''Inflación de 10% no es buena meta''
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
C.T.: Sería muy negativo un retorno de las empresas a manos del Estado. La pobre gestión en el pasado ya es de por sí un argumento en contra. El gobierno esto lo reconoce, pero tendría que definir un marco regulatorio claro para el futuro. No puede ser que exista tanta incertidumbre, donde todos están pendientes del ajuste de las tarifas y de si el gobierno pone o no la plata para las inversiones. El sistema energético de los noventa funcionó bien: buen nivel de inversiones, tarifas razonables. Había cosas para mejorar, como el funcionamiento de los entes de control. Pero no se debe llegar al extremo de suspender todos los ajustes de tarifas y que el Estado defina las inversiones. Tendría que haber un mecanismo estable y claro para el ajuste de tarifas. Un servicio que tiene el precio regulado debe tener algún tipo de ajuste en función de los costos y de la evolución de la demanda; no lo puede decidir el funcionario de turno.
P.: Discutimos ya los aspectos negativos. ¿Cuáles son los puntos fuertes de esta administración económica?
C.T.: Hay varios que son favorables, pero no se cuánto es asignable al gobierno y cuánto a la coyuntura. El crecimiento es interesante y la economía se mueve a un ritmo fuerte. Se logró tener una moneda no sobrevaluada, que mejora la competitividad y reduce la probabilidadde un ataque especulativo.Hay un buen saldo comercial. ¿Cuánto se debe a la gestión? Se le puede dar el crédito de haber mantenido un superávit fiscal antes de intereses que, a pesar de venir gastando duro y parejo, igualmente se mantiene en un interesante 3% del PBI. A futuro hay dudas, sobre todo en las provincias, lo que es una señal de alarma.
P.: ¿Dónde desemboca la situación?
C.T.: En inflación, que en la gran mayoría de los países no supera 5%. Y nosotros estamos muy arriba, quedamos en torno a 10%, incluso con congelamientos de tarifas y presiones sobre alimentos, prepagas y alquileres.
Entrevista de Martín Lalín




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