Kirchner nos "libera" del FMI
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¿El momento elegido? Bastante predecible, por cierto. Durante los últimos veinte meses, Kirchner no paró de batir el parche de que quería «desendeudarse» con el FMI para poder realizar auténticas políticas nacionales, aunque esto ocultara la realidad de que fue él mismo quien firmó el acuerdo con el Fondo en setiembre de 2003 y luego lo defaulteó en abril de 2004. Por eso quedó totalmente descolocado cuando 48 horas antes, Brasil anunciaba que, a pesar de tener un acuerdo vigente con el FMI, iba a cancelarle todo lo que le debía. Políticamente, a Kirchner no le quedaban muchas opciones más que proceder como lo hizo. Esto de ninguna manera significa avalar, sino racionalizar (entender el motivo) su anuncio en el Salón Blanco de la Casa Rosada.
• Pérdida
Adoptada la decisión de salirnos del FMI repagando y no defaulteando, se la podría haber instrumentado con mesura y no de manera desbordada como se hizo. Hubiéramos seguido pagando año a año de acuerdo con el cronograma original de vencimientos con superávit fiscal, tal como se estaba haciendo desde que dejamos de cumplir el acuerdo firmado en setiembre de 2003 y todo el pasivo del Central hubiera seguido con 100% de respaldo en moneda dura.
Al perder calidad crediticia la deuda remunerada del BCRA (representa 25% de los activos del sistema financiero), puede ocurrir que los bancos pidan más tasa de interés para renovar Lebac. Si el gobierno accede, podría desacelerarse la actividad económica y si se niega, tendrá que repagar más deuda todavía ya sea emitiendo pesos (y sufrir más pérdida de reservas e inflación) o con superávit fiscal (menos demanda interna).
Por el lado del mercado cambiario, y dado que el BCRA ha perdido margen de acción al desprenderse de golpe de u$s 10.000 millones, el dólar podría quedar más arriba (nada fuera de control) de lo que estuvo hasta el anuncio. Debido a ello también hay menos margen para una política fiscal heterodoxa.
Entonces, desde el punto de vista del núcleo duro de la política económica y al revés de lo que dice Kirchner, el gobierno ha perdido y no ganado grados de libertad porque ahora tendrá que aguantarse perder más reservas, lograr menos actividad económica o sufrir más inflación.
Pero cuando Kirchner habla de que al salirnos del FMI cancelando hemos recuperado márgenes para llevar adelante «auténticas políticas nacionales», no se está refiriendo a lo anterior.
• Liberador
Para él es auténticamente liberador continuar con su proyecto de no ajustar tarifas de los servicios públicos, no negociar con los holdouts, aumentar el gasto público, profundizar los apretones a las empresas con sus nuevos acuerdos de precios, etc. sin que aparezca, en público, la incómoda voz del FMI marcándole un camino de mayor sensatez. Desde hace ya un año y medio que, al no existir acuerdo con el Fondo, éste no es impedimento alguno para políticas «verdaderamente nacionales y populares» aunque sí es la incómoda voz de la conciencia de Kirchner. Esa molestia es la que ha desaparecido para el Presidente a partir de su decisión de precancelarle toda nuestra deuda.
Pero hay algo realmente preocupante que se observa desde el contundente triunfo electoral del 23 de octubre. Kirchner es un presidente que de manera creciente se aleja de la globalización y el mundo civilizado y se acerca cada vez más a dictadores populistas como Hugo Chávez que sólo pueden mostrar como «divertido» circenses presentaciones públicas, porque la gente vive cada vez peor y más amordazada. Primero fue la pelea con George Bush en la Cumbre de las Américas por el ALCA y por la contracumbre que el gobierno le organizó a nuestro «hermano bolivariano» en Mar del Plata. Luego el cambio de gabinete, que fue un claro giro a la izquierda con despedida de Lavagna incluida, y ahora este salirse del FMI repagando con discursos no tan efervescentes como hace 30 años, pero poco modernos (y veraces) en el siglo XXI.




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