26 de diciembre 2006 - 00:00

Polémica por caída de 2001

Un jugoso testimonio dejaron el ex presidente Ramón Puerta y el ex ministro aliancista Nicolás Gallo al polemizar por TV sobre la caída de Fernando de la Rúa hace cinco años. El dirigente peronista describió los movimientos de su partido en aquellos días como una coreografía institucional impecable que De la Rúa defraudó con una renuncia adelantada. Gallo, en cambio, dijo que el peronismo, más allá de los errores del gobierno delarruista, urdió una conspiración para voltear al presidente de entonces con el propósito de modificar un modelo económico. Fue en una entrega del programa «A Dos Voces» y damos los principales tramos de ese interesante debate.

PERIODISTA: ¿Ustedes lo quisieron echar a De la Rúa?

Ramón Puerta: De ninguna manera. Fue realmente muy importante que cuando renuncia el doctor De la Rúa haya habido un partido de oposición que pudiera hacerse cargo de la situación. A mí me tocó pacificar con más de treinta decretos, con un gabinete que lo tuve que armar.

P.: El «corralito»...

R.P.: El «corralito» y también los cajeros vacíos para retirar la mínima cuota, 200 pesos, 300 pesos. Los problemas de seguridad del día 19 hicieron que muchos camiones de caudales no pudieran recargar estos cajeros.

P.: Hubo un discurso de De la Rúa convocándolos a ustedes en la tarde del día 20 de diciembre.

R.P.: Después de ese discurso, yo levanté el teléfono. Estaba preparando los papeles para irme a la inauguración del Aeropuerto de Merlo, en San Luis, y a reunirme con todos los gobernadores peronistas. El poder del peronismo estaba en las dos cámaras. Yo me había reunido con el doctor De la Rúa y con su jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, acompañado por el vicepresidente del Senado, el senador por Córdoba, hoy miembro de la Corte, Juan Carlos Maqueda, justamente para aprobar rápidamente el Presupuesto, que estaba aún sin ser aprobado.

P.: ¿Qué hablaron en ese momento?

R.P.: Le dijimos claramente que la gobernabilidad estaba asegurada, pero que íbamos a seguir siendo oposición, no la íbamos a dejar a la Argentina sin oposición, cosa que hoy ocurre, ¿eh?

P.: ¿Cómo es eso?

R.P.: Un gobierno sin oposición no es gobierno. Así que ese discurso del doctor De la Rúa motivó que yo levantase el teléfono y le diga: «Mire, presidente, estoy preocupado porque me parece que usted está por renunciar. No renuncie, yo le vuelvo a garantizar desde la oposición que usted no va a tener obstáculos en la aprobación de las leyes. Ahora, hable al país, y diga cuáles son las leyes que necesita». Nosotros el Presupuesto se lo votábamos a libro cerrado siempre y cuando no desfinanciase a las provincias.

P.:
Nicolás Gallo, ¿qué fue lo que pasó para usted?

Nicolás Gallo: La dirigencia peronista -en este caso, en la mesa representada por el ingeniero Puertava a hacer lo indecible para sacarse el baldón de ser corresponsables de un golpe. Digo corresponsables porque no fueron los únicos. También actuó, de algún modo por omisión, el radicalismo, el partido del gobierno, que le hizo el vacío al presidente de la Nación. Yo voy simplemente a los hechos. Tomo lo que dijo el entonces senador Jorge Yoma, por ejemplo. Dice Yoma que lo habían emplazado al presidente de la Nación para que lo cambiase de rumbo económico y se sacase al ministro, o lo sacaban a él. Algo similar dijo Duhalde, «urbi et orbi», a todas las radios y televisiones: «O el presidente cambia o cambiamos de presidente». Cuando tuve que declarar en la causa, creo que ante Oyarbide, le dije: «Mire doctor, esto es el golpe o el complot más explícito». Y le dejé un relato, hora por hora, día por día, de todas las expresiones públicas de distintos dirigentes del peronismo y del sindicalismo que ponían en evidencia que estaban atrás de la destrucción del sistema institucional.

P.: Para usted, el peronismo empujó a De la Rúa...

N.G.: No cabe la menor duda. Es un baldón, el radicalismo tendrá otros, pero no me cabe la menor duda. ¿El fracaso en una crisis es del presidente o de la sociedad? ¿Es del presidente y su gobierno o es de la sociedad entera, que hizo un golpe de Estado y cayó un gobierno, elegido democráticamente, antes de completar su mandato?

R.P.: Estoy en total desacuerdo...

N.G.: Me imagino.

R.P.: Entre los pocos que me esperaron en la Casa Rosada estaban el ingeniero Gallo y Chrystian Colombo; no recuerdo a nadie más. El doctor De la Rúa ni siquiera esperó. Fíjense si estaría perdido el presidente que ni siquiera esperó que nos reuniéramos en San Luis. Yo seguía en la escala jerárquica, era presidente del Senado y le dije: «Presidente De la Rúa, nosotros a las 8 de la noche nos reunimos, y yo lo estoy llamando alrededor de las 9, y le voy a decir cómo vamos a colaborar ante su pedido». Lo hice a las 4 de la tarde, y a las 19 y 25 ya estaba todo sellado. Usted debe tener copia de la renuncia; ya había renunciado antes de que nos reuniéramos. No esperó la respuesta de la oposición...


N.G.: No la esperó...

R.P.: Ni siquiera esperó a que yo lo llame para contarle qué pasó en la reunión.
Mientras yo estaba volando a San Luis, renunció. El doctor De la Rúa estaba abatido, y usted sabe, Gallo, que la noche del 19 ustedes no lo podían despertar para avisarle que había renunciado Cavallo. Yo estaba reunido con Chrystian Colombo y con Ramón Mestre, esperando ese resultado. Y el doctor De la Rúa estaba en la residencia desbordada. Entiendo en términos humanos lo que le pasaba, yo estuve tres noches después sin dormir, durante los tres días, manejando la crisis.

N.G.: Son anécdotas...


R.P.: Y bueno, pero yo le cuento lo que pasó. Esa anécdota le aclara el tema de la
conspiración. Nosotros pudimos encauzar el país, y yo creo que hay que reconocer fracasos y hay que reconocer aciertos (...)


N.G.: Los saqueos terminaron a las 12 horas, es decir, ¿la gente se quedó saciada? Esto que dice Duhalde, que es de un infantilismo insultante, de que hubo espontaneidad en los saqueos. La Policía había sido retirada. Yo mismo en mi despacho cuando usted se hizo cargo le entregué a Capitanich la posibilidad de que venga y empezaran a girarle el dinero a las intendencias.

R.P.: Yo lo que no acepto es la teoría de la conspiración, porque yo no fui parte de esa conspiración...

N.G.: Acá veo dos cosas. Una, que a veces --simplificando las cosas-se les quiere achacar a los dos años de De la Rúa la suma de los males de la República.

R.P.: No...

N.G.: Mientras tanto, hubo, entre lo que hubo antes, y lo que hubo después, 15 años de gobiernos justicialistas, con distintos jefes, pero la misma tropa.

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