«La relación entre el gobierno y el campo no es buena debido a la incapacidad, soberbia y mala fe de los funcionarios responsables de la negociación con el sector», sostuvo a este diario el presidente de la Sociedad Rural de San Pedro, Raúl Victores.
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Periodista: ¿Cómo definiría hoy la situación del productor agropecuario, luego de la protesta realizada el mes pasado?
Raúl Victores: La medida de protesta se tendría que haber tomado antes porque gran parte de los terneros ya se habían vendido al igual que las vacas y los novillos. A pesar de todo el tiempo transcurrido y de haber elegido un fin de semana para la medida, el productor respondió muy bien, demostrando su indignación por la decisión arbitraria del cierre de las exportaciones de carne.
P.: ¿Cuál es la autocrítica de la dirigencia frente a esta coyuntura?
R.V.: Como crítica resaltaría la falta de reflejos, de convicción y la ineptitud de los dirigentes para llevar adelante la medida de protesta. El desorden y las idas y vueltas de algunas de las instituciones organizadoras han hecho perder credibilidad y seriedad a las mismas. Sólo tendrían que mirar a los productores de otros países del mundo, a la forma en que reclaman, para tomarlos como ejemplo e imitarlos. Es por esto que pienso que ha habido un gran arrugue de parte de los dirigentes.
P.: Agotada la instancia del paro, ¿qué acciones les restan a las entidades luego de las reuniones mantenidas por el gobierno con algunas de ellas?
R.V.: Particularmente creo que la instancia de protesta no está agotada. Al contrario, si realmente primara la inteligencia, el ingenio y tuvieran valentía, serían capaces de presionar a las personas que permanentemente nos están faltando el respeto a los que desarrollamos la producción agropecuaria.
Inflexión
P.: ¿El paro fue un punto de inflexión en la relación entre las entidades?
R.V.: Estimo que sí; ha habido un cambio. Pudimos ver en este último tiempo a las entidades que tienen a sus cúpulas abocadas a la búsqueda de trabajo en la función pública, pregonando la defensa de los pequeños productores mientras que lo único que persiguen es el provecho propio. Verdaderos mamarrachos, pagando con la izquierda y cobrando con la derecha. El resto está mucho más cerca, con algunos matices pero en busca del camino para trabajar juntos.
P.: ¿Cómo definiría la relación entre el gobierno y el campo?
R.V.: Creo que la relación no es buena. Más que nada debido a la incapacidad, soberbia y mala fe de los funcionarios responsables de la negociación con el sector.
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