Peligro: índices y salarios irreales
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Si partimos de la premisa de un comportamiento similar en el año 2008, lo más probable es que los ajustes de los convenios colectivos oscilen en torno de la inflación real. La inflación proyectada en el Presupuesto Nacional es de 7,7%. A su vez, el Poder Ejecutivo ha hecho circular la idea de que 15% sería un parámetro razonable de ajuste, y que sería deseable que dicho ajuste se extienda por lo menos por dos años. Los gremios han difundido su aspiración que oscila entre 25% y 30%. Si tomamos los valores precitados, el promedio oscila en 17%.
En función de los elementos precitados, resulta claro que los convenios y los acuerdos a los que se llegue pueden ser un disparador de la inflación, y que ésta quede fuera de control. No es correcto ni sensato el análisis por el cual cada sector debe conceder los aumentos que resulte posible dentro de cada actividad, cuando los costos de la cadena de valor son acumulativos.
Tampoco es válido reafirmar que la discusión salarial no tiene piso ni techo, ni tiene límites, cuando la Presidente pidió a uno solo de los sectores en pugna -a la CGT- moderación y prudencia. Al contrario, la retracción en la escalada salarial es fundamental para evitar que los aumentos produzcan el indeseable descalabro de la economía.
Por último, es también un despropósito evaluar el comportamiento de los precios y de los salarios con índices o determinaciones que no se compadecen con el principio de «la primacía de la realidad», que se basa en desechar la apariencia, la fachada, el velo o la máscara con que se cubran los hechos, a fin de visualizar la verdad. De nada sirve que discutamos la validez de los índices oficiales, cuando cada ciudadano comprueba día a día que no son el fiel reflejo de la realidad. En síntesis, la próxima negociación salarial debe ser clara y transparente, debe ponderar por sobre todo la necesidad de continuar con el crecimiento sostenido dentro de un marco de inflación controlada, y para ello deben abandonarse los dilemas y las contradicciones entre verdad formal y verdad real. Cualquier camuflaje que se les coloque a los acuerdos salariales con el fin de disfrazar los ajustes reales será inútil a los fines de evitar que los mayores costos laborales, de una forma u otra, lleguen a los precios.




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