La convertibilidad al revés plantea trampa
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Bajar la inflación no es lo mismo que recuperar el poder adquisitivo
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Síntomas de agotamiento en el programa económico: abundancia de dólares e ingresos bajos
El mecanismo consiste en fijar primero un objetivo de tasa de inflación y a partir de allí ajustar el resto de las variables económicas como, por ejemplo, la emisión monetaria para que la evolución real de los precios converja con la proyectada. A través de este sistema, el BCRA logró reducir la tasa de inflación a valores cercanos a 6% anual en 2004, pero luego lo abandonó.
En la actualidad, el Central fija la cantidad de dinero o el agregado M2 y a partir de allí se determina el resto de las variables. El problema es que este mecanismo sirve en la medida en que la entidad esterilice o saque constantemente de circulación los pesos que emite para comprar todos los dólares en el mercado. Esto a su vez genera una fuerte colocación de Letras y Notas (Lebac y Nobac) de corto plazo que en la actualidad llegan a los $ 52.000 millones que devengan intereses promedio de 10% anual y que son la contracara de todas las reservas que viene acumulando el BCRA desde que canceló la deuda con el FMI en enero de 2005. Lo más saludable sería que las autoridades dejen de intervenir por un tiempo en el mercado cambiario y se utilice parte del superávit fiscal acumulado para comprar divisas, de lo contrario podría ser difícil sortear en el futuro una fuerte suba de los precios en un mundo donde la inflación dejó de ser un problema porque la mayoría de los países han dejado revaluar sus monedas frente al dólar.
Se trata de una « konvertibilidad al revés» porque el actual modelo económico muestra aspectos positivos que la convertibilidad necesitaba para funcionar y nunca los tuvo. Entre éstos se destacan la existencia de los llamados «superávit trillizos» como el fiscal, el de cuenta corriente y el del BCRA, y el abultado monto de reservas que ya llegan a los u$s 40.500 millones y con las cuales el Central gana aproximadamente unos u$s 2.400 millones al año por los intereses que generan en el exterior.
Lo curioso es que a través de dos esquemas distintos como el fijo de la convertibilidad y el flotante de ahora las autoridades busquen un mismo objetivo, que es lograr fuertes tasas de crecimiento económico y mejorar la competitividad de la economía argentina. Lamentablemente, no se toma en cuenta lo que hace el resto de los países del mundo. Hoy se habla de « revaluaciones competitivas» y el peso argentino se devalúa en tanto en aquel entonces se producían «devaluaciones competitivas» y nuestra moneda se atrasaba frente al dólar. Pero lo más preocupante es la suba de la tasa de inflación, y allí reside el peligro mayor.


