Gobierno busca nuevo acuerdo con el FMI
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Luego se postergó su lanzamiento para agosto del año pasado. Ahora ya sabemos que, en principio y ya fuera del acuerdo con el FMI, el canje comienza el 17 de enero de 2005 y se cierra el 25 de febrero.
Finalmente, en agosto debería haber sido sancionada por el Congreso una nueva ley de coparticipación federal de impuestos que les enviara menos recursos a las provincias. Esto nunca ocurrió y menos va a ocurrir en un año electoral como 2005. Por otro lado, la Ley de Responsabilidad Fiscal que sancionó el Congreso a principios de agosto pasado al permitir que el gasto primario aumente junto con los precios y el PBI, no le pone ningún límite relevante a su crecimiento. También se ha excluido de las mediciones oficiales de déficit fiscal los gastos de capital, algo que el FMI ni a Brasil le ha permitido con las inversiones de las empresas públicas manejadas con criterios de rentabilidad privada. Y eso que ellos tienen un programa en total cumplimiento.
A partir de mediados de 2004, una vez que el acuerdo con el FMI se cae debido al incumplimiento argentino sobre la reforma estructural, quedaban dos opciones: o se le defaulteaba al FMI ganándonos como enemigo al G-7 o se pagaba con cash cada vencimiento de capital. Es ahí donde la Argentina vuelve a cambiar por enésima vez su discurso con el Fondo y los acreedores. Primero dijo que nunca tendría más de 3% del PBI de superávit fiscal para no matarnos de hambre y hoy ya logró 4%. Luego sostuvo que nunca mejoraría la oferta de Dubai y hasta ahora ya la triplicó (junio pasado). Finalmente planteó que nunca pagaría un centavo al FMI sin saber previamente que se lo devolverían y, sin embargo, desde el último reembolso el 24 de marzo de 2004, le ha repagado deuda de capital por u$s 1.700 millones para totalizar en 2004 u$s 2.025 millones y u$s 2.856 millones desde 2002.
O sea, el nuevo «cuento chino» oficial de « desendeudarnos pagando para desintervenir la economía» de la «aberrante» tutela del FMI es simplemente el mejor disfraz que la hoy progresista Casa Rosada le ha encontrado al hecho de que no se anima a defaultearle al Fondo (gracias a Dios) y por eso somete a la economía a una presión impositiva formal salvaje y distorsiva que hace explotar la informalidad para pagar lo que va venciendo de deuda con su odiado enemigo.
Es probable incluso que el gobierno nunca haya pensado seriamente en cumplir los capítulos de reforma estructural firmados y la idea haya sido desde el vamos en tener un superávit fiscal bien alto para lograr una tasa de interés baja y así crecer, ir pateando la pelota hacia adelante con los plazos para realizar la reforma estructural, y mientras se lograba la refinanciación de los vencimientos de capital, pagar sólo los intereses. Tan argentino como el tango.
¿Es lógico pensar que un gobierno típicamente peronista como el de Kirchner que quiere desarrollar un capitalismo de origen nacional al calor del Estado les facilitaría la vida a las privatizadas en manos de extranjeros?¿Y qué decir entonces de los bancos públicos que periódicamente son vaciados por los créditos incobrables otorgados a los amigos del poder de turno? ¿Era razonable que fueran auditados con rigurosidad? ¿Y las provincias? Salvo un puñado, casi todas viven de la coparticipación federal ¿iba a ser un presidente que les debe a ellas estar sentado en el sillón de Rivadavia el que les iba a poner la soga al cuello? Y ni hablar de ello en un año electoral como será 2005.
Pero al mismo tiempo el gobierno se está dando cuenta de que los costos de acumular activos externos netos (reservas en el Banco Central y repagos de capital a los organismos internacionales) por 3% del PBI por año con deuda colocada a los bancos en 2003 y con superávit fiscal en 2004, ya ha causado que el crecimiento económico haya caído a casi la mitad entre puntas: de 12,1% anual al final de 2003 a 6,5% anual en el último trimestre de 2004.
Por eso, el road show de los Fernández a España y el que en lo primeros meses de 2005 realizará Kirchner por Alemania y Francia, más que hacer docencia sobre nuestro nuevo y genial invento (el «desendeudamiento») fue y será para «ablandar» al G-7 (el directorio del FMI) para que influya sobre el management (Rato y Krueger) y el staff (Dawson y Thornton) para que el FMI nos de un nuevo acuerdo con algo de refinanciamiento sólo a cambio de metas de superávit fiscal y no correr el riesgo de enfriar a la economía de tanto recaudar domésticamente y enviarlo afuera a los bolsillos del FMI.




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