"Empresas no se van del país por el alto costo de salida"
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El principal motivo de la presencia de Néstor Kirchner en España
esta semana es convencer a empresas y gobierno de ese
país de que terminó la crisis y es bueno invertir. El experto en
América latina Carlos Malamud dice que aún hay malestar
empresarial por las demoras en concretar compromisos (arriba). Cristina Fernández saluda a la reina Sofía de España bajo
la mirada de Néstor Kirchner, el príncipe Felipe de Asturias
y de su esposa Letizia Ortiz.(abajo)
P.: El reacercamiento de España a Estados Unidos, tal como se verificó en la reunión de Moratinos con Condoleezza Rice y los conflictos con Chávez, Morales y Kirchner por el tratamiento a las inversiones españolas, ¿podría hacer pensar en posiciones más severas del gobierno de Zapatero frente a la región?
C.M.: El problema es que mucha severidad no puede haber porque la gravitación española es suave en materia política. Más que posturas más rígidas es posible que tome conductas menos amigables. Hubo 10 días claves: desde la salida de Chávez de la Comunidad Andina de Naciones hasta la nacionalización de Bolivia, pasando por la reunión de La Habana, se movió todo el tablero latinoamericano. Chávez cometió un error estratégico poniendo a Brasil y a España en una posición defensiva, entre otras cosas porque los casos de Petrobras y de Repsol tienen alguna similitud. Esto aproximó a España y a Brasil en la negociación con Bolivia. Esto llevó también al PSOE a apoyar a Alan García de manera más abierta en contra de Humala. En este contexto debe verse la negativa de Zapatero de encontrarse con Chávez en Viena. Se vio a regañadientes con Morales. Esto reajustó todas las relaciones internacionales.
P.: Seguimos sin poder clasificar a la Argentina.
C.M.: Sí, en parte por el estilo presidencial, que en Viena intentó convencer a Zapatero de que la crisis terminó y que hay que invertir más en la Argentina. Pero sin observar que esas empresas dependen más del ánimo de sus accionistas que de lo que les diga el gobierno a la hora de tomar una decisión.
P.: Cuando el gobierno español llama a una empresa para pedirle que se retire del CIADI, ¿no alimenta ese malentendido? Da la impresión de que España, sus empresas como sector y el gobierno en relación con las empresas todavía no encontraron un modelo de funcionamiento para esta etapa de internacionalización de sus compañías. ¿Será así?
C.M.: Es cierto. No lo hay. La experiencia internacional de la empresa española es muy reciente. El gran desembarco tiene una década de antigüedad. Ahora se está intentando en La Moncloa establecer un mecanismo, que es el Observatorio Latinoamericano, que preside Miguel de Sebastián, donde se coordinan las relaciones entre las empresas y las oficinas del gobierno que tienen vínculos con la región. Pero se está lejos del modelo francés o del de los Estados Unidos.
P.: ¿Cómo ve las relaciones entre las empresas españolas de servicios públicos y el gobierno argentino?
C.M.: Mal. Están en la Argentina porque el costo de salida sería más grande. Lo que intentan es minimizar las pérdidas. Todo el proceso de negociación donde nunca se cumple lo que se promete pone muy nerviosos a los empresarios. Hay malestar.
P.: ¿Cómo hay que imaginar la reacción oficial del gobierno de Zapatero ante ese malestar?
C.M.: Creo que el argumento es éste: «Si la Argentina creció durante casi 4 años a 9%, si se le pagó al Fondo la deuda por adelantado y la sucesión está garantizada, pues terminemos con las leyes de emergencia y con el régimen de excepcionalidad en el tratamiento de las inversiones extranjeras».
P.: ¿El desajuste entre empresas españolas y gobiernos podría introducirse en el debate político español?
C.M.: Eso ya sucede con el PP que le dice a Zapatero: «Estos que nos perjudican son sus amigos, sus aliados». Pero esto es en alguna medida ficticio porque es probable que Aznar hubiera seguido la misma política que hoy sigue el socialismo ante crisis como las de Bolivia. Esto no quiere decir que la diferencia retórica llegue a la campaña.
P.: El distanciamiento con Chávez y las dificultades con la Argentina, ¿terminarán inclinando definitivamente la balanza de España a favor de Brasil?
C.M.: Es lo que está ocurriendo, aun cuando para España nunca fue la mejor opción. Pero hay que mirar el flujo de inversiones de los últimos años y el movimiento de compañías como el Santander o Telefónica. Brasil podría convertirse para España en la puerta de América latina, en detrimento de la Argentina.




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