Inversiones 2022 en países emergentes y desarrollados: ¿qué nos depara el próximo año?

Opiniones

El panorama de inversiones para 2022 luce positivo, pero desafiante. Pero a diferencia de 2021, los activos financieros responderán de manera más sensible a las señales y acciones de los principales bancos centrales.

A pesar de la volatilidad experimentada en 2021, este año que se va, está dejando (buenos) retornos en las acciones y materias primas (commodities), y no tanto en la renta fija (bonos). Los programas de estímulos fiscales iniciados por los gobiernos al inicio de la pandemia, muchos continuados -aunque a menor ritmo- durante este año, en conjunción con los estímulos monetarios -primordialmente de los países desarrollados- contribuyeron a que los activos de riesgo, principalmente las acciones en EE.UU., tuvieran otro año de buenos rendimientos a pesar de las preocupaciones generadas por la irrupción de las variantes (de Covid-19) Delta y Ómicron.

Dentro de los ganadores de 2021, el índice accionario S&P 500 acumuló un retorno[1] de 27.6%, llegando a un máximo histórico de 4791.2 puntos y superando las proyecciones de la mayoría de los principales analistas de los bancos de inversión globales. Parte del buen resultado se explica por los sólidos balances que presentaron las compañías americanas a lo largo de los distintos trimestres del año. En particular, y a pesar de las subas en las tasas de interés en EE.UU. (más detalles abajo), las llamadas acciones de crecimiento[2] lograron un retorno de 32.8%, a la vez que las acciones de valor[3] mostraron un rendimiento de 21.7%.

Yendo hacia otras geografías, las acciones en Europa (Euro Stoxx 50) exhibieron un retorno en dólares de 11.8%, muy por debajo del S&P 500, a la vez que las de países desarrollados en su conjunto subieron un 8.0% (índice MSCI de mercados desarrollados que excluye a EE.UU. y Canadá).

Por el lado de los mercados emergentes, los mismos retrocedieron (en dólares) un 5.4%, en parte influenciados por los eventos en China a lo largo de este año, mientras que las acciones en América Latina fueron las más castigadas, ya que concentraron una pérdida acumulada de 13.7%, la peor dentro de las principales regiones de mercados emergentes.

Otros activos que estuvieron dentro de los ganadores este año fueron las materias primas, las cuales experimentaron un rendimiento de 28.6%, explicados, en buena parte, por la suba de 55.1% en los commodities energéticos, después de que la reapertura económica global, junto con las restricciones de oferta y las perspectivas de un invierno frío en el hemisferio norte, impulsaran principalmente los precios del gas natural y del petróleo.

Fuerte aumento de la producción de gas y petróleo durante abril

Por el lado de los rezagados, la renta fija fue el principal perjudicado por la suba en las tasas de interés durante este año, particularmente las del tesoro americano. Un índice de referencia de renta fija global elaborado por Bloomberg y el banco de inversión Barclays, tuvo un retorno de -4.8% en 2021, el más bajo desde 1999, mientras que un índice de bonos del tesoro de EE.UU. elaborado por las mismas empresas experimentó una caída de 2.3% en 2021, exhibiendo el primer retorno negativo desde 2013.

Inflación: un fenómeno subestimado en 2021 que podría ser un (gran) problema en 2022

El principal factor de presión de las tasas de interés, la inflación, terminó mostrando más resiliencia de lo esperado en 2021, empujando a los bancos centrales, particularmente los de los países desarrollados, a cambiar su función de reacción. Los mismos factores que impulsaron los precios de las materias primas (reapertura económica y restricciones de oferta, entre otros) llevaron a la inflación a un terreno no visto hace muchos años en distintas geografías. En EE.UU. la inflación de noviembre tuvo un incremento interanual de 6.8%, el más elevado desde principios de 1982, mientras que en la Eurozona alcanzó el nivel más alto (4.9%) desde al menos 1997. Por el lado de los países emergentes, un promedio de la inflación interanual de las principales economías se situaba en 5.66% en noviembre, la figura más elevada desde el primer trimestre de 2009.

La persistencia inflacionaria en EE.UU. llevó a la Reserva Federal a acelerar el ritmo de reducción de compras de activos financieros en su reunión de diciembre, y se espera que el programa de compra de activos termine en marzo 2022 y no en junio 2022, tal cual se proyectaba en la reunión anterior (noviembre). Adicionalmente, las últimas proyecciones provistas por la Reserva Federal indican que sus funcionarios esperan tres subas de 25 puntos básicos en la tasa de política monetaria en 2022 y tres en 2023, algo que ya se encuentra incorporado en la curva de rendimientos. La ultima vez que la Reserva Federal subió su tasa de política monetaria fue en diciembre 2018.

Sin embargo, la falta de convergencia inflacionaria en 2022 podría llevar a los bancos centrales— principalmente de los países desarrollados— a pisar el acelerador en términos de política monetaria, algo que tendría consecuencias directas para las condiciones financieras y los precios de los activos. Debido a la resiliencia inflacionaria en 2021, los estímulos fiscales y monetarios parecen haber llegado a su fin y las condiciones financieras más ajustadas empezarían a ser la norma. Si la inflación no muestra signos de convergencia, tal cual se espera, la menor tolerancia por parte de los bancos centrales de países desarrollados, y una eventual postura agresiva de los mismos, apretaría las condiciones financieras globales y tendría un impacto directo en los precios de los activos financieros, particularmente debido a las elevadas valuaciones que estos presentan (el índice S&P 500 se encuentra operando con un ratio de precio/ganancias de 23 veces, un nivel visto a fines del 2001).

Perspectivas de inversiones para el próximo año

El panorama de inversiones para 2022 luce positivo, pero desafiante. Debido a la menor tolerancia inflacionaria y a las elevadas valuaciones en los activos financieros, los riesgos se presentan asimétricos ante un comportamiento resiliente de la inflación.

A diferencia de 2021, los activos financieros responderán de manera más sensible a las señales y acciones de los principales bancos centrales. En este entorno, creemos conveniente poner foco en los activos financieros de calidad, primando las acciones de mercados desarrollados por las de mercados emergentes y las acciones de valor por sobre las de crecimiento.

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Dentro de los mercados desarrollados, sugerimos mirar otras geografías además de EE.UU., buscando exposición a Europa y Japón. Dentro de la renta fija, muy probablemente la presión sobre las tasas de interés vaya a continuar, por lo que es recomendable tomar exposición en bonos de corto plazo (vencimientos 1-3 o 3-5 años dependiendo el perfil y objetivos del lector) y/o con tasa variable, ya que estos últimos brindan protección en escenarios de subas en las tasas de interés.

Por último, los factores detrás del dinamismo en las materias primas durante este año -la aceleración en el crecimiento económico global por los estímulos fiscales y monetarios junto con los cuellos de botella generados por la reapertura económica- deberían perder impulso en 2022, con lo que luce menos probable observar un retorno tan robusto en los commodities como en 2021.

[1] Precios hasta el 27 de diciembre. Retornos no incluyen dividendos.

[2] Aquellas compañías que tienen una alta tasa de crecimiento y que usualmente no pagan dividendos ya que los reinvierten en generar ingresos futuros; un ejemplo de éstas compañías son las tecnológicas

[3] Compañías cuyo precio se encuentra por debajo de su valor fundamental y que, en general, son las que usualmente pagan dividendo alto

Wealth Management Research – Balanz Capital

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