12 de abril 2007 - 00:00

Malvinas 1982 y las reglas de la guerra

El cuarto de siglo de la Guerra de Malvinas permite y genera reflexiones y balances de diverso tipo.

Revisando las bajas, surge que sobre aproximadamente 20.000 efectivos de las Fuerzas Armadas de ambos países empeñados directamente en el combate (12.000 argentinos y 8.000 británicos), perdieron la vida aproximadamente 1.000 entre ambos bandos. Es decir murió 5% de la fuerza empeñada en los 72 días que duró la guerra. Las bajas de este conflicto resultan no sólo mucho más altas -en proporción- que las de la primera Guerra del Golfo, sino también que las que sufren actualmente las fuerzas aliadas lideradas por EE.UU. tanto en Irak como en Afganistán. Tomando el caso de Irak, las bajas mortales de EE.UU. se acercan a las 3.100, pero sobre una fuerza desplegada de 140.000 hombres, que lo ha estado durante casi cuatro años. No cabe duda de que la mortalidad del personal militar en Malvinas fue mucho más alta.

La mitad del personal empeñado quedó prisionero (unos 10.000 argentinos). Fueron tratados de acuerdo con las convenciones de Ginebra, sin que se registraran abusos, los que se han hecho tan comunes en los conflictos recientes.

  • Castigos

  • La población civil involucrada prácticamente no sufrió bajas, aunque hubo ocupación durante la guerra. Los pocos abusos cometidos por argentinos -por lo general robo de ganado para saciar el hambre- fueron severamente castigados por los mandos. Y ello pese a que la población civil bajo ocupación no sólo era simpatizante de las fuerzas británicas, sino que clandestinamente colaboraba con ellas.

    Aun en plenos combates, los combatientes de uno y otro bando recogían los heridos enemigos y los curaban, aunque minutos antes hubieran dado muerte a sus propios camaradas.

    El hundimiento del Belgrano puede generar una discusión sobre si tuvo lugar o no en cumplimiento de las reglas de la guerra. Pero las bajas o víctimas era personal militar que formaba parte del esfuerzo bélico de la guerra.

    Es difícil encontrar otra guerra en el siglo XX en la cual se hayan cumplido tan estrictamente las siempre invocadas convenciones de Ginebra, pero en los hechos raramente cumplidas. Los británicos no llevaron la guerra al continente, los planes argentinos de realizar alguna acción de sabotaje sobre instalaciones británicas en el continente europeo no pasaron de tales y así la guerra propiamente dicha quedó reducida a las islas y su decisivo entorno aeronaval.

    Fueron dos fuerzas militares profesionales enfrentándose con las reglas de la guerra.

    Las dos grandes guerras mundiales fueron también conflictos entre fuerzas militares profesionales, pero que terminaron involucrando a la población civil como participante obligada, la que terminó aportando millones de victimas. Los conflictos de la Guerra Fría entre fuerzas comunistas y anticomunistas, como las guerras de Indochina y Argelia de los franceses y las de Corea y Vietnam de los estadounidenses mostraron, en todos los casos, numerosas violaciones a las convenciones de Ginebra.

    En este marco la guerra de Malvinas como tal al cumplir un cuarto de siglo pienso que merece un análisis desde esta perspectiva, insistiendo en que probablemente fue la guerra del siglo XX y lo que va del siglo XXI, en la cual más se cumplieron las convenciones de Ginebra.

  • Utilidad

    Saber por qué fue así, puede resultar útil para comprender y eventualmente corregir las características de los conflictos bélicos del presente y del futuro.

    Una de las causas mencionadas fue que se trató de una guerra entre dos fuerzas regulares, sometidas a los respectivos regímenes disciplinarios. Otra es que no existió una confrontación ideológica como cuestión central, aunque algunas interpretaciones británicas traten de presentarla como una lucha entre el totalitarismo y la democracia. No eran las ideologías enfrentadas como en Vietnam lo que dominaba el conflicto. Tampoco existían odios previos entre los pueblos, ya que la relación argentinobritánica tanto durante el siglo XIX como el XX mostró más puntos de coincidencia que de divergencia.

    Lo importante hacia adelante es que al haber sido la de Malvinas una de las guerras más limpias del siglo XX, ello fue importante para que no dejara la secuela de odios que este tipo de guerras suele dejar entre los pueblos.

    Quizás por ello, la decisión de que la Fragata Libertad en el viaje de instrucción que acaba de iniciar no toque puertos británicos no parece corresponder al tipo de actitud conveniente, dado que las Fuerzas Armadas de los dos países, en los últimos años, dieron sobradas muestras de diálogo, entendimiento y cooperación.
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