Hace un año, Blumberg paró el país para pedir seguridad
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Hace un año, el padre de Axel Blumberg convocó una multitudinaria movilización en reclamo de mayor seguridad.
Desde esta perspectiva, la Argentina no es una excepción, sino que enfrenta en este campo un desafío que es común a los principales países de América latina.
Pero en el caso argentino, el impacto está generado por el acelerado deterioro de la seguridad que vive la sociedad, sobre todo desde mediados de los años noventa.
Lo que era común en las grandes urbes de América latina, como México DF, San Pablo, Rio de Janeiro, Bogotá y Caracas, no lo era en Buenos Aires como lo es ahora.
En la coyuntura, el debate ideológico con el cual hoy son discutidas las posibles soluciones al problema de la inseguridad conspira contra la eficacia para enfrentarlo.
Es así como la sociedad exige en forma urgente soluciones al problema, las que parecen demorarse por una combinación de prejuicio ideológico e ineficacia. En la Argentina, pareciera que del centro hacia la derecha se quiere un Estado fuerte en la seguridad y uno débil en la economía, mientras que del centro hacia la izquierda, se pretende en cambio uno débil en la seguridad y fuerte en la economía.
• Improvisación
Además, los constantes cambios de dirección en busca de efectos mediáticos de corto plazo también conspiran contra las soluciones eficaces, que dependen en este campo mucho más de la aplicación sistemática de rutinas antes que de gestos espectaculares.
Un informe reciente realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría muestra que la provincia de Buenos Aires -donde el problema de la inseguridad pareciera ser más crítico- ha tenido en cinco años entre setiembre de 1999 y el mismo mes de 2004 once ministros de Seguridad y nueve jefes de Policía.
Este dato permite constatar no sólo la falta de continuidad, sino también probablemente el grado de improvisación con el cual se intenta enfrentar el tema.
Pero desde hace ya casi un año, el reclamo de la sociedad por la inseguridad adquirió forma y representación, a través de Juan Carlos Blumberg, el padre del joven Axel, secuestrado y ejecutado por delincuentes que gozaban de protección policial.
El 1 de abril de 2004 convocó a una movilización popular en apoyo del reclamo de inseguridad, que reunió en silencio una multitud cercana a las 300.000 personas, la que volvió a reunirse tres semanas después, el 22 del mismo mes y por tercera vez el 26 de agosto.
A través de Blumberg y la organización civil que formó Fundación Axel Blumberg, no sólo el reclamo de la sociedad adquirió forma, sino que también logró comenzar a participar en el debate para la definición de las políticas públicas en este campo, tanto en el nivel del Poder Ejecutivo y el Congreso, como en el ámbito de los gobiernos provinciales.
La Fundación no sólo ha comenzado a influir en el diseño de las políticas públicas, aunque todavía muchas de sus propuestas son rechazadas por el poder, sino también en el campo de la sociedad, dado que muchas personas que son víctimas del delito y se sienten desamparadas, sin atención y protección policial y sin acceso a la Justicia, comienzan a ver a Blumberg y su Fundación como una referencia a la cual recurrir.
Ha logrado reconocimiento internacional, con viajes a Europa y los EE.UU., y ha comenzado también a generar fenómenos análogos en otros países de América latina, en los cuales la inseguridad genera creciente preocupación y hasta desesperación social.
El fenómeno Blumberg en la Argentina generó uno similar en México. Allí, Fernando Shutte, padre de un joven secuestrado y asesinado, ha organizado un movimiento cívico de similares características.
* Director del Centro de Estudios Nueva Mayoría.




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