Prat-Gay vs. Redrado

Opiniones

El ex presidente del Banco Central Alfonso Prat-Gay, hoy asesor económico del ARI, mantuvo un diálogo radial con Ari Paluch, donde puso serios reparos en el manejo de la política de acumulación de reservas y la creciente emisión de deuda del ente monetario.

PERIODISTA: ¿El manejode las reservas es semejante a lo que sucedía en su gestión?

Alfonso Prat-Gay: No, es muy diferente, hay ahora una obsesión por acumular reservas que tiene un costo muy grande. Nosotros queríamos tener metas de inflación porque era la mejor manera de defender la estabilidad de la moneda.

P.: Lo hace China, lo hace Brasil, todos quieren tener reservas, ¿por qué estaría mal que Kirchner quiera tener muchas?

A.P.G.: No, no está mal. Hay que medirlo en términos de los beneficios y los costos, y preguntarse hasta qué punto es beneficioso insistir con una política que pone el carro delante del caballo.

P.: ¿Se puede repetir el error de los 90 que había crecimiento, pero no había desarrollo?

A.P.G.: Sí, y no solamente el de los 90. Creo que la pregunta que hay que hacerse es por qué caemos tan recurrentemente en crisis, y la respuesta es, porque no sabemos administrar los momentos de bonanza. Creo que los errores más graves de política económica los cometemos cuando las cosas andan bien.

P.: ¿Qué cantidad de dinero tenemos en reservas realmente?

A.P.G.: Las reservas son u$s 40.000 millones. Lo que hay que preguntarse es cómo se financia esa acumulación.

P.: ¿Cómo se está financiando?

A.P.G.: Las propias autoridades del Central se ufanan de que 90% de los pesos que emiten se esteriliza. ¿Cuál es el beneficio de esto? A diferencia de lo que ocurría tres o cuatro años atrás, hoy por cada peso o por cada dólar que se acumula de reservas en el Central, hay una deuda asociada, de alrededor de 60 o 80 centavos de dólar, que figura en el Pasivo del Central. Para un Banco Central, emitir deuda remunerada, comprometerse con un bono o hacer un pago remunerado a través de una tasa de interés es prácticamente contra natura, porque los bancos centrales tienen la capacidad y el privilegio que no tiene ningún otro actor económico, que es poder emitir deuda gratis, sin costo, ¿por qué?, porque son generalmente monopolistas en la emisión de dinero. Toda vez que un Banco Central empieza a emitir deuda remunerada, hay que empezar a preocuparse. Cuando me fui, había $ 21.000 millones en el Activo, por Redescuentos, y $ 14.000 millones por LEBAC en el Pasivo, hoy tenés prácticamente cero en el Activo, y $ 55.000 millones en el Pasivo.

P.: ¿Esta deuda se emitió para juntar reservas o para mantener el dólar alto, porque tiene un alto costo?

A.P.G.: El costo mayor es en el futuro porque hoy todavía subsiste un excedente en el Central, pero el día de mañana, cuando haga falta tomar algunas medidas, para controlar lo que ya hoy es una inflación absolutamente desbocada, todas las medidas que deba tomar el Central van a ser contrarias a su patrimonio. Subir la tasa de interés le va a implicar altísimos costos, dejar flotar el tipo de cambio le va a implicar muchísimos menos retornos por el lado de los activos, y eso va a ponerlo en una situación muy vulnerable, y cuando el Central está vulnerable, su credibilidad es baja, y cuando su credibilidad es baja, toda la política antiinflacionaria entra en riesgo.

P.: ¿Qué es más costoso, tener un dólar bajo, o pagar lo que cuesta la emisión de deuda del Central?

A.P.G.: Creo que lo más costoso es insistir en un ritmo de crecimiento que es absolutamente insostenible en el largo plazo. Y que hoy está signado por la inflación y por algunas otras cosas como la ola de frío, que es un buen recordatorio de que independientemente del crecimiento de la oferta o de la capacidad productiva del país, no hay ninguna duda de que la demanda está creciendo a una velocidad mucho mayor. La preocupación que uno tiene que tener es cómo nos aseguramos de que esta bonanza siga para siempre y que no termine en las crisis recurrentes.

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