30 de julio 2024 - 00:00

El próximo negocio

La ingeniería financiera imagina permanentemente situaciones nuevas o inéditas, aun cuando sean extrañas o extremadamente insignificantes.

La deuda, un peso eterno sobre la Argentina.

La deuda, un peso eterno sobre la Argentina.

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Si congeláramos al 30 de junio la deuda pública nacional de todo el año 2024, habría que sumarle u$s 71.382 millones a la deuda final 2023 (secretaría de Finanzas). A su vez, el FMI pronostica una caída del PBI 2024 de 3,5%. En 2023, Argentina asumía un PBI de € 593.600 millones, (Datosmacro.com). En base a esa caída, pasando de euros a dólares, estaríamos perdiendo una fracción de PBI, que en términos nominales sería de u$s 22.554 millones en 2024. Si sumamos en forma contingente, el aumento de la deuda, más la caída del PBI, el detrimento total para la relación (Deuda/PBI), sumaría u$s 93.936 millones.

Separadamente de las relaciones porcentuales, la cifra es estremecedora. Si nada cambia, superaría en u$s 8.000 millones la formación de activos externos-fuga de divisas- del periodo 2015-2019, y alcanzaríamos hasta el 89% de todo el endeudamiento público adicional, adquirido durante el mismo periodo.

La magia de las finanzas que enlaza con la Argentina

Los derivados o derivativos, son la principal herramienta técnica de las finanzas corporativas para los mercados en las últimas décadas, ya sea para cubrir riesgos reales o para especular. Son contratos escritos sobre los precios futuros de diferentes tipos de activos financieros. Una suerte de promesas (futuros y opciones), donde la parte perdedora le paga a la ganadora una suma de dinero acordada de antemano, a cambio de una prima o directamente, un precio de ejercicio o “strike price”.

Los contratos de futuro u opciones, son compromisos sobre un futuro incierto, representan la forma más abstracta en que se puede expresar el valor de las commodities, monedas, títulos públicos o privados. Por ejemplo, estos derivativos han detonado el mercado de las hipotecas en 2008. Instrumentos como (CDO*) (CDS**), derivativos del mercado de hipotecas, crearon un gran escándalo en 2007-2008, que se debió en gran parte, al “incumpliendo de promesas”.

Appadurai (antropólogo indio), trata de comprender como nos hemos convertido en sujetos financieros obedientes, estudiando el mundo de las finanzas, desde un enfoque social y lingüístico, basado en los trabajos de Langshaw Austin (filosofo británico), quien dice que el lenguaje no pretende establecer una verdad convincente en base a significados sino, que constituye cierto uso que un contexto determinado y siguiendo un conjunto de reglas que puede producir algo efectivo en la llamada realidad, en la exacta medida que “hablar es hacer”.

Es llamativo que Austin opone los términos “realizativo”, “constatativo”, asimilando así la “performatividad”, a la capacidad del lenguaje para realizar una acción. Esto es clave para entender los hechos financieros de este tiempo. Austin llega a la teoría, partiendo de una proposición que se funda en la distinción entre lo “constatativo” y lo “performativo o realizativo”. Según Austin, durante mucho tiempo se había supuesto que el único fin de las expresiones era la de constatar hechos. Por eso, solo podían ser verdaderos o falsos. Sin embargo, afirma que no todo enunciado es verdadero o falso.

El método de trabajo de Austin fue innovador y aplica perfectamente al lenguaje financiero, que tiene su propia manera de deslumbrar, introduciendo la lingüística financiera foránea o local: arbitrage, tick, swap, holder, fencer, put, spread, bearish, bullish, CAPM, beta, suitability, cash flow, hedge fund, collateral, vega, spin off, broker, overwrite, pin risk, revolving, leverage, junk bond, call money, footsie, drawdown, collar, strike price, cover, roll-over, dólar blue, dólar blend, psicotrading, contado con liqui, posición corta, rolear, etc.

A su vez, la ingeniería financiera imagina permanentemente situaciones nuevas o inéditas, aun cuando sean extrañas o extremadamente insignificantes. En los últimos 30 años se han establecido un sinnúmero de enunciaciones y se ha denominado una lista inmensa de nombres para todas las actividades financieras, siempre funcionales al interés de quienes impulsan la actividad en el mundo.

