16 de septiembre 2005 - 00:00

La atomización del no peronismo

La división del justicialismo domina la política argentina a semanas de las elecciones legislativas del 23 de octubre.

Pero la verdadera clave del proceso político electoral está en la atomización del no peronismo.

Desde que el justicialismo irrumpió en la vida política argentina en 1945, la de 2005 será la elección nacional número veintinueve.

Entre 1945 y 1955, tienen lugar siete elecciones nacionales. Dos de presidente que coinciden con legislativas en 1946 y 1952, una de constituyentes en 1951, otra de vicepresidente en 1954 y tres de legisladores en 1948, 1950 y 1954. El Partido Justicialista (PJ) ganó claramente las siete, pero el no peronismo se mantuvo entre un porcentaje que superó 40% con la Unión Democrática y 30% que tuvo la UCR en legislativas en las cuales canalizaba el voto antiperonista.

Siguiendo con el período entre 1955 y 1973, tienen lugar otras ocho elecciones nacionales. En 1957 se vota para constituyentes, en 1958 para presidente y legisladores nacionales y en 1960 sólo para legisladores. En estos tres comicios, el peronismo estuvo proscripto y los dos partidos en que se había dividido el radicalismo, la UCRI y la UCRP -dominando entre ambas la escena poético electoral como ahora sucede con el peronismo-, sumaban aproximadamente dos tercios de los votos.

En 1962 se votó para legisladores nacionales permitiendo la concurrencia del peronismo, que gana en distritos clave, pero la UCRI es la primera minoría en la suma nacional de votos. En 1963 se vota para presidente y legisladores nacionales con el peronismo proscripto nuevamente y las dos divisiones del radicalismo, la UCRP y la UCRI, quedan en primero y segundo lugar. En 1965, tienen lugar elecciones de legisladores nacionales, permitiéndose la concurrencia del peronismo, que queda con un porcentaje nacional de votos levemente superior al de la UCRP que gobernaba el país.

• Eje opositor

En 1973, se votó en marzo para legisladores nacionales y presidente y en setiembre nuevamente sólo para presidente, ganando el peronismo con 50% en la primera y con 62% en la segunda. El no peronismo concurre dividido, pero la UCR es en ambas elecciones la fuerza no peronista más votada con 24% y 22% respectivamente, constituyéndose en el eje de la oposición parlamentaria.

Entre 1983 y 2005 han tenido lugar otras doce elecciones nacionales. En 1983 se votó para presidente y el no peronismo unido detrás de Alfonsín, gana con más de 51,75% de los votos. La UCR también gana la elección legislativa de 1985 con 43,6% de los votos, para perder frente al PJ en 1987, pero reteniendo 37,3% de los votos.

En 1989 gana el PJ con cerca de 47% de los votos, y la UCR queda como segunda fuerza con 32,4%. En las legislativas de 1991 y 1993, el radicalismo mantiene el segundo lugar con 29,1% y 30,2% de los votos expeditamente y lo mismo sucede en la elección de constituyentes cuando tiene 19%.

Es recién en la presidencial de 1995, cuando la UCR queda en tercer lugar, y el Frepaso surge como la fuerza no peronista más votada, con 28,4 por ciento.

El no peronismo se une con la Alianza y derrota al peronismo en la legislativa de 1997 y la presidencial de 1999. En 2001, en plena crisis del gobierno de la Alianza, ésta obtiene 21,8% de los votos en esta elección legislativa.

En la presidencial de 2003, la fórmula no peronista más votada es la de Ricardo López Murphy que obtiene el tercer lugar con 16,37% de los votos y en la legislativa del mismo año, que se realiza en forma separada de la presidencial y escalonadamente por distritos en el segundo semestre de ese año, el no peronismo se presenta muy atomizado, pero la UCR tiene el segundo lugar con 11,6% de los votos.

• Sin precedentes

Para la legislativa de 2005, probablemente el no peronismo mostrará no sólo una división, sino una atomización o fraccionamiento sin precedentes. La UCR y el PRO de López Murphy y Macri, pugnarán por el tercer lugar detrás de las dos versiones del peronismo, el FV y el PJ, con aproximadamente 10% cada uno. El PS podrá ganar Santa Fe y el ARI en Capital, pero en el ámbito nacional, ambas fuerzas rondarán 5 o 6% de los votos. Algo similar ocurrirá con los partidos provinciales que se presentan divididos y la izquierda donde las divisiones se han multiplicado.

Si el no peronismo se presentara unido con sus 40 o 45% de los votos, ganaría la elección e incluso lo mismo podría suceder en la decisiva provincia de Buenos Aires. Pero la atomización de su caudal, hace que el peronismo hoy puede dividirse quedando como primera y segunda fuerza en el ámbito nacional sin riesgo alguno.

De ser esto así, no sería de extrañar que después del 23 de octubre, la elección presidencial de 2007 comience a pensarse más en una competencia entre dos coaliciones con eje en los dos sectores del peronismo, que en una competencia entre el peronismo y el no peronismo.

Cabe también conjeturar, que si hoy el no peronismo estuvo reunido como sucedió con Alfonsín o la Alianza, el PJ no se hubiera dividido y que la clave de si el peronismo se mantiene dividido después del 23 de octubre o se unifica, será en la capacidad o no del no peronismo para construir una alternativa a electoral unificada para la próxima elección presidencial.

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