Antes de empezar deseo aclarar que esta nota, como de costumbre, expresa solo mis ideas y opiniones sin que ello comprometa de manera alguna ni a Ámbito Financiero ni a sus directivos, personal y colaboradores quienes solo me dejan expresarme con libertad.
Vayamos al punto. Se acercan las elecciones y este sería un buen momento para hacer un pormenorizado análisis de los horrores económicos que el libertarianismo pretende llevar a cabo en Argentina, dado que, de todas las fuerzas que se presentan a los comicios es la que menos críticas ha recibido a pesar de que pretende realizar los cambios más profundos entre todas las fuerzas políticas que se presentan. Ese era clarísimamente el tema hoy. Sin embargo, declinamos hacer ese análisis de las verdaderas burradas que el Sr. Milei suele proferir de la manera que lo haría un alumno que ha aprendido de memoria un par de manuales económicos para principiantes. Es raro que no se sospeche de la calidad técnica de los confusos y contradictorios esbozos de argumentaciones que suele repetir el Sr. Milei, lamentablemente embadurnados con un malogrado intento de apariencia liberal solo en su verbalización.
La causa es muy sencilla: todos sabemos que todas las agendas extremas conducen a muy graves crisis. Desde esta columna no tenemos la más mínima duda de que la aplicación de las ideas económicas del Sr. Milei conduciría a la más grave crisis que alguna vez haya experimentado no ya Argentina, sino cualquier país latinoamericano. Claramente entonces un fenómeno político de esas características debería recibir un análisis pormenorizado. La convertibilidad fue debatida, desafortunadamente a través de los medios de comunicación. Ello no debió haber ocurrido – al menos de esa manera – porque condujo a su pésima implementación. Si perduró tantos años fue solo porque se basó en un endeble ingreso de capitales que se daba en todos los países importantes del Tercer Mundo, o sea, con un fuerte viento a favor. Difícilmente hubiera durado tantos años en una situación “normal”, para lo que eran los estándares de normalidad antes de la crisis de 2008-2009, porque nació con varios defectos que la colocaban “match point” de entrada.
Por lo tanto, porque el debate económico a través de los medios puede conducir a la generación de “monstruos” económicos hay que tener sumo cuidado cuando se los efectúa. A veces es necesario rechazar hacerlo. No hay que olvidar que el crítico de uno es siempre el mejor amigo de uno. ¿O alguien puede creer acaso que algo bueno puede nacer de las adulaciones? La crítica ayuda a perfeccionar algo. La adulación preanuncia el inicio probable de un declive incluso fatal. Quienes actúan en el mundo de las empresas, la política y la economía debieran recordar permanentemente aquella frase que inmortalizó Al Pacino en aquel magnifico film “El Abogado del Diablo” que desde aquí sugerimos a empresarios, políticos y economistas volver a mirar y reflexionar en silencio acerca del mismo unas horas como mínimo. Pacino, quien personifica allí al Diablo dice al principio – y pasa adrede desapercibido - para luego repitirlo al final – cuando se transforma en el sello indeleble de la película - “Vanity, my favourite sin!” ( Vanidad, mi pecado favorito!) Claro, la vanidad es el pecado más peligroso para el común de los mortales porque nos lleva no solo a la tumba, sino a la tumba de la peor manera.
Los argentinos tenemos un problema con la vanidad. De otra manera – si no fuera por la vanidad de tener un par de puntos más de rating - no se puede comprender que aparezca repetidamente gente que expresa ideas económicas osadísimas para colmo enunciadas en un mar de patoteos, gritos, insultos y provocaciones que por repetidos son evidentemente fríamente estudiados y actuados. Que se recuerde, solo Marcela Tinayre fue capaz de decirle en cámara al conductor del libertarianismo argentino: ” Te retirás de acá”. Hay que preguntarse, ¿Acaso todo está permitido en los medios de comunicación? ¿Todo?, ¿El racismo también? ¿No hay clarísima legislación al respecto? ¿Qué otra cosa sino racismo es el hecho de que el Sr. Milei haya expresado en el programa de la Sra. Canosa, donde es muy asiduo invitado “ Nosotros somos superiores a esos zurdos de mierda moral y estéticamente“? ¿Dónde están los abogados mediáticos? ¿Cualquier cosa es válida hoy no solo en política sino también en periodismo? ¿Eso no es racismo? ¿La superioridad moral y estética no es racismo en estado puro?. Quién se expresa despectivamente de un judío, un negro, un discapacitado es un racista. Recibe la censura inmediata de los medios. Desaparece mediáticamente y hasta padece - justamente – juicios en contra.
