Nueva normalidad económica

Opiniones

Ya hubo nuevas normalidades antes. No podemos entrar a una nueva normalidad con los mismos planes económicos contenidos en el marco teórico binario. Mucho menos seguir con la mezcolanza 2008-2020. Necesitamos un plan mundial y otro local nuevo, que surja de nuevas estrategias.

Lamentablemente el virus es implacable y no se somete a nadie que lo llegue a desafiar. Boris Johnson y Jair Bolsonaro dan cuenta de ello. El caso de un señor que organizaba marchas anti cuarentena y murió de coronavirus debería llamar a la reflexión a todos aquellos que toman livianamente la amenaza.

Ya hubo nuevas normalidades antes. La revolución francesa fue una nueva normalidad, el ferrocarril, el automóvil, internet. En lo económico Keynes vino a cambiar las reglas y duraron 30 años. Friedman trajo el enfoque monetario de la balanza de pagos y la financiarización; su enfoque duró alrededor de 30 años. Los últimos 10 años llenamos el tanque con ambos surtidores: más gasto keynesiano y expansión monetaria con bajas tasas para los desarrollados, reestructuraciones con ajuste del FMI para los PIIGS y, mayor endeudamiento global, público y privado para todos y todas.

No podemos entrar a una nueva normalidad con los mismos planes económicos contenidos en el marco teórico binario. Mucho menos seguir con la mezcolanza 2008-2020. Necesitamos un plan mundial y otro local nuevo, que surja de nuevas estrategias.

Los economistas más inteligentes saben mucho. Los resultados están a la vista. Es el fin de las Ciencias Económicas como las conocimos. Estamos en una transición desordenada. Lo que era útil ya no lo es aunque todos temen afirmarlo, y lo que viene para adelante, solo Dios sabe. Se requiere audacia y fe.

Según los adivinos, para hacer un pronóstico se necesitan 3 grandes pasos: 1) Hacer un diagnóstico. Eso es posible. 2) Imaginar lo que va a hacer el Policy Maker* es quimérico porque él mismo (PM) no sabe qué hacer. 3) Lo próximo es conjeturar como contestarán “los mercados”. Pero no sabemos a qué decisión le deberían contestar. Porque no se sabe que va a hacer el que decide. Además si son sucesos nuevos hay que apelar a ciertas ocurrencias que no penetran fácil en las cabezas de personajes adiestrados.

¿Cómo será la Nueva Normalidad de los mercados si muchos dejan de pagar? - ¿Cómo podrían hacerse pronósticos buenos en medio de una incertidumbre inédita, teniendo en cuenta que quienes hacían pronósticos ya erraban por mucho margen, antes de la pandemia? -

Necesitamos una nueva revelación económica. Precisamos habilidades transdisciplinarias y sobrenaturales. Guste o no, empezamos a depender de los hijos de Isacar “entendidos en los tiempos” y que sabían lo que había que hacer en la guerra. Hombres valientes y dispuestos en extremo. Discernir verosímilmente. Transdisciplinariedad, liderazgo de proximidad, inteligencia veloz, solucionadores de problemas y ejecutores. Si no resolvemos problemas con habilidades múltiples al mismo tiempo que todo está pasando, tendremos quebrantos públicos y privados por doquier.

El día después

En la etapa posreestructuración y acuerdo con el FMI, el Estado necesita profesionales con competencias en crisis financieras y económicas con imaginación y creatividad. Emitir y aumentar el gasto tiene un límite, según Trotsky hay que disminuir la emisión y cantidad de los billetes que están en circulación. Así le recomendaba a Alemania después de la primera guerra. El marxismo también insinúa no incurrir en déficit fiscal en la medida que pedir préstamos genera dependencia económica. Ya no vale la pena discutir con el neoliberalismo que dice lo mismo que Trotsky pero nunca lo hizo. Fracasó.

