4 de enero 2026 - 13:43

Petróleo en tensión: ¿riesgo geopolítico o sobreoferta estructural? Claves para el futuro del Brent y el WTI tras la intervención en Venezuela

El crudo enfrenta presiones opuestas: mayor oferta global y riesgos geopolíticos que podrían alterar precios y afectar la inversión.

WTI y Brent mantienen tendencia bajista pese a la tensión internacional.

WTI y Brent mantienen tendencia bajista pese a la tensión internacional.

El mercado internacional del petróleo vuelve a ubicarse en el centro del debate global tras la intervención sobre Venezuela y las señales cruzadas que llegan desde Estados Unidos, Medio Oriente y los principales productores. En este contexto, el precio del crudo se mueve entre dos fuerzas contrapuestas: por un lado, una expectativa de mayor oferta impulsada por Estados Unidos; por el otro, una prima de riesgo geopolítico que, de materializarse en daños sobre infraestructura clave, podría alterar de forma abrupta el equilibrio del mercado.

Actualmente, el WTI cotiza en torno a los USD 57 por barril, mientras que el Brent se ubica cerca de los USD 60, ambos con una tendencia claramente bajista desde mediados de 2025, tal como reflejan los gráficos diarios. Esta dinámica plantea interrogantes relevantes sobre el piso de precios, la sostenibilidad de la producción no convencional y el impacto que podrían tener nuevos shocks políticos o militares.

La primera postura, que ha ganado peso, parte de un diagnóstico estructural: el mercado petrolero enfrenta una mayor oferta potencial, liderada por Estados Unidos. El anuncio del presidente Donald Trump (en el marco de su estrategia energética) de incentivar la inversión de empresas norteamericanas en petróleo y gas refuerza la expectativa de un aumento sostenido de la producción.

Donald Trump
EEUU impulsa mayor producción mientras los riesgos en Venezuela generan incertidumbre.

EEUU impulsa mayor producción mientras los riesgos en Venezuela generan incertidumbre.

Estados Unidos ya es el principal productor mundial de crudo, y cualquier señal de expansión adicional, especialmente en shale oil, tiende a descomprimir los precios internacionales. Desde esta óptica, el mercado interpreta que la capacidad de respuesta de la oferta es hoy mucho mayor que en ciclos anteriores, reduciendo la probabilidad de subas prolongadas.

El análisis técnico acompaña esta lectura. Tanto el WTI como el Brent muestran máximos descendentes y debilidad sostenida desde junio de 2025, con RSI en niveles cercanos a la zona neutral-baja, lo que sugiere ausencia de presión compradora significativa. La pérdida de soportes clave durante el segundo semestre del año pasado consolidó un sesgo bajista que, hasta ahora, no ha sido revertido por eventos políticos puntuales.

En este escenario, el mercado parece asumir que la intervención en Venezuela, por sí sola, no implica una disrupción inmediata de la oferta global, especialmente si no se traduce en una caída efectiva y prolongada de la producción exportable.

La segunda visión pone el foco en un elemento históricamente determinante para el precio del petróleo: la prima de riesgo geopolítico. Desde esta perspectiva, el factor clave no es la retórica política sino el impacto real sobre la infraestructura energética.

Petróleo Venezuela
Intervención en Venezuela agrega presión geopolítica pero no revierte la caída del petróleo.

Intervención en Venezuela agrega presión geopolítica pero no revierte la caída del petróleo.

Venezuela sigue siendo un actor relevante en el mercado regional y cualquier daño significativo a refinerías, oleoductos, puertos de exportación o campos productivos podría generar un shock de oferta localizado pero con efectos globales, especialmente en un mercado que opera con inventarios ajustados en determinados segmentos.

La historia reciente ofrece un antecedente claro. Durante el pico de tensión entre Israel e Irán el año pasado, el mercado llegó a incorporar escenarios extremos, entre ellos el eventual cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. En ese contexto, diversos analistas estimaban que el Brent podría superar los USD 90 por barril, incluso sin que el evento se materializara.

Ese episodio dejó una lección clave: el precio del petróleo no solo responde a flujos reales, sino también a riesgos percibidos. En el caso venezolano, una escalada que afecte la capacidad de producción o exportación sí podría reactivar rápidamente una dinámica alcista, aun en un contexto de tendencia previa bajista

El punto central del debate es que el mercado hoy parece inclinarse por la hipótesis de abundancia, pero sin descartar por completo escenarios disruptivos. A diferencia de otros momentos históricos, la OPEP+ enfrenta mayores dificultades para sostener recortes prolongados, mientras que la producción estadounidense actúa como un amortiguador ante subas abruptas.

Esto explica por qué, pese a las tensiones políticas, ni el WTI ni el Brent han logrado revertir su tendencia descendente. Los inversores parecen exigir señales concretas (interrupciones físicas, sanciones efectivas o conflictos regionales ampliados) para reprecificar el riesgo.

En términos técnicos, la zona de USD 55–56 para el WTI y USD 58–59 para el Brent aparece como un área crítica de soporte. Una perforación sostenida de esos niveles podría habilitar escenarios de mayor debilidad, mientras que solo un shock geopolítico relevante permitiría pensar en un cambio de tendencia estructural.

Venezuela vs EEUU
La prima de riesgo geopolítico podría alterar de manera abrupta la cotización del crudo.

La prima de riesgo geopolítico podría alterar de manera abrupta la cotización del crudo.

Este contexto internacional tiene implicancias directas para Argentina, particularmente para Vaca Muerta, uno de los principales motores de inversión. La rentabilidad de los proyectos no convencionales depende de manera sensible del precio internacional del crudo, especialmente del WTI como referencia.

Un escenario de precios persistentemente bajos, producto de una mayor producción global, podría tensionar los márgenes de ciertos desarrollos, retrasar inversiones y afectar los planes de expansión de infraestructura. Si bien los costos en Vaca Muerta han mejorado notablemente en los últimos años, un WTI sostenido por debajo de los USD 60 obliga a una mayor eficiencia operativa y selectividad en nuevos proyectos.

Por el contrario, un repunte de precios asociado a riesgos geopolíticos podría mejorar los ingresos del sector y reforzar el flujo de dólares, aunque también introduciría mayor volatilidad y dependencia de factores externos.

YPF Vaca Muerta Mendoza
Vaca Muerta y la inversión argentina dependen de la estabilidad del mercado internacional.

Vaca Muerta y la inversión argentina dependen de la estabilidad del mercado internacional.

El futuro del precio del Brent y el WTI se define hoy en una zona de tensión entre fundamentos de oferta y riesgos geopolíticos. La tendencia bajista observada desde mediados de 2025 refleja la confianza del mercado en la capacidad de producción estadounidense y en la ausencia, por ahora, de disrupciones graves.

Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que el petróleo sigue siendo uno de los activos más sensibles a eventos extremos. Mientras no se materialicen daños significativos sobre infraestructura clave, el sesgo seguirá siendo defensivo. Pero cualquier escalada que afecte flujos reales podría reintroducir rápidamente una prima de riesgo que hoy parece adormecida.

Para países productores como Argentina, el desafío será navegar este contexto con estrategias que permitan sostener la competitividad de Vaca Muerta, reduciendo la exposición a ciclos de precios cada vez más volátiles y dependientes de decisiones políticas globales.

Analista Financiero.

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