Ordenan reincorporar a empleado ya indemnizado

Opiniones

La violación del principio de no discriminación puede dar lugar a indemnizaciones cuantiosas por daños y perjuicios y a la reincorporación del trabajador despedido y ya indemnizado. Las sanciones por incurrir en actos y hasta en omisiones discriminatorias surge de que «todos son iguales» según reza el principio previsto en la Constitución Nacional (art. 16) «en igualdad de circunstancias» como luego aclaró la Corte Suprema, (CSJN, 23-8-84, en TySS 1985 pág. 456). Quebrar o desnaturalizar esta igualdad a través de actos y hasta de omisiones injustas o arbitrarias generan la reacción de los tribunales laborales, que sin el auxilio de legislación apropiada, adoptan todo tipo de sanciones contra las empresas.

La derogación del despido por causa de discriminación por la ley 25.877 (2005), generó dos reacciones en los tribunales, al no haber un remedio ni consecuencias si se producen diferenciaciones injustas o arbitrarias, por sexo, estado civil, raza, nacionalidad, religión, ideas políticas, ideas o participación sindical, edad, y otros de aplicación reciente como aspecto físico, fealdad, obesidad o extrema delgadez, color de la piel, origen humilde, enfermedades crónicas, enfermedades terminales, adicciones, defectos físicos, tartamudeo, y hasta otras llamativas como el estilo de la ropa, el lenguaje, las preferencias o las actividades extralaborales, y los gustos o los hábitos. En fin, el marco de la discriminación injusta no tiene límites.

  • Soluciones

    Las dos opciones sobre la que se volcaron los jueces se relacionan con la ley 23.592 que está prevista para todo tipo de acto de discriminación sin especificar la temática laboral, y admite dos soluciones: a) la reparación de los daños y perjuicios; y b) el cese de los actos de discriminación instantánea, o la discontinuidad de los actos permanentes o de tracto sucesivo cuando su esencia es discriminatoria. Los daños y perjuicios implican la posibilidad de reparar el lucro cesante o sea lo que el trabajador deja de ganar por efecto de los actos ilícitos, el daño emergente es decir aquellos que se vinculan con los agravios sufridos y sus efectos nocivos sobre la salud psíquica o física de la persona o sobre su continuidad o desenvolvimiento laboral, y el daño moral o sea los padecimientos, sufrimientos y daños afectivos y sus accesorios, los que se deben cuantificar económicamente. Estos daños han sido estimados entre treinta mil pesos ($ 30.000) y los trescientos mil pesos ($ 300.000).

    El cese de un acto que importe discriminación instantánea puede darse aun cuando un trabajador resulte despedido sin invocar causa y recibiendo todas las indemnizaciones legales, y el juez considere que dicho despido está fundado en una causa de diferenciación injusta o arbitraria. El resultado es que la persona no sólo es reincorporada sino que además se le deben abonar los salarios desde el despido hasta su reingreso. Si el empleador se resistiera a reingresar al dependiente, el juez puede imponer multas procesales (astreintes) que se fijan por día de mora en el cumplimiento en la orden judicial.

    En síntesis, la invocación de un acto de discriminación da lugar a todo tipo de reclamos, y sin un marco legislativo adecuado, genera las soluciones más dispares por parte de la Justicia laboral.
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