Qué se puede esperar como saldo final de la pandemia

Opiniones

Gustavo Reyes, Investigador Jefe del IERAL Cuyo, asegura que medidas del gobierno para contrarrestar efecto de la pandemia deberían apuntar a tres objetivos.

El coronavirus irrumpió en China a mediados de noviembre de 2019, tres meses más tarde, se había extendido en Europa y Estados Unidos, pero en las últimas tres semanas de marzo de 2020, aceleró fuertemente su propagación en estas regiones y en gran parte del mundo.

El saldo final que tendrá esta pandemia resulta difícil de estimar, pero hasta ahora, el número de infectados ya supera largamente las 550.000 personas de las cuales, más de 25.000 han fallecido y un poco más de 127.000 se han recuperado.[1]

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A nuestro país, quizás por cuestiones de lejanía geográfica y tal vez de clima, la pandemia recién está llegando pero, desde principios de marzo hasta ahora ya acumula cerca de 600 personas infectadas y 13 decesos. De acuerdo a la evidencia empírica internacional de los países más afectados, luego del umbral de los 300 infectados, el virus se expande muy rápidamente. Argentina, se encuentra actualmente en dicho umbral, por lo que es dable esperar que en las próximas semanas se produzca un notable aumento en el número de infectados.

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Desde el punto de vista económico, el virus representa un doble shock negativo: afecta tanto a la oferta como a la demanda de bienes y servicios. En el primer caso, la caída en la oferta de bienes y servicios se produce con el cierre de fábricas, la imposibilidad de gran parte de los trabajadores para concurrir a sus establecimientos y la disrupción en algunos puntos vitales de la cadena productiva. Por otro lado, el desplome de la demanda, se genera como consecuencia de las medidas de cuarentena en la población (para frenar el rápido contagio del virus), por las propias enfermedades que produce el mismo y por la gran incertidumbre acerca de cómo sigue este proceso en el futuro inmediato. Todos estos fenómenos están reduciendo fuertemente el gasto de los consumidores y generando una paralización total de la inversión.

Ambos shocks, no sólo producen una fuerte caída en el nivel actividad económica en los países afectados (la mayor parte del mundo) sino también, una destrucción en su riqueza financiera a través de las fuertes pérdidas en los activos financieros fruto del devenir del proceso recesivo y de la enorme incertidumbre.

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Teniendo en cuenta que el corazón de los dos shocks se basa en la propagación de un virus y dado que éstos siempre tienen un ciclo, este fenómeno contractivo es claramente temporario y su duración está asociada a la fase del virus. No obstante, la magnitud de sus efectos económicos es función, en gran parte, del tiempo que se mantenga paralizado el proceso productivo como fruto de las medidas de cuarentena. De esta forma, las autoridades de cada país se encuentran en difícil encrucijada: mientras mayor es el tiempo de cuarentena, si bien aumenta las posibilidades de frenar la expansión del virus, también crecen las consecuencias negativas desde el punto de vista económico.

¿Cómo encuentra este doble shock a la economía de Argentina?

Como con cualquier shock negativo transitorio, el mismo debería ser amortiguado con los recursos ahorrados en el pasado. Los bajos niveles de ahorro que tiene nuestro país, en comparación a otras economías, indicarían que esta amortiguación va a resultar complicada de llevar a cabo.

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El bajo nivel de ahorro que muestra nuestro país como un todo es fruto básicamente del enorme problema estructural que, desde hace muchos años, presentan las cuentas fiscales ya que las del sector privado han sido claramente superavitarias como se muestra en el siguiente gráfico.

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Como muestra el gráfico anterior, en la economía de Argentina, es el sector privado más que el público, quien tendría recursos acumulados para poder amortiguar este duro doble shock negativo (temporario). Si bien el sector privado ha estado acumulando activos durante los últimos años (mediante salida de capitales), este colchón de recursos difícilmente se encuentre distribuido en forma uniforme entre los distintos niveles socio económicos del país. Por otro lado, teniendo en cuenta que en los últimos 7 trimestres la economía ha estado inmersa en un largo proceso recesivo con una caída en el poder adquisitivo de los salarios y niveles de pobreza superiores al 35%, es dable pensar que mucha gente del sector privado tampoco cuente con los ahorros suficientes para sobrellevar esta transitoria pero muy difícil situación.

Por otro lado, la llegada de esta pandemia encuentra a la Argentina en pleno proceso de reestructuración de su deuda externa para no caer en default con sus obligaciones ante sus acreedores. El pánico desatado en los mercados financieros ha complicado notablemente este proceso ya que si bien, la tasa de largo plazo en Estado Unidos ha caído levemente en las últimas tres semanas (producto del pase masivo de activos riesgosos a bonos americanos – “fly to quality”), esto para nada compensa el fuerte aumento que se ha producido en la prima de riesgo del promedio de los países emergentes que casi ha duplicado su valor en las últimas tres semanas.

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¿Cuáles deberían ser los objetivos y las medidas a tomar?