El caso de lo dicho por el Sr. Milei es aún más grave, porque es miembro de uno de los grupos que suele ser víctima del racismo, de un pueblo injustamente perseguido por milenios, el cual sufrió las peores atrocidades. Por eso debiera transformarse en un celoso guardián de que expresiones como las suyas jamás sean proferidas. La serie de atropellos, abusos y vejaciones que el Sr. Milei propina cotidianamente a los televidentes no concluye allí. No lo decimos solo por la aberrante agresión que sufrió el Jefe de la Ciudad cuando se le dijo que era un “gusano” al que se iba a pisar “en silla de ruedas” entre otras graves barbaridades.
Asombra que este sujeto – porque no hay otra forma de denominarlo – no esté preso. Si no basta con ello, hay que remarcar que el Sr. Milei ha ido mucho más allá. En otro programa de la Sra. Canosa, su principal anfitriona y fiel partidaria en los medios, vociferó, entre jadeos y enrojecido de furia textualmente que el Papa es “el imbécil que está en Roma”, “el representante del Maligno en la Tierra “, un “impulsor del comunismo”, un “promovedor de la envidia”, “promovedor de la pobreza y la miseria”, y muchas cosas más, matizadas con auténticos delirios como manifestar que el Estado es “una creación del Maligno”, sin que la conductora , en actitud cómplice, corte esas barbaridades. El Sr.Milei cometió un imperdonable acto de agresión al Papa y a toda la grey católica sin haber recibido de la misma la más mínima agresión previa. Para colmo, la organización política que unos pocos empresarios le financian al Sr Milei a manos llenas vaya uno a saber con qué inconfesables intereses, exhibe sin pudor ese video en internet intentando captar adeptos con el mismo. O sea, se vanaglorian de lo hecho. Increíble, pero el Sr. Milei no reflexionó y tampoco se frenó con eso.
En otra ocasión- el lector puede chequearlo en la web – el Sr. Milei llegó a proponer, y lo repitió, por lo cual claramente lo cree, que hay que dividir Argentina en dos: Argentina del Norte y Argentina del Sur, y así “darle a los parásitos la parte que ellos prefieran y quedarnos nosotros con la otra, total nosotros sí sabemos producir”. Su agenda propone entonces la división del país en dos, hecho prohibido por la Constitución Nacional. Por lo tanto su instigación constituye el grave delito de sedición, que es precisamente lo que el Sr. Milei realiza todo el tiempo sin que se lo ubique en la ley.
Además de hablar discriminatoriamente muy seguido, el Sr. MIlei complota abierta y sistemáticamente con los aduladores a sueldo que tiene para conseguir adherentes entre pobres adolescentes incautos convencidos mediante influencers de las redes, vaya uno a saber cómo. El día que se escriba un libro que bien podría llamarse “El Lado Oscuro de las Redes” probablemente se sepan algunos de los inconfesados e inconfesables motivos de su actual auge que llevan por ejemplo a que el Sr. Milei pueda tener hoy una buena cantidad de desprevenidos tontos útiles que lo siguen mientras sus financistas se frotan las manos ante nuestra permisiva actitud.
El Sr Milei entonces ha cometido actos discriminatorios contra muchos grupos, ha insultado gravemente a los católicos y ha cometido sedición contra la Nación y contra los argentinos de buena fé. No merece el voto, sino el repudio unánime de los argentinos: tanto los de la de derecha, como los de centro como los de izquierda. Y por supuesto todo el peso de la ley a la cual el Sr. Milei, en claros actos de perversión, goza con violar una y otra vez de manera exhibicionista. Es por todo esto que este es el único análisis económico que puede hacerse a la auténtica serie de mediocres sandeces, delirios y estupideces económicas con las cuales el Sr. Milei bastardea las ideas liberales, filosofía a la que usa como puro “packaging” para intentar envenenarnos con su repudiable odio totalitario.
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