No es cierto que el país se haya aislado de América latina
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Raúl Alfonsín
Párrafo aparte para el enorme crecimientodel comercio, las inversiones y los emprendimientos intrarregionales, tanto públicos como privados, amén de infraestructuras coordinadas más allá de las fronteras de cada uno. Chile nos tuvo como primer destino de sus inversiones externas y se instaló como el tercer inversor extranjero en la Argentina. Nos convertimos en el gran exportador de gas a Chile, país que adaptó su matriz energética a los acuerdos con la Argentina. Se abrieron puertos chilenos para que comerciáramos vía el Pacífico y viceversa con los nuestros en el Atlántico. Reformamos la Constitución para que los tratados, básicamente los de integración, adquiriesen una jerarquía superior a las leyes comunes, consolidando el compromiso de darles la mano, no la espalda a los vecinos.
Una faceta muy confortable del pensamiento ideológico es que no necesita exhibir una relación de cercanía demasiado estricta con la verdad. Es por ello que esta manera de ver la vida y la política suele terminar produciendo lo mismo que denuncia: aunque se afirme lo contrario, la verdad es que hoy tenemos una crisis cuasi terminal en el Mercosur, cortocircuitos de importancia con Chile y Uruguay,-y creciente distancia con Brasilia, Asunción, Quito, Lima y Bogotá, en un cuadro que conforma el mayor conjunto de conflictos y relaciones de baja intensidad con la región desde nuestro regreso a la democracia.
Resulta poco recomendable considerarseun demócrata y, al mismo tiempo, ignorar los aportes de quienes nos precedieron. Una verdadera contradicción en los términos. Es nuestro futuro el que más se perjudica si marchamos hacia él desconociendo lo hecho por otros argentinos, sólo en razón no pertenecen al espectro de las preferencias de quienes hoy gobiernan. La clase de conductas que degradan a nuestro sistema institucional y al módico prestigio que todavía nos queda en el mundo, es un indicio mayor de ideologismo y constituye, como tal, el síntoma de una profunda ineptitud para la construcción de coincidencias. El mundo respeta las continuidades y, por sobre todo, la sensatez de las autoridades nuevas que sepan reconocer aciertos anteriores, superando la inmadurez de considerar que nunca nadie hizo nada bien hasta que llegamos nosotros para salvar a la patria.




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