"El ingreso de capitales puede generar burbujas"
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El economista Martín Lousteau cree que "el discurso de Néstor Kirchner no es antiempresa sino Anticiertas empresas, con las cuales está discutiendo desde el principio de su mandato. Básicamente bancos y servicios públicos, que son los grandes ganadores de la década pasada".
Periodista: ¿Cree que hay un entorno favorable para la producción?
Martín Lousteau: Los niveles de inversión son superiores al promedio de la convertibilidad. No son grandes proyectos como los de la década pasada pero muchas pequeñas y medianas empresas están invirtiendo permanentemente. El contexto macroeconómico es sumamente favorable para la actividad productiva.
P.: ¿Aún sin políticas industriales y de exportación?
P.: ¿Cree que la decisión del gobierno de mantener el actual nivel del tipo de cambio es correcta?
M.L.: En vista de lo que ha sido en nuestro pasado la política cambiaria, de la volatilidad que tuvo y de la desindustrialización que provocó, creo que es muy importante mantener un compromiso con este tipo de cambio competitivo y estable.
P.: ¿Se están usando las herramientas adecuadas para controlar la inflación?
M.L.: La última reacción son tasas más altas de interés para restringir la demanda de dinero y no creo que ése sea el instrumento más adecuado en vistas de lo complejo que es el fenómeno inflacionario, particularmente cuando se sale de una crisis que implica cambios de precios estructurales.
M.L.: En el corto plazo pueden tener cierto impacto pero puede también ser nocivo en el largo plazo si hay que desagotar cuellos de botella. Lo que es necesario es dar incentivo a la inversión para todos los sectores productivos.
P.: ¿El discurso de Kirchner antiempresa, es negativo para atraer inversiones?
M.L.: Su discurso es «anticiertas empresas», con las cuales está discutiendo desde el principio de su mandato. Básicamente bancos y servicios públicos, que son los grandes ganadores de la década pasada. No creo que sea un discurso «antiempresa» en otros sectores.
P.: Pero las discusiones con empresas de servicios públicos repercuten directamente en el resto de los sectores.
M.L.: Es cierto. Ahí sí hay un problema. Penalidades renegociado los contratos en el peor momento de la crisis, cuando el dólar valía $ 4, hubiera sido un error muy grosero. Y postergar las discusiones necesarias es igualmente nocivo. Estamos en un buen momento para definir. Al igual que el gobierno es consciente de que hay que dar señales macroeconómicas para garantizar el nivel de producción, se necesitan crear marcos certeros para estos servicios públicos. Resolver el tema de la energía, que es el insumo básico para todas las actividades productivas, es fundamental. Las empresas están viendo que las condiciones son muy favorables para la producción pero tienen incertidumbre principalmente sobre la provisión energética a largo plazo con precios ciertos.
P.: ¿La mayor entrada de capitales desde el exterior que se está dando se volcará sólo al mercado financiero?
M.L.: La entrada de capitales especulativos, de corto plazo, está apostando a la apreciación del tipo de cambio porque no hay en este momento como hubo en otros, una cantidad ilimitada de inversiones financieras que se puedan hacer con bajo riesgo. Para evitar ciclos de euforia y crisis, es importante no sobrecalentar la economía con el ingreso de capitales a corto plazo porque generan presiones alcistas de los precios que terminan apreciando excesivamente el tipo de cambio.
P.: ¿Entonces hay que intensificar los controles de capitales?
M.L.: En Latinoamérica tendemos a analizar controles de capitales como los que se aplicaron en Chile o Colombia, y que se dejaron de lado. Pero es un tema que está siendo debatido a nivel internacional, principalmente en Asia muy firmemente. Hoy tenemos un mercado financiero muy aceitado, con lo que hay que ver cuál es el límite que se impone si no se quiere generar burbujas y procesos muy rápido para deshacerlas.
P.: El alto nivel de superávit que tiene el país ¿se traducirá en una baja de impuestos?
M.L.: No creo que sea un problema la presión impositiva. En Brasil es superior que en la Argentina. El principal compromiso debe ser luchar contra la evasión.
P.: ¿Entonces cree que deberían mantenerse las retenciones a las exportaciones en el nivel en que están?
M.L.: No estoy a favor de la reducción de las retenciones, porque se compensan para los exportadores con un tipo de cambio alto que es mantenido en parte por el superávit fiscal, que se vuelca a comprar dólares. Si queremos mantener el modelo de tipo de cambio competitivo y estable por un buen tiempo, y esto genera algunos ganadores excesivos mientras los consumidores que son quienes compran los productos que se exportan son los perjudicados; me parece que una vía de compensar y achicar esa brecha es a través de las retenciones. Además, las retenciones diferenciales para los productos manufacturados y para los primarios conducen hacia la industrialización. Es dar un premio muy jugoso para sumar valor agregado.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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