El ejecutivo de finanzas tiene una confianza inquebrantable y exclusiva en sus métodos. Aunque muchos puedan parecer presuntuosos, lo hacen sin ambages. Por las escasas posibilidades que tienen para dar explicaciones claras, cuando lo hacen, es a través de una terminología privativa del promedio de sus escuchas. Para el “financiero”, los quehaceres de las frases no son perpetuos, por lo tanto, necesitan establecer un repertorio lo más amplio posible para llegar a un régimen puntual. Existen decenas de diccionarios de términos financieros y de inversiones: Barron´s Dictionary of Finance and Investment Terms, Rosenberg Dictionary of Banking, etc. De esa manera, la forma de hablar, se opone tanto a la abstracción filosófica como a la abstracción gramatical. Por eso en ocasiones parece que sus esclarecimientos fueran pura estulticia.

COMPLICANDO MAS LOS COMPLICADO

Después de haber observado que la categoría gramatical de las “afirmaciones” es demasiado amplia, algunas suelen clasificarse en la categoría de las “pseudo afirmaciones” - porque no son aserciones -. Austin concluye que los intelectuales-para nosotros, a los fines de este artículo, “los ejecutivos de finanzas”- consideran con frecuencia que muchas expresiones que parecen enunciados, o bien no son formuladas en absoluto para registrar o suministrar información directa acerca de los hechos, o tienen ese propósito, solo en parte. Por ello, establece diferencias entre dos tipos de enunciados: los constatativos y los performativos.

Los enunciados constatativos califican los enunciados que son solo verdaderos o falsos, sin que “hagan” algo. Al contrario, los enunciados performativos no son ni ciertos ni falsos, ni la expresión de un sinsentido. Pretenden “hacer” algo (en los casos financieros: apostar) y necesitan a menudo recurrir a un añadido a las propias palabras, lo que Austin llama el “contexto situacional o circunstancial”.

Para nuestro análisis económico, dentro de las promesas de pago, las “incumplidas”, en la tipología de los performativos de Austin, es la más importante. Porque un paradigma de fracaso que no sea ni ocasional ni tampoco específicamente para un fin, si se vuelve sistemático y contagioso, “se lleva puesto a todo un mercado”. Así las “promesas incumplidas”, derribaron el mercado de hipotecas y produjeron, en buena medida, la quiebra de Lehman Brothers.

DINERO PARA HACER MAS DINERO

La financiarización de la economía es el proceso que permite utilizar el dinero para obtener más dinero, mediante el uso de estrategias e instrumentos que aprovechan las líneas de crédito y las inversiones para especular, no para producir. El cambio fundamental para establecer el poder de las finanzas se dio en Chicago, donde los traders comenzaron a negociar “futuros”, de trigo, estómagos de cerdos, y más tarde fueron ampliando la comercialización a otras commodities.

Algunas acepciones que estamos escuchando en nuestros días, como “put” u “opción de venta”, se remonta a los mercados desde 1848. Chicago es el mercado de futuros y opciones más antiguo del mundo. El CBOT (Chicago Board Of Trade) donde originalmente sólo se comercializaban productos agrícolas básicos como trigo, maíz y soja, más tarde, pasó a brindar opciones y contratos de futuros sobre una extensa escala de bienes, como oro, plata, bonos del Tesoro de EE. UU. y energía.

Diferentes contratos de opciones y futuros de commodities son negociados por más de 3.500 miembros, a través de contratos abiertos. En 2007 el CBOT se fusionó con el Chicago Mercantil Exchange (CME) y, se creó una compañía holding, CME Group. (Foto del Chicago Board Of Trade Building).

Esos derivados, se diferencian de las materias primas o activos subyacentes. Por ejemplo: “futuros y opciones de soja y girasol”, “futuros y opciones de aceite de soja y girasol”, son derivados del “mercado spot” o contado, de las semillas o el aceite a granel, de soja y girasol. El termino derivados, refiere al hecho que las “materias primas futuras”, derivan de las actuales.

El enlace de los seguros de precios, conecta con la evolución de la cotización de los mercados futuros. Inicialmente se previeron para evitarle cualquier riesgo de cambio en los precios de cotización al comprador o al vendedor, operando como una cobertura que aseguraba a los comerciantes de un eventual impacto negativo, en un horizonte temporal especifico.

Entonces el derivado siempre es el referente de un activo tangible, ahora entendemos que su forma es performativa y está conectada al contexto, al uso y a las condiciones. Ha sido, primero que nada, un portentoso ingenio gramatical, en tanto invita a un acto performativo, ya que cobra forma cuando se hallan las dos partes intercambiándose un contrato. Cuando se establece el ofrecimiento de una parte que le pagará dinero a la otra, se sustenta todo en el valor real futuro, aunque en realidad desconocido, de un activo concreto intercambiado, que estará por convertirse entre las dos partes. Se completa la operación, cuando las partes dicen: “Ok”, “okey” u “oká”. (mañana la segunda y última parte)

Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros, @pablotigani

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