Dado el terrible pero transitorio impacto del virus tanto en lo sanitario como en lo económico, las medidas del gobierno deberían apuntar a tres objetivos claramente diferenciados:

Dada la magnitud de la pandemia, el primer objetivo debe ser el de eliminar lo más rápidamente posible al virus.

El segundo objetivo, teniendo en cuenta el impacto del virus desde el punto de vista sanitario, debería ser el de minimizar el costo en vidas humanas de la pandemia.

El tercer objetivo, es el de mantener lo mejor posible la estructura económico-social de nuestro país, para que cuando finalice la pandemia, aún existan la mayor cantidad posible de empresas y trabajadores, de forma tal de poder reconstruir la economía lo más rápido posible.

Como economistas resulta muy difícil analizar las medidas contempladas para el primer objetivo, pero sin duda, la cuarentena total de la población parece ser una de las más importantes en este aspecto. Las empresas no pueden funcionar con cada vez más trabajadores enfermos ni con clientes con pánico a contagiarse, consecuentemente tampoco la economía. Por lo tanto, todas las medidas tendientes a reducir lo más rápido posible el ciclo del virus son bienvenidas.

Con respecto al segundo objetivo, minimizar el costo en vidas humanas de la pandemia, se requiere un aumento importante del gasto público que vaya en dos direcciones. Por un lado, que ayude financieramente a todas aquellas personas que, como consecuencia de la imposibilidad de trabajar no pueden generar los recursos suficientes para seguir viviendo y no cuenten con ahorros previos para aliviar esta situación. Por otro lado, se debe garantizar lo máximo posible tanto la infraestructura en los hospitales (camas aisladas en los hospitales, respiradores, etc.) como los materiales higiénicos (desinfectantes, alcohol en gel, mascarillas, jabones, etc.) tanto para los sectores más vulnerables de la sociedad como para aquellas personas que estén exceptuados de la cuarentena y deban continuar con sus obligaciones laborales.

Para el tercer objetivo, es necesario por un lado ayudar a las empresas a mantener el pago de los salarios a sus trabajadores aliviándoles temporalmente la carga impositiva y con líneas de crédito especiales para tal fin. Por otro lado, es también imperativo poder flexibilizar los plazos y las condiciones para el pago de las deudas contraídas tanto por el sector empresario como por las familias.

¿Cómo sigue la economía?

A diferencia de otras crisis, en la actual el mundo también se encuentra en una situación similar. Por esta razón, aún cuando suba el tipo de cambio, las exportaciones en el cortísimo plazo no pueden a ayudar a compensar la fuerte caída que registra tanto el consumo como la inversión. Por lo tanto, solamente el gasto público podría contrabalancear muy parcialmente la caída del resto de los componentes de la demanda agregada y la economía, inevitablemente agravaría fuertemente su proceso recesivo en el corto plazo.

Como el fuerte aumento en la demanda de gasto público, por las razones comentadas anteriormente, difícilmente pueda compensarse rápidamente con reducciones en otros ítems más allá de la Obra Pública, las cuentas fiscales se van a deteriorar severamente[2]. Dadas las restricciones crediticias que enfrenta el sector público, el mayor desbalance probablemente sea cubierto con una aceleración en la emisión monetaria abortando el incipiente proceso de reducción en la inflación iniciado a principios de este año.

A diferencia del resto del mundo, en el cual se espera para muchos países una rápida recuperación entre el tercer y cuarto trimestre del presente año (cuando finalice el ciclo del virus), en nuestro país la recuperación probablemente resultará bastante lenta. Los bajos niveles de inversión durante los últimos años, la falta de acceso al crédito internacional y la probable aceleración del proceso inflacionario claramente juegan en contra de una rápida normalización de la actividad económica una vez que concluya el ciclo del virus.

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Finalmente, un último comentario acerca de cómo deberían prepararse las familias para estos meses. El complicado momento que va a atravesar la economía debería ser enfrentado con suma prudencia en los gastos y probablemente con la utilización de los ahorros ya que muchos hogares van a ver probablemente reducidos fuertemente sus ingresos. El gran problema surge con aquellas familias que, por su situación de vulnerabilidad agudizada en los últimos dos años por la recesión y por la caída en el poder adquisitivo de los salarios, no cuentan con ahorros para afrontar este complicado momento. En estos casos, el rol del gobierno va a resultar fundamental acompañando no sólo a las mismas con diversos subsidios mientras dure esta excepcional situación, sino también, dándole facilidades a las empresas para que puedan mantener los puestos laborales y la liquidación de los salarios.

* Gustavo Reyes es Investigador Jefe del IERAL Cuyo de Fundación Mediterránea.

Fuente bibliográfica:

[1] Johns Hopkings University Medicine https://coronavirus.jhu.edu/map.html

[2] Un análisis profundo puede encontrarse en: ”Primeras reacciones públicas para contener la pandemia en Argentina y otros países y sus probables impactos fiscales y sociales en el país ”, En Foco 1, Informe de Coyuntura del IERAL, 19 de marzo de 2020, Año 29, Edición Nº 1261, páginas 10 - 39, http://www.ieral.org/images_db/noticias_archivos/4108-Informe%20de%20Coyuntura.pdf

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