16 de febrero 2007 - 00:00

"Lo del INDEC se parece a un verdadero reality show"

«Que tengamosun boomde ahorro conel gastosubiendo atoda velocidaddesafía laimaginación yes Argentinaaño verde»,dijo Navajas.
«Que tengamos un boom de ahorro con el gasto subiendo a toda velocidad desafía la imaginación y es Argentina año verde», dijo Navajas.
Para Fernando Navajas, director de FIEL, el gobierno intervino en la forma de computar la inflación de enero porque le resultó insuficiente la estrategia que venía siguiendo desde comienzos de 2006, la de actuar sobre los precios de los bienes que componen la canasta básica. Sin embargo, resalta que «las estadísticas del INDEC siguen siendo confiables, tampoco hay que volverse tremendista». En cuanto a este 2007 electoral que recién comienza, el economista advierte que «va a ser muy expansivo y que la inflación va a ser el costo», todo por querer «crecer a velocidad máxima».

Periodista: ¿Qué piensa sobre el accionar del gobierno en el INDEC?

Fernando Navajas: La Argentina no tiene un control de precios convencional, ni tampoco los síntomas, entre los que se encuentra el desabastecimiento. Lo que existe es una operación que apuntó primero, en el primer trimestre de 2006, a actuar sobre los precios que influyen en la canasta del IPC y luego, cuando resultó insuficiente, intervenir en la forma de cómputo. Yo digo que esto es la consecuencia trágica e inevitable de la estrategia elegida y tal vez lo peor está todavía por venir si se persiste en lo mismo.

P.: ¿Qué habría que hacer?

F.N.: Mi recomendación es que cambien la estrategia antes de que sea demasiado tarde. Pero no tengo muchas esperanzas en que el gobierno esté dispuesto a escuchar otras opciones, mucho menos a debatir. Hay que ir para atrás, dejar que el INDEC funcione de manera autónoma y respetar los criterios de la ONU para hacer las mediciones. A partir de las desprolijidades en el INDEC se ha armado un verdadero reality-show, típico de la forma en que en la Argentina nos manejamos en los debates.

  • Confianza

    P.: ¿Cree que las estadísticas del organismo siguen siendo confiables?

    F.N.: Sí, desde luego. Tampoco hay que volverse tremendista y querer decir que todo lo que hace el INDEC está mal. Paremos la mano con la exageración. Tenemos un problema en el IPC que ya es demasiado grave como para que empecemos a decir que todos los indicadores entran en duda. Además, todavía estamos a tiempo de subsanarlo. La pregunta es si estamos a favor de tener un INDEC y estadísticas confiables o si queremos que se pudra todo.

    P.: ¿Cuáles son las consecuencias?

    F.N.: Las consecuencias ya las estamos viendo, adentro y afuera de la Argentina. Van desde el daño a los mercados secundarios de deuda hasta los mecanismos domésticos de formación de salarios y precios. Además, esto se suma al estupor de los mercados internacionales,el resto de los países ya está hablando de la manipulación del IPC y les preocupa... Lo terrible es que lo estamos haciendo para obtener resultados de corto plazo que no van a perdurar.

    P.: ¿Es necesario preocuparse tanto por la inflación? F.N.: Todo depende del nivel en el que se esté. Querer bajar la inflación de 6% a 3% puede generar dudas sobre si las ganancias para la sociedad valen los costos de desinflación que hay que pagar, como la pérdida de la actividad y el desempleo. Pero otra cosa es una inflación bien metida en el terreno de los dos dígitos y con una economía creciendo a 9%. Yo honestamente no los entiendo cuando se enojan frente a la observación de que hay que bajar un cambio en esta expansión, en crecer a toda costa con claros beneficios electorales para este 2007. Entiendo el argumento de que hay que apurarse a bajar los indicadores sociales, más luego de una crisis, pero no entiendo que se relacione la recomendación de no apurar el crecimiento con enfriar la economía o con hacer un ajuste. Lo único que se plantea es moverse a una tasa sostenible de 5%-6%, cercana al PBI potencial, que en vez de ir a 230 km vaya a 120, o ¿no le alcanza? Un ajuste, en cambio, sería a través de la política monetaria, subiendo la tasa de interés, cosa que no va a pasar.

  • Secuelas

    P.: ¿Qué cuestiones cree que son las que merecen más atención del gobierno hoy en día?

    F.N.: El 2007 está jugado a la estrategia electoral y no creo que el gobierno le preste atención a algo que lo saque del objetivo de llegar a la elección con velocidad máxima. Las cosas que merecenatención son todas las secuelas pos-2007 que esto va a dejar. Cómo vamos a procesar los desafíos que acechan al crecimiento desde las sombras, es decir, el conflicto distributivo asociado a demandas que suman más que lo disponible, la inflación, el desbalance energético estructural y los incentivos a la inversión real a largo plazo. Además de prepararnos mejor para los shocks que algún día van a llegar desde el exterior. A veces me pregunto si alguienestá pensando o imaginando estratégicamente el segundo mandato del kirchnerismo o si piensan que más de lo mismo va a ser la mejor opción. No me gustaría estar en sus zapatos. Lo cierto es que 2007 va a ser muy expansivo y la inflación va a ser el costo.

    P.: ¿Qué ve de positivo en el plan económico actual?

    F.N.: Que se consiguió sostener una mezcla de ahorro interno y ahorro fiscal, que en gran parte está dado porque hemos experimentadouna aceleración del crecimiento. Que tengamos un boom de ahorro con el gasto subiendo a esta velocidad desafía la imaginación y es la Argentina año verde.

    P.: Y la política de mantener un tipo de cambio alto, ¿cree que es positiva y que tiene futuro?

    F.N.: Está claro que va a continuar. La Argentina pos-2002 necesitaba tipo de cambio real alto, por sus condiciones de endeudamiento y por el elevado desempleo. Se aumentó el ahorro externo, cayeron los salarios, se mejoró la posición fiscal y se adormeció la apetencia de los agentes económicos por activos externos. Además, algo que no se dice es que, al comparar la productividad de la Argentina con Brasil, perdemos 4 a 0, y existe el miedo de que nos invadan con su producción. Eso significa que con un tipo de cambio alto se protegen las industrias. Esto sucede porque la Argentina destruyó capital en la crisis y no se tuvo inversión, ni en petróleo, ni en textiles...

    P.: En cuanto al superávit fiscal que estamos teniendo, ¿es genuino, o ya es hora de hacer una reforma tributaria?

    F.N.: En teoría deberíamos tener más superávit y usarlo para apurar el desendeudamiento en estas épocas de vacas gordas. En la práctica eso es difícil por lo que dije antes y la demanda sociopolítica de mejorar los indicadores sociales y de desarrollo humano.


    Entrevista de Laura Costa
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