13 de noviembre 2007 - 00:00

Puja por la Antártida es clave para el país

El secretario de la ONU Ban Ki- Moon aprovechó el viaje a la cumbre de presidentes en Chile para visitar la Antártida. Llevado en un avión militar del gobierno de ese país, el funcionario usó ese viaje para advertir sobre la amenaza del calentamiento global, que produce ya efectos en los hielos antárticos. "Necesito una respuesta política. Esta es una emergencia, y para las situaciones de emergencia se necesitan medidas urgentes", dijo Ban ante el continente helado, donde se registran las temperaturas más altas en cerca de 1.800 años. La Antártida ha sufrido un calentamiento vertiginoso, el más alto frente a cualquier otro sitio de la Tierra en los últimos 50 años. En la nota que sigue, un analista político pone la mirada sobre el valor estratégico de la Antártida en las relaciones de la Argentina con otros países del mundo.

Alejandro Foxley
Alejandro Foxley
El 25 de setiembre, en la nota publicada en este diario titulada «La pelea del Artico alerta sobre la Antártida», señalábamos la importancia económica y política que dicha región comenzaría a tener en el futuro.

Antes de que pasara un mes, el 16 de octubre, el Reino Unido confirmó que estudia reclamar su soberanía sobre un sector del lecho marino de la Antártida, a partir de su presencia en Malvinas y otras islas del Atlántico Sur. Lo hace en el marco de otros cuatro reclamos: de la Isla Ascensión, el Golfo de Vizcaya, la cuenca oeste de Escocia y las islas Malvinas.

El reclamo de la Antártida se superpone con los territorios sobre los cuales Chile y la Argentina reivindican soberanía. La pretensión británica alcanza a un millón de kilómetros cuadrados de la plataforma marítima que rodea a la Antártida, y la información fue difundida semanas después de que el Reino Unido informara que planteará ante la Convención de los Derechos del Mar de Naciones Unidas la delimitación de la plataforma marítima alrededor de las islas Malvinas.

  • Derechos históricos

  • El 23 de octubre, una semana después, el canciller chileno Alejandro Foxley sostuvo que su país «quiere dejar constancia ante la UN, y como corresponde a los tratados vigentes, de que reclama un territorio marítimo que va más allá de las 200 millas y que puede ir hasta las 350 millas» y que «nadie puede afectar los derechosde Chile en materia de territorio antártico porque históricamente nuestros derechos son muy fuertes».

    Sostuvo que la presentación se está preparando para realizarla antes de mayo de 2009 -fecha para la cual los países tienen que presentar ante la UN sus reclamos de delimitación marítima- y que se está trabajando «con las Fuerzas Armadas e instituciones especializadas».

    Agregó que «Chile hizo reserva de sus derechos en el territorio antártico en cuanto nos enteramos de la posibilidad que Gran Bretaña hiciera un reclamo porque dicha zona es una prolongación natural de la nación andina y, en segundo lugar, porque junto a otros seis países fue signatario del Tratado Antártico de 1959».

    Los firmantes de este tratado son la Argentina, Chile, Gran Bretaña, Bélgica, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, la Unión de África del Sur, Rusia y EE.UU. Pero cabe señalar que los tres primeros tienen una posición geográfica muy diferente a la de los demás y, en el caso del Reino Unido, es por su presencia en Malvinas y otras islas del Atlántico Sur.

    El reclamo británico incluye a todo el Territorio Antártico argentino y a casi todo el chileno. A su vez, el reclamo de Chile se superpone sobre el territorio de Argentina entre los meridianos 53 y 74 de Greenwich.

  • Trabajo conjunto

    Pese a ello, las cancillerías de los dos países han informado que trabajarán en conjunto en este delicado tema.

    Seguidamente, Chile anunció que reabrirá una de sus bases antárticas cerrada hace cinco años por razones presupuestarias. Se trata de la base Almirante Prat de la Armada. El país tiene otras dos funcionando, una del Ejército y otra de la Fuerza Aérea. Un grupo de legisladores de la Comisión de Defensa viajó a la Antártida chilena para expresar el rechazo a la pretensión británica y el diputado oficialista Jorge Tarud propuso que se designara a un gobernador de territorio de la Antártida chilena para que su país ejerza la soberanía plena en dicha zona.

    El reclamo ruso de soberanía sobre la mitad del lecho del Ártico hecho público el 1 de agosto es el hecho que ha precipitado los reclamos sobre la Antártida.

    Días atrás, el ministro de Recursos Naturales de Rusia, Yuri Trutnev, expresó que a fin de año su país presentará el reclamo sobre la gran riqueza mineral del lecho del Ártico -estimada como cuarta reserva energética mundial, con gran riqueza en petróleo, gas y metales preciosos-, argumentando las razones geográficas e históricas de que el lecho reclamado le pertenece.

  • Segundo productor

    Rusia es ya el segundo productor de petróleo del mundo después de Arabia Saudita y compite por la soberanía del lecho del Ártico con Canadá, Dinamarca, Noruega y EE.UU.

    La importancia económica de la Antártida radica en que se trata de una reserva energética y de minerales más valiosa que la del Ártico. Como ha dicho la semana pasada el científico Michael Loreau -uno de los mayores especialistas en ecosistemas-, el recalentamiento del planeta producirá el deshielo de los polos, y esta circunstancia combinada con el aumento de los precios de la energía, hará rentable la explotación del Ártico y el Antártico en no mucho tiempo.

    Cabe señalar que hace pocos días Rusia envió hacia la Antártida el buque laboratorio « Académico Fiodorow» con una tripulación de 400 personas. La misión permanecerá en la región hasta julio de 2008 para realizar una serie de investigaciones sobre el sector antártico bañado por las costas del Pacífico, donde a comienzos de los años noventa fueron cerradas dos bases rusas, en el marco del ajuste que precipitó la crisis económica que vivió el país en esos años.

    Rusia se manifestó en la primera semana de noviembre contra el eventual reparto de la superficie antártica -una posición diferente a la que sostiene respecto al Ártico-, rechazando reclamos unilaterales como el británico.

  • Silencio

    Mientras tanto, la Argentina mantiene una actitud silenciosa sobre esta cuestión, no sólo por parte del gobierno, sino también en el ámbito político.

    Se ha informado que en la segunda semana de enero, a bordo de un rompehielos ruso Vasily Golovnyn, alquilado para reemplazar al Irízar -cuya reparación todavía es incierta en cuanto a los tiempos-, serán transportados los elementos logísticos para la Campaña Antártica anual.

    Dada la crisis de medios en la cual se encuentran las Fuerzas Armadas argentinas, ha sido preciso alquilar también un avión de una firma rusa que opera desde Sudáfrica y otro de la Fuerza Aérea Chilena para trasladar el personal de las bases.

    El hecho de que las Fuerzas Armadas sean el principal instrumento del Estado para la política antártica no debería llevar a subestimarla por razones de tipo político en momentos en que la Antártida pasa a ser de gran importancia estratégica para el futuro del país.
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