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El autor fue un estrecho colaborador de San Martín, que fue su primer ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores en el Perú. Escribe esta «protobiografía» sólo meses después de la entrevista de Guayaquil, con la intención de defenderlo frente a los ataques insidiosos de los que había sido víctima a través de un panfleto difundido en Londres que afectaba su honorabilidad.
La primera biografía formal y más completa es la del chileno Vicuña Mackenna, publicada en Santiago de Chile en 1863. Los tres volúmenes de la obra de Bartolomé Mitre, que aparecen en 1887, 1888 y 1890, mantienen el mismo molde que fija García del Río en cuanto a los valores sanmartinianos, los cuales se afirman en las obras posteriores, como el «Santo de la Espada» de Ricardo Rojas, publicada en 1933.
Lo importante del breve trabajo de García del Río es que, además de ser el primero sobre la vida de San Martín, en él encontramos todos los elementos del supuesto «mito». Es un contemporáneo que escribe sin ninguna intencionalidad política o histórica. Lo hizo animado por la pasión de defender a su amigo, lo presenta tal cual fue ante sus ojos.
Es así como dice: «Su imaginación no conoce obstáculos, ni tampoco límites en su extensión; su genio tiene una actividad devoradora, que le hacía ser minucioso en el desempeño de sus deberes, y muy vigilante con sus subalternos. Prudente, modesto, parco, afable en la sociedad, y aun en el mando, severo con sus tropas, jovial con sus amigos, hombre de mundo y sin embargo muy sensible a los tiros de la maledicencia. Hasta la calumnia y la odiosidad, que siempre se ceban en el mérito sobresaliente, y que tanto se han esforzado en denigrarle, se han visto obligados a respetarle en su integridad, y a confesar que jamás se acercó al corazón de San Martín un sentimiento interesado: era aquella demasiado notoria, y demasiado relevantes las pruebas que siempre dio de desprendimiento, para que nadie se atreviera a tildarse a este respecto».
La primera edición de esta obra fue publicada en Londres en 1823, una segunda en París en 1844 y la tercera en Buenos Aires en 1854.
Al cumplirse el Centenario de la muertede San Martín, en 1950, la Biblioteca Nacional, como homenaje, reedita este trabajo, del cual poseía sólo dos ejemplares, en razón de que ya eran muy difíciles de encontrar.
Lo publica respetando la grafía original y con un prólogo de Raúl Quintana, que también reproducimos en esta edición, en el que se bosqueja la personalidad del autor.
Muy pocos saben en nuestro país que el primer biógrafo de San Martín fue un colombiano, Juan García del Río, quien escribió en su defensa en momentos que en su propia Patria era motivo de la crítica y la incomprensión.
La figura de este político e intelectual nacido en la ciudad de Cartagena constituye un arquetipo de lo que fue el proceso de la emancipación hispanoamericana. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, en el prólogo a esta reedición dice: «Fue amigo de José de San Martín, el prócer argentino, y de O'Higgins, el chileno; ministro del libertador Simón Bolívar, socio en las tareas culturales y científicas de don Andrés Bello, el humanista por antonomasia; representante oficial de los intereses independentistas en Europa; secretario de la Sección de Relaciones Exteriores de Chile; ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Protectorado del Perú (con San Martín); ministro de Hacienda de Ecuador; asesor del general Antonio López de Santana durante su primer gobierno en México; publicista, ensayista, periodista. En Santiago fundó, dirigió y redactó el periódico 'El Sol de Chile', el Telégrafo y, con Andrés Bello, publicó la revista 'Biblioteca Americana', cuyo primer número apareció en 1823. En 1821 lanzó el Prospecto de la Biblioteca Colombiana.»
Es un ejemplo muy claro de una generación para la cual la patria era Hispanoamérica. Pero al haber prestado servicios en distintos países, ello hizo que en ninguno en particular se le diera un rol relevante en términos históricos. Es en mi opinión uno de los tantos «olvidados» de nuestra historia hispanoamericana y esta reedición busca simultáneamente aportar un elemento interesante para corroborar los valores de San Martín y recordar también a su primer biógrafo, el colombiano Juan García del Río.




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