10 de enero 2007 - 00:00

Dudan sobre secuestros

(El empresario y ex funcionario peronista Osvaldo Papaleo dio una interesante visión ayer de los testigos en peligro. Papaleo estuvo detenido-desaparecido durante el último turno militar por su vinculación familiar con el banquero David Graiver y sufrió torturas. Años después fue testigo en juicios a Ramón Camps, Etchecolatz y el cura Von Wernich. Daniel López le preguntó por radio «Continental» por los casos Gerez y López y respondió que desde su experiencia le parecen raros, misteriosos y muy distintos de lo que él vivió, también como testigo en peligro.)

PERIODISTA: Usted estuvo secuestrado y declaró en juicioscontra represores. ¿Cómo ve el caso Gerez?

Osvaldo Papaleo: Me preocupa que estén pasando cosas raras, en el caso de López, en el caso de Gerez. Por ejemplo, la ridiculización que se hace del rapto de personas. Tengo la teoría de que es muy difícil que haya un grupo de tareas solidario con la dictadura. Ellos se caracterizaron por la falta de solidaridad entre ellos, la falta de unidad ideológica. Es un grupo al que no lo unía una ideología, sino una actitud autoritaria. Y también el saqueo, el robo. Estos grupos de tareas del año 76, 77, 78, se apoderaban de acciones de empresas, saqueaban y robaban a quienes detenían.

P.: Usted es testigo en el juicio al sacerdote Von Wernich, ¿cómo maneja el miedo?

O.P.: Cuando uno tiene un grupo de preferencia política e ideológica lo maneja mejor que, digamos, un descolgado que llegó a la situación fruto de un tremendo error. He declarado en el juicio de Camps, en la causa de Etchecolatz, también en la primera parte de este juicio de Von Wernich, y no he tenido miedo o presión. Además, debo decir que a mí nunca nadie me amenazó ni por teléfono. Al contrario, la gente por la calle me ha mostrado un gran grado de solidaridad y eso ayuda un poco a sobrellevar esto.

P.: ¿Su situación es diferente de la de López?

O.P.: El tema López a mí, en realidad, me suena muy extraño. López no es un cuadro político importante, decisivo. El caso de Gerez es distinto, porque es un caso de vínculos. La cadena nacional, que hable el Presidente, eso me sonó a una cosa apresurada, y terminó como terminó, algo medio sainetesco, ¿no?

P.: Usted abona la teoría de que es una interna entre partidos.

O.P.: Lo de Gerez no sé si es una interna del partido, me parece que es una cosa sin ninguna gravitación, ninguna seriedad. La aparición de Gerez diciendo lo que dijo no merece ningún análisis serio. Los que hemos estado detenidos sabemos que él ha pasado por eso. Yo estuve casi ocho meses detenido en un campo de concentración y tengo la noción de cómo se siente uno psicológicamente después de eso, pero bueno...

P.: Usted está descalificando, digamos, el secuestro de Gerez...

O.P.: Yo digo la verdad, sí, y además no creo que merezca que lo descalifique yo. Creo que la situación en sí misma se descalificó sola ante la opinión pública. A mí me preocupa el caso de López porque no aparece. El testimonio de López es importante en el juicio de Etchecolatz, pero desapareciendo López no se modifica la suerte de Etchecolatz.

P.: ¿Usted conoce otros testigos que le han dicho: «No, yo no voy a hablar»?

O.P.: En el juicio a Camps, allá por el año 86, cuando íbamos a hacer reconocimientos, estaba vivo todavía Jacobo Timerman, que estuvo detenido conmigo, estaba mi hermana Lilia, que también declaraba, y otros que también habían estado con nosotros en campos de concentración. Ahí sí noté que había algunos que en los reconocimientos no hacían esfuerzo por reconocer. Estaban con miedo. A uno de ellos yo lo increpé un poco, le dije: «Me parece que vos estás poniendo poca energía para descubrir quiénes son». Pero creo que ahora no existe eso, la gente ahora declara, reconoce.

Dejá tu comentario

Te puede interesar