20 de octubre 2006 - 00:00

Perón agraviado y el PJ sin jefe

Fue un agravio a Perón y un inmerecido acto de irresponsabilidad al sentimiento peronista de millones de argentinos.

Me opongo a toda forma de violencia y es pública mi defensa permanente del orden público. Como peronista no puedo callar mi indignación ante semejante acto de barbarie colectiva.

Lo heterogéneo de la base justicialista no justifica una fuerza política de facciosos.

Las internas políticas, sindicales o sectoriales se dirimen mediante la confrontación de ideas o por la vía del sufragio, cualquier otro camino que se ejerza por la fuerza debe ser condenado y repudiado públicamente. La práctica corporativa del silencio cómplice no le servirá ni al peronismo ni al país.

Juan Domingo Perón fue la mayor figura política del siglo pasado. Tres veces presidente de la Nación Argentina por el voto popular.

  • Museo

    Precisamente en esa quinta de San Vicente tan querida a su sentimiento y al de Evita, hay un museo que exhibe al país y al mundo la enorme obra social, política, económica y cultural que produjo en la Argentina su gestión de gobierno.

    Dije en diciembre de 2004, «debemos hacer una profunda revisión de nuestro papel en el devenir de nuestro país en las últimas décadas. Echarse la culpa entre compañeros ya no convence a nadie».

    Hacer la autocrítica de lo sucedido servirá como mínimo para separar la paja del trigo. La mayoría de los justicialistas no somos ni violentos ni inadaptados.

    A los que creen que pueden sacar rédito ante lo sucedido, conviene aclararles que la alta fragmentación social que padecen los argentinos se enmarca en un clima reiterado de confrontación y violencia.

    Esa violencia que ininterrumpidamente muestran los espectáculos deportivos, las rutas y calles de nuestro país, los hospitales y la dramática inseguridad del conurbano bonaerense, en ese contexto el peronismo no es una isla. La violencia en la Argentina no es patrimonio del peronismo.

    Por otra parte comparar el trágico momento de 1973 ocurrido en Ezeiza con este hecho, cuanto menos es parcializar y confundir interesadamente a la opinión pública.

    Era otro país, con una militancia altamente comprometida en lo político y en lo social. De esa confrontación ideológica, inexplicablemente armada, a estas patotas consentidas, hay una enorme diferencia.

    Ningún poder político o sindical puede impunemente violar la ley.

    Cuando esto sucede el sistema democrático desaparece.

    Fuimos víctimas de violentos e inadaptados y responsables de haberlo permitido.

  • Solidaridad

    Debemos ser responsables ante la sociedad argentina por los irresponsables que anidan aún en el peronismo.

    Solidarizamos con la innumerable cantidad de compañeras y compañeros que vivieron angustia, tristeza y rabia en lo que debió ser un acto histórico por la memoria de Perón y su pueblo.

    Debemos ser responsables por la inexistencia de autoridades en el Partido Justicialista.

    Partido que no pudo elaborar un elemental comunicado pidiendo disculpas a la sociedad por lo ocurrido y condenando abiertamente a los protagonistas del escándalo, simplemente porque no hay autoridades justicialistas que puedan firmarlo.

    Argentinos, la responsabilidad pública nos permitirá asumir con equilibrio, tolerancia y equidad el país que merecemos.

    Salta, 18 de octubre de 2006.
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