El inversor argentino atraviesa un momento particular: lo que pasa en el mercado local "pesa poco" y las variables que mueven los precios se definen afuera. La tasa del Tesoro de EEUU a 10 años supera el 5%, el dólar global se fortaleció y los activos emergentes absorbieron el golpe. En ese contexto, la pregunta no es si salir del mercado, sino cómo ordenar la cartera para capturar crecimiento sin descuidar la liquidez.
El mundo sube tasas, Argentina sube riesgo: ¿Cómo posiciono mis ahorros?
Con las tasas de EEUU en máximos de casi dos décadas y los bonos argentinos bajo presión, la combinación de acciones globales de calidad vía CEDEARs y una tesorería prudente en ON y Lecaps aparece como la estrategia más equilibrada para el último trimestre.
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El frente externo: una economía que no frena
La economía estadounidense sigue mostrando una fortaleza notable. El ISM de servicios marcó 54,9 en septiembre, su vigésimo séptimo mes consecutivo en expansión, y el componente de empleo volvió a terreno positivo. La contracara es la inflación: el índice de precios tuvo el registro más alto desde julio de 2022, empujado por combustibles y aranceles.
Ese escenario reflacionario llevó al mercado a descontar nuevas subas de la Fed, con unos 75 puntos básicos adicionales hacia septiembre de 2027. Sin embargo, en los últimos días se observó una moderación táctica de esas expectativas, una compresión de los spreads corporativos y cierto alivio en las monedas emergentes tras un septiembre muy duro para la renta fija.
Para la renta variable, el dato más relevante es la temporada de balances del tercer trimestre. Las estimaciones de crecimiento de ganancias del S&P 500 se revisaron al alza, de 26,7% a 29,5% interanual, impulsadas por Energía y Tecnología. Con una amplitud de mercado que empieza a mejorar, entendemos que el contexto justifica un sesgo táctico comprador en acciones de calidad.
El frente local: solidez macro, ruido de precios
Argentina no logró desacoplarse del shock global. El riesgo país volvió a la zona de 580 puntos básicos, máximos desde abril, y el GD35 rinde por encima del 11% en dólares. Parte de ese castigo responde a la dinámica internacional y parte a una variable que el mercado empieza a mirar con atención: las elecciones de 2027.
Sin embargo, a diferencia de episodios anteriores, el shock externo no se trasladó al tipo de cambio, las tasas ni la inflación. El ancla fiscal sigue firme, el BCRA acumula compras por más de u$s 14.000 millones en el año y la inflación de agosto se desaceleró a 1,7% mensual. Los salarios privados registrados volvieron a ganarle a los precios en julio, aunque la actividad sigue mostrando un comportamiento de serrucho, sin una tendencia definida.
En otras palabras, la macro resiste, pero el precio de los activos argentinos queda atado al humor global y a la lectura política. Para el ahorrista, eso refuerza dos ideas: diversificar parte de la cartera en activos externos de calidad y mantener la porción local en instrumentos cortos y líquidos.
Siete ideas en renta variable, vía CEDEARs
Para la porción de crecimiento, privilegiamos compañías líderes con balances sólidos, visibilidad de ganancias y exposición a las tendencias estructurales de la década: inteligencia artificial, nube, pagos digitales y consumo en Latinoamérica.
- Microsoft (MSFT). Mantiene consenso "Strong Buy" entre los principales bancos de inversión. Con la acción en torno a US$ 500, el precio objetivo promedio de US$ 562 implica una suba de aproximadamente 12%. Azure crece 39% interanual, Microsoft Cloud supera los US$ 50.000 millones trimestrales y el backlog comercial ronda los US$ 625.000 millones, con una monetización creciente de Copilot.
- Alphabet (GOOGL). También con consenso "Strong Buy", cotiza cerca de US$ 350 frente a un precio objetivo promedio de US$ 432, una suba potencial del 22%. Google Cloud crece 63% interanual, el backlog superó los US$ 460.000 millones y la adopción de Gemini viene acelerándose.
- Nvidia (NVDA). Sigue siendo el vehículo más directo para capturar el ciclo de inversión en infraestructura de IA. Cotiza a unas 27 veces ganancias proyectadas, un múltiplo razonable para su ritmo de crecimiento, y el precio objetivo promedio de US$ 327 implica un upside cercano al 46%.
- Mastercard (MA). Uno de los mejores exponentes del negocio global de medios de pago: márgenes muy elevados, crecimiento estructural del volumen transaccionado y baja necesidad de capital, lo que sostiene recompras y dividendos crecientes. Con la acción en US$ 562 y un objetivo de US$ 667, el potencial ronda el 19%. Como riesgos, la presión regulatoria sobre comisiones y la competencia de medios alternativos.
- Goldman Sachs (GS). Aprovecha un ciclo muy favorable en banca de inversión y trading, con una ganancia por acción que crecería más de 30% este año, y expande su negocio de gestión de activos, que aporta ingresos más estables. Cotiza cerca de US$ 1.037 frente a un objetivo de US$ 1.142, una suba de 10%. Presenta balance el 13 de octubre.
- MercadoLibre (MELI). Líder de e-commerce y fintech en la región, sus ventas crecieron 50% interanual en el último trimestre. La compresión de márgenes por inversión en crecimiento generó una corrección que, entendemos, ofrece un buen punto de entrada. Con la acción en US$ 1.720 y un objetivo promedio de US$ 2.265, el potencial supera el 30%.
- S&P 500 (SPY). No es una apuesta a una historia puntual, sino a la diversificación y al crecimiento agregado de la economía estadounidense. El múltiplo forward se redujo a menos de 20 veces, desde 23,5 veces hace pocos meses, y el consenso ubica el objetivo de fin de año en torno a 7.850 puntos. Con el índice ya en esa zona, el argumento pasa más por el crecimiento de ganancias que por la suba de precio en el corto plazo.
La tesorería: corta, líquida y de máxima calidad
Con la curva soberana en dólares golpeada y la incertidumbre electoral concentrada en los vencimientos de 2028 en adelante, para el manejo de liquidez preferimos no asumir riesgo de duration.
En dólares, recomendamos obligaciones negociables de emisores corporativos con calificación AAA y vencimientos cortos. Ofrecen rendimientos en torno a 6%–7% anual, con un riesgo crediticio acotado y un comportamiento mucho más estable que los bonos soberanos frente a subas del riesgo país.
En pesos, las Lecaps cortas siguen siendo la herramienta más eficiente para la tesorería. Rinden en torno a 22%–24% TNA, por encima de la caución, con una inflación esperada en la zona de 1,7%–1,9% mensual. Eso permite devengar una tasa real positiva sin inmovilizar fondos por plazos largos, en un sistema que sigue sin tensiones de liquidez.
En síntesis
El escenario combina una economía global que sigue creciendo, tasas altas por más tiempo y un mercado local que, pese a su solidez macro, cotiza con la mirada puesta en 2027. Frente a eso, proponemos una cartera en dos niveles: crecimiento a través de compañías globales líderes y una tesorería corta, líquida y de máxima calidad crediticia. Obviamente como siempre digo en mis columnas simplemente estos son activos que tengo mirada constructiva de largo plazo (no son recomendaciones de inversión), cada inversor deberá evaluar el riesgo que esta dispuesto a asumir y su horizonte temporal.
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