4 de septiembre 2006 - 00:00

"No somos Noruega"

La marcha de Juan Carlos Blumberg y la contramarcha de Luis D'Elía fueron temas de análisis en los últimos días. En radio «Continental» se escucharon las dos campanas. En el programa de Daniel López habló el rabino Sergio Bergman, que fue orador en el acto de Plaza de Mayo, contra la inseguridad. En el de Rolando Hanglin, fue entrevistado el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, quien cuestionó algunas formas y contenido del reclamo. Veamos a continuación las dos posiciones.

León Arslanian
León Arslanian
PERIODISTA: Estas protestas, estas manifestaciones, ¿a usted le dejan algo, aunque sea un crítica constructiva?

León Arslanian: Le voy a hablar con total franqueza, a mí la marcha no me sirve para nada, no me suma, y por una razón: porque yo no voy a hacer más de lo que estoy haciendo, que es enorme, porque haya una marcha más o una marcha menos. Ni tampoco necesito de esas marchas características para tomar debida nota de cuáles son los problemas que afectan a la seguridad de los habitantes de la provincia de Buenos Aires. La primera observación que yo debo hacer y que de esto debemos notificarnos todos debidamente, es que no pretendamos en América latina -y la Argentina es un país más de América latina- los estándares de seguridad de los países del Primer Mundo. No somos Noruega. La realidad nuestra es una realidad dura, diferente, con una exclusión monumental en la provincia de Buenos Aires, e incluso en la Capital Federal hay zonas de miseria, de pobreza y de exclusión terribles, hay villas y lugares de alojamiento más que precarios donde se cortan autos, se mantienen cautivas personas o se las secuestra, hay miles de personas que no tienen un trabajo y miles de personas que tampoco comparten ni siquiera los valores ni la cultura que manejamos nosotros, de modo que hay un fenómeno de exclusión muy fuerte que tiene que ver con la violencia criminalizada. Notifiquémonos de esto y después empecemos a conversar.

P.: Entonces para usted, doctor Arslanian, las personas que adhirieron a Blumberg, y Blumberg mismo, ¿no comprenden que en la Argentina hay un problema de exclusión social?

L.A.: Creo que debe haber de todo, debe haber gente inteligente, lúcida... a mí me da la impresión de que es gente muy preocupada, pero hay gente que le preocupa más que a otra la inseguridad, esta es la verdad. Lo que sí, hay que tener bien en claro cómo se pide, qué se pide, qué se pretende. Por ejemplo, algunas de estas cositas que se estuvieron vendiendo estos últimos años, como «tolerancia cero» y todas esas pavadas.

P.: El señor Blumberg lo acusóde quemar los archivos de los delincuentes.

L.A.: Esto es una ligereza muy grande, esto es otro de los problemas que tiene Blumberg. Dice este tipo de cosas, son arrebatos. No quiero pensar de mala fe, pero en qué cabeza puede caber que yo destruya elementos útiles para luchar precisamente contra el delito. Nosotros destruimos fotografías pero después de digitalizarlas. Es decir, después de ponerlas en un archivo informático con control judicial.

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