La atomización del no peronismo
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Pero la verdadera clave del proceso político electoral está en la atomización del no peronismo.
En 1973, se votó en marzo para legisladores nacionales y presidente y en setiembre nuevamente sólo para presidente, ganando el peronismo con 50% en la primera y con 62% en la segunda. El no peronismo concurre dividido, pero la UCR es en ambas elecciones la fuerza no peronista más votada con 24% y 22% respectivamente, constituyéndose en el eje de la oposición parlamentaria.
Entre 1983 y 2005 han tenido lugar otras doce elecciones nacionales. En 1983 se votó para presidente y el no peronismo unido detrás de Alfonsín, gana con más de 51,75% de los votos. La UCR también gana la elección legislativa de 1985 con 43,6% de los votos, para perder frente al PJ en 1987, pero reteniendo 37,3% de los votos.
En 1989 gana el PJ con cerca de 47% de los votos, y la UCR queda como segunda fuerza con 32,4%. En las legislativas de 1991 y 1993, el radicalismo mantiene el segundo lugar con 29,1% y 30,2% de los votos expeditamente y lo mismo sucede en la elección de constituyentes cuando tiene 19%.
Es recién en la presidencial de 1995, cuando la UCR queda en tercer lugar, y el Frepaso surge como la fuerza no peronista más votada, con 28,4 por ciento.
El no peronismo se une con la Alianza y derrota al peronismo en la legislativa de 1997 y la presidencial de 1999. En 2001, en plena crisis del gobierno de la Alianza, ésta obtiene 21,8% de los votos en esta elección legislativa.
En la presidencial de 2003, la fórmula no peronista más votada es la de Ricardo López Murphy que obtiene el tercer lugar con 16,37% de los votos y en la legislativa del mismo año, que se realiza en forma separada de la presidencial y escalonadamente por distritos en el segundo semestre de ese año, el no peronismo se presenta muy atomizado, pero la UCR tiene el segundo lugar con 11,6% de los votos.
• Sin precedentes
Para la legislativa de 2005, probablemente el no peronismo mostrará no sólo una división, sino una atomización o fraccionamiento sin precedentes. La UCR y el PRO de López Murphy y Macri, pugnarán por el tercer lugar detrás de las dos versiones del peronismo, el FV y el PJ, con aproximadamente 10% cada uno. El PS podrá ganar Santa Fe y el ARI en Capital, pero en el ámbito nacional, ambas fuerzas rondarán 5 o 6% de los votos. Algo similar ocurrirá con los partidos provinciales que se presentan divididos y la izquierda donde las divisiones se han multiplicado.
Si el no peronismo se presentara unido con sus 40 o 45% de los votos, ganaría la elección e incluso lo mismo podría suceder en la decisiva provincia de Buenos Aires. Pero la atomización de su caudal, hace que el peronismo hoy puede dividirse quedando como primera y segunda fuerza en el ámbito nacional sin riesgo alguno.
De ser esto así, no sería de extrañar que después del 23 de octubre, la elección presidencial de 2007 comience a pensarse más en una competencia entre dos coaliciones con eje en los dos sectores del peronismo, que en una competencia entre el peronismo y el no peronismo.
Cabe también conjeturar, que si hoy el no peronismo estuvo reunido como sucedió con Alfonsín o la Alianza, el PJ no se hubiera dividido y que la clave de si el peronismo se mantiene dividido después del 23 de octubre o se unifica, será en la capacidad o no del no peronismo para construir una alternativa a electoral unificada para la próxima elección presidencial.




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