22 de noviembre 2005 - 00:00

No habrá seguidilla de subas de tasas en Europa

(El experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, el especulador de la película «Wall Street», considera que el Banco Central Europeo subirá la tasa de interés en diciembre, un cuarto de punto -hoy en 2%-. Sin embargo, descarta que se dé una seguidilla de subas al estilo de la Reserva Federal.)

No habrá seguidilla de subas de tasas en Europa
PERIODISTA: Se habla mucho de la suba de tasasde interés en los Estados Unidos. Pero ¿qué ocurre en los demás países del G-7? ¿El Banco Central Europeo (BCE) podría estar dispuesto a sumarse a las huestes del creciente rigor monetario?

Gordon Gekko: Está todo listo para que así sea.


P.:
Digo yo: ¿será una iniciativa pensada por los genios de Francfort para que los disconformes le prendan fuego a un mayor número de automóviles?

G.G.: No lo sé. Las protestas, por cierto, no harán eje en los suburbios de las grandes ciudades. No serán los marginados, esta vez, sino los políticos encumbrados y los empresarios quienes encabezarán las críticas. Pero el BCE parece haber madurado ya una decisión severa para responder a la persistencia de la suba de los precios de la energía...


P.:
¿Qué tan pronto advertiremos este cambio de posición?

G.G.: La próxima reunión del Consejo Monetario está agendada para el 1 de diciembre. Y, el escenario más probable, es que la tasa de referencia trepe un cuarto de punto tras el cónclave; después de permanecer inamovible en 2% desde la primera mitad de 2003.


P.:
Así empezó la Fed. Con un retoque de un cuarto de punto, cuando las tasas se ubicaban en 1%. Hoy ya están en 4% y el ascenso no ofrece visos de apaciguarse...

G.G.: No trazaría un paralelo tan drástico. Europa continental no muestra ni una fracción de la pujanza que exhibía entonces Estados Unidos.Y, difícilmente, exista consenso en el seno del BCE, para embarcarse en un raid alcista muy extendido.


P.:
¿Será un único disparo? No lo creo.

G.G.: Ni un único disparo ni una sucesión automática de ajustes que esté planeada de antemano. Esto último, inclusive, lo acaba de reconocer públicamente Jean Claude Trichet, su titular.


P.:
¿Qué alternativa queda?

G.G.: Piense en el Banco de Inglaterra. Bajó las tasas en agosto un cuarto de punto (en votación dividida: 5 a 4). Y, desde entonces, no ha vuelto a intervenir. Uno tiene la impresión de que Trichet ha conseguido la masa crítica para gatillar una suba inicial. Punto. Con una economía tan frágil como la europea -más el vacío de liderazgo político y el descontento abierto que campea luego del No francés a la reforma constitucional- dar un segundo paso es otra historia enteramente distinta.


P.:
No usarán la receta de la Fed. Aquella que dicta «una reunión, una suba de tasas».

G.G.: Compartirán el discurso del ajuste «moderado» y de la remoción paulatina del estímulo. Pero no habrá una sucesión continua de incrementos.


P.:
¿No es un error endurecer la política monetaria cuando la economía europea recién emerge de una situación de virtual estancamiento?

G.G.: Me imagino que el momento ha sido elegido con mucho cuidado. Trichet ha sugerido que la intención principal es anclar las expectativas inflacionarias. Y queda claro que es el shock de la energía lo que amenaza con descarrilar esas previsiones. Si ese criterio fuera absorbente -si el fantasma de la energía estuviera al tope de la agenda del BCE-, la suba de tasas ya se hubiera producido hace tiempo.

P.: Usted sugiere que la decisión se ha dilatado hasta encontrar un momento propicio...

G.G.: Sí. El nivel de actividad ha repuntado y lo mismo ocurre con la confianza de los agentes económicos.


P.:
De acuerdo. Pero todo es muy tibio todavía.

G.G.: No se sorprenda si -cuando termine el procesamiento de los indicadores económicos del tercer trimestre- el cuadro final resulta más alentador que lo que pensamos ahora. No lo descarte.


P.:
Citó a Inglaterra. Allí el banco central rebajó una vez las tasas y luego dio un paso al costado. ¿Piensa que hay que esperar novedades?

G.G.: Sinceramente, no. Recuerde que el titular del banco central resultó derrotado en esa votación encarnizada.

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