Demandamos ejecutivos que traspasaron crisis trabajando en la Argentina, en empresas argentinas. No hay tiempo para aprender es tiempo de actuar. Tenemos que poner los pies sobre la tierra y dejar de lado el orgullo. Se supone que el escalador, procurador de silla sea gerente en una multinacional, no individualista pro gubernativo. En estas circunstancias no se puede ni pensar en una supremacía o clase militante. Necesitamos a los mejores y más entrenados. Precisamos un plan que permita enfrentar el hambre a escala mundial, somos productores de alimentos con el potencial de empachar al mundo con productos industrializados. Alimentos y procedimientos de supervivencia deben ser planes para los próximos tres lustros donde seguramente veremos desaparecer potencias del ranking mundial. Imperios como Egipto, Persia, Grecia, Roma, España, Portugal; más cerca en el tiempo Inglaterra, todos se despeñaron del pedestal.

Se necesitan ideas que se conviertan en planes de producción detallados y responsables. No hay opción. Luego los propósitos deben traducirse en acciones prácticas y no solo versiones académicas. Implementación y ejecución.

Cuando acuerde Martín Guzmán, hay que encontrarle acople. Si están en el CONICET o la IVY LEAGUE macanudo. Pero parece que allí no están, ni en Wall Street, Columbia, Chicago, Oxford, o la Sorbonne.

Abundemos ministros sabios, que hayan raspado la olla, trabajando en etapas de alta incertidumbre. Sabio no es un doctor, sino “el que sabe hacer algo con lo que aprendió”.

Pero de aquí en adelante deberán ser amables y misericordiosos con la ciudadanía y consejeros sabios del presidente. En los funcionarios argentinos tiene que habitar un espíritu diferente. Aspiremos a tener expertos en adversidades, sufridos que comprendan el dolor de la gente y entiendan sus necesidades. Tienen que creer en la importancia de “servir a los demás”, cualesquiera sean las circunstancias.

El hambre es una catástrofe, no hay manuales, el ministro de desarrollo social va bien pero si no generamos recursos se va a quedar en el medio de la ruta sin combustible. Se requieren condiciones para producir. Todo lo que vimos en el pasado fracasó o terminó en las manos equivocadas.

Necesitamos tecnología de última generación propia y asociada. Podemos producir muchas toneladas de alimentos pero debemos manufacturarlas (trabajo argentino), abastecer el mercado interno y exportar industria y transporte.

Sin una intervención “sobre normal” no hay salida para una “nueva normalidad económica”. El mundo y el país se pueden desmoronar.

En la Argentina necesitamos “locos buenos”, porque con “locos malos” y tontos ya probamos.

La nueva normalidad es el mejor escritorio posible en la casa con un dispositivo móvil inteligente. La mejor ropa ya no interesa. Vamos a tomar mates, pero cada uno con el suyo y hablando por zoom. Compre la torta del gusto que quiera y cante “cumpleaños feliz” por zoom. La fiesta dura media hora y tiene inicio y fin. Las calles estarán plagadas de motos y bicicletas con delivery, pocos comprando un auto propio para pagar garaje, patente y seguro.

A los jóvenes burgueses no les interesa trabajar diez años para comprarse un departamento. Quieren divertirse ya. -¿De qué largo plazo les hablás? - ¿Qué es capitalismo sin consumo?-

Vivimos el fin de la inmovilización de capital. Cuidado. Es la última, vea que pagamos deudas con billetes verdes que no valen nada. Colofón de las sociedades anónimas, final de las off shore y de los paraísos fiscales. - ¿Quién puede creer hoy que los Panamá Papers fueron un descubrimiento periodístico? - Los países desarrollados necesitan que los capitales vuelvan y se blanqueen. La desigualdad ya no da para más. En 2018, (70) millones de africanos intentaron encontrar un lugar mejor para vivir, la mitad de ellos eran niños. Si ven ADU la película de NETFLIX, puede que algunos dejen de quejarse por la cuarentena y se den cuenta que vivimos los tiempos finales de la pasada normalidad.

Profesor de Postgrado la UBA y de Maestrías en universidades privadas. Presidente de www.hacer.com.ar. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política

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