de desempleo”.

Pese a la crisis testamentaria, el Gobierno se concentró en resolver los problemas de vida o muerte. Pero la pandemia profundizó la recesión de los años 2016, 2018 y 2019, agravando los problemas fiscales, monetarios y cambiarios.

Incoherencia creativa

Evaluar la macroeconomía 2020 con el calibre de los economistas que la destruyeron y, sobre todo, pretender manejar el equipo económico y la conducción política, luce extravagante. Para capear esta crisis se requiere un liderazgo político que no tuvo la administración anterior y, un equipo económico sin los dogmas. Si no aflojan la receta golpista, pueden poner difícil las cosas.

Mientras sigan pegándole al presidente apuntando a la cabeza de Cristina, crecerá el malestar social pero la resistencia se irá endureciendo. “Cuanto peor mejor”, no es buena idea. Refiere a la lógica Chernyshevsky, al socialismo ruso. En el otro extremo es “La Doctrina del Shock el capitalismo del desastre”, en el que la autora (Noami Klein) describe cómo los avispados sacan provecho creando tragedias.

El sueño del pibe

A la sombra de la peor crisis de la historia desde la Gran Depresión, las lumbreras crueles y los intereses que ellos mismos asisten, especulan con provocar la aceleración de los problemas. Perciben el contexto argentino como la última oportunidad, y no la quieren despreciar. Avanzaron cuando eran oficialismo acelerando pobreza e indigencia y ahora desde afuera van por la miseria más destructiva y trágica, para que dé ocasión a sus anheladas y siempre frustradas reformas estructurales.

Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. Investigador del Doctorado. @PabloTigani

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