20 de diciembre 2005 - 00:00

La responsabilidad penal también es ahora transversal

Los primeros pasos del nuevo equipo del Ministerio de Defensa, lo muestran alejándose y no acercándose al modelo exitoso que en Chile llevó adelante al frente de esta cartera la socialista Michelle Bachelet, quien acaba de obtener 45% de los votos en la elección presidencial del pasado domingo.

La exclusión del general de División Gonzalo Palacios de la propuesta del pliego de ascensos elevada por el anterior ministro de Defensa, si bien es un caso particular, parece implicar el cambio de una política, respecto a la que llevó adelante el ex ministro José Pampuro, en la primera parte del mandato de Kirchner. Hasta ahora no hay información oficial sobre las causas de esta decisión -y debería haberla para dar transparencia de una situación de este tipo-, pero la agencia oficial de noticias ha informado con condicionales y a título de versión, de que serían, fundamentalmente dos: haber cursado en la Escuela de las Américas a fines de los años ochenta y haber estado destinado como teniente en una unidad militar donde se participó en la represión durante el último gobierno de facto.

El tema de la Escuela de las Américas ha sido presentado como la «cuna de los dictadores», argumentando que la doctrina que impartía Washington es la causa de los golpes militares y la represión ilegal de los años setenta. La realidad es que no ha sido tan así. Varios de los generales que secundaron el proyecto de centroizquierda de Juan Velasco Alvarado la habían cursado, como también la mayoría de los mandos a los cuales Hugo Chávez ha entregado el mando del ejército en su país. La plana mayor de las fuerzas de Torrijos en Panamá también la habían cursado y en el caso argentino la cursó Leopoldo Galtieri, de quien es difícil pensar que haya recibido una formación para ir a la guerra con los británicos por las Malvinas.

Pero además, el general Palacios cursó esta Escuela a fines de los años ochenta, cumpliendo una orden del entonces presidente Raúl Alfonsín. Y acá aparece un tema clave para la política militar: si un general hoy es pasado a retiro, por haber realizado un curso ordenado por un presidente constitucional, esto puede implicar hacia el futuro, que todos los que hayan realizado cursos en determinados países, podrían ser excluidos del ascenso y pasados a retiro. La otra versión que informa la agencia «Telam», es que habría estado destinado en una unidad militar en la segunda parte de los años setenta, donde habrían tenido lugar hechos de represión ilegal. No está condenado, ni siquiera procesado, pero se supone que habiendo estado destinado en ese lugar debía haber conocido los hechos. Se trata de la asignación de responsabilidad penal transversal, rechazada por la amplia mayoría de la doctrina jurídica internacional y nacional. Pero aplicando este criterio y dado que la represión fue realizada en «forma institucional» por las Fuerzas Armadas, empleando el mismo criterio aplicado al caso Palacios todos los actuales generales y coroneles antiguos y equivalentes en las otras Fuerzas Armadas, las de seguridad y las policiales, deberían pasar a retiro, aunque no se acredite su participación personal y directa en ningún hecho.

Pero pareciera que no se trata de un caso aislado, sino que otras designaciones de mandos militares realizadas por el ex ministro Pampuro, y que ya fueron comunicadas a las fuerzas a través de boletín militar, podrían ser revisadas.

• Razones

La necesidad de dar transparencia al caso Palacios resulta fundamental por dos razones. Dejar en claro ante todo el personal en actividad de coronel para arriba que la decisión adoptada no implica que cualquier miembro de las Fuerzas Armadas y policiales y de seguridad, por haber estado destinado en unidades donde tuvieron lugar violaciones a los derechos humanos, ahora podría ser excluido aunque no hubieran pruebas contra él.

Pero a ello se agrega la conveniencia de precisar que la exclusión de Palacios por haber realizado un curso en EE.UU., ordenado por el ex presidente Alfonsín, no puede ser un antecedente utilizado en el futuro para eliminar a personal que haya cursado estudios militares en dicho país. Los oficiales entre Coronel y Capitán -y grados equivalentes en las otras fuerzas armadas, de seguridad y policiales- que han realizado cursos en dicho país en los años noventa son varios miles.

Sin clarificar ambas cuestiones, se corre el riesgo de que el cambio que se ha producido en Defensa pueda ser interpretado no sólo como un cambio de funcionarios sino de política, alejándose de la anterior y también de la que hoy desarrollan otros países del Cono Sur, como Brasil, Chile y Uruguay.

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