"El dólar alto protege a empresas, no al operario"
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
La ex Standard and Poor's Diana Mondino resaltó los riesgos de la economía hoy. Por ejemplo, sequía, con impacto fiscal no menor.
P.: Pero en estos casos ¿es mejor que actúe el sector privado o puede tener éxito la intervención del Estado?
D.M.: Lo que soluciona esa antinomia es simple. Que lo hagan los privados con una clara regulación estatal que se mantenga. Pero además es necesario definir el perfil de los recursos humanos que necesitará el país si se encaran esos proyectos.
P.: ¿Haber aumentado el presupuesto en educación como porcentaje del PBI es un avance en ese sentido?
D.M.: El problema es que no está claro si los recursos se van a derivar a tener más maestros, mejores sueldos o más escuelas. Hay que saber de qué forma se va a gastar. En el mundo, la pasión que se pone en el uso de los recursos y la discusión de lo que va a enseñarse en la escuela es sorprendente.
P.: ¿Quiere decir que en el país los recursos se usan mal?
D.M.: Una ventaja que posee la Argentina frente a Latinoamérica es que ya tiene un altísimo nivel de gasto social comparado con Brasil, México o Chile. Pero no hay una asignación de prioridades. En todo el gasto social en general (salud, educación, vivienda y justicia) la eficiencia en el gasto es extraordinariamente baja por nivel de resultado.
P.: Y además el gasto sigue creciendo.
D.M.: Mucho, pero por ejemplo la eficiencia en el sector judicial es muy baja. Se vio, independientemente de lo que se piense en el tema, en el caso de la mujer violada que intentó hacerse un aborto. El tiempo de la Justicia está íntimamente relacionado con la eficiencia. El costo de las causas laborales suele ser mayor que el monto que está en discusión. Se puede mejorar la eficiencia, pero el discurso en la Argentina siempre se confundió. Se dice que es reduciendo personal y en realidad es con capacitación o redistribución.
P.: La decisión de mantener el dólar alto ¿tiene impacto en el índice de pobreza?
D.M.: Si la Argentina quierecompetir en bienes industrializados, el dólar alto es un tema secundario, porque se está compitiendo con salarios de China e India. La política para proteger con dólar alto a la industria se orienta a la empresa, no al operario. Hay sólo dos posibilidades de tener un salario real alto: o el nominal mejora porque la gente es más productiva o los costos bajan porque el gasto social es más productivo. Si un señor tiene buena educación, caminos accesibles y no lo asaltan, aunque su sueldo nominal sea bajo, tiene alto salario real. No se ven políticas hacia ninguno de los dos objetivos.
P.: ¿Cree que deberían mantenerse los acuerdos de precios?
D.M.: Ya deberían haberse convertido en una anécdota. Son sólo eficientes a los fines de una estadística. Lo que no se dice es que el gobierno ha compensado los controles de precio en un área, dándoles beneficios a las empresas en otra (como compensaciones salariales o impositivas). No se espera una explosión inflacionaria cuando se liberen esos controles, pero sí va a haber un impacto fiscal por los subsidios encubiertos.
P.: ¿Por qué cree entonces que se pensó en este mecanismo para frenar la inflación?
D.M.: Es en parte por la población, pero mucho más por contener el CER que impacta en un alto porcentaje de la deuda pública. Tener controlado el CER causa un impacto fiscal fenomenal también. Un porcentaje altísimo de la deuda es en pesos ajustado por CER. Un punto menos de inflación representa mucho dinero en este sentido. Los acuerdos de precios puede permanecer durante un tiempo más, pero no la política de incertidumbre.
P.: ¿Se refiere a idas y vueltas con el sector agropecuario?
D.M.: Sí, principalmente a variaciones en las retenciones y exportaciones. El impacto político por el freno a las ventas de carne pudo haber sido fuerte, pero fue nefasto en el interior del país. A partir de ahora pocas empresas van a orientar sus exportaciones a áreas que sean sensibles para el mercado doméstico, porque están sujetas a estos cambios. Una de las ventajas argentinas es que puede exportar productos que a su vez consume el mercado interno consiguiendo un efecto compensatorio. Es una virtud que con estas políticas se pierde.
P.: Usted trabajó durante mucho tiempo en una calificadora de riesgo. ¿Qué amenazas encuentra en la situación argentina?
D.M.: Hoy el crecimiento argentino está totalmente vinculado al exterior. Si se redujera el precio de los commodities, aunque no parece probable, la Argentina sufriría mucho. Lo mismo si apareciera la roya de la soja o una sequía brutal como la que tuvo Brasil.
P.: ¿Cuáles son las fortalezas?
D.M.: La notable virtud argentina es el crecimiento y una clara continuidad institucional. Pero no parece haber conciencia para sacar ventajas. Hay que pensar que sólo con sequía en dos provincias se destruye el superávit comercial entero, con impacto fiscal. La Argentina está muy expuesta en ese sentido.
P.: ¿El país ha perdido presencia en el comercio internacional?
D.M.: Con el enorme crecimiento que tuvo en las exportaciones y en su PBI, perdió importancia relativa dentro del comercio internacional porque otros crecieron más. Esto significa que pierde poder de negociación en convenios internacionales.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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