9 de febrero 2007 - 00:00

Se esmera Cristina por superar estigma de esposas

Como Eva Perón, Cristina viajó a Europa a cerrar acuerdos en nombre de la Argentina. La esposa de Perón lo hizo conFrancisco Franco para formar una alianza comercial con España. Cristina, con un gobierno democrático para promoverderechos humanos.
Como Eva Perón, Cristina viajó a Europa a cerrar acuerdos en nombre de la Argentina. La esposa de Perón lo hizo con Francisco Franco para formar una alianza comercial con España. Cristina, con un gobierno democrático para promover derechos humanos.
Una de las improntas más fuertes que el peronismo ha impuesto entre nosotros es la de establecer el manejo del poder en forma matrimonial. Independientemente de que -en algunos casos- desde sus orígenes cada uno de los esposos pueda exponer una militancia o actuación política propia, o en otros ella devenir del mero estado marital y derivar en una vocación política auténtica -o no-, el fenómeno del «matrimonio gobernando» es una realidad con la cual el movimiento peronista convive, ejerciendo las primeras damas -tradicionalmente- una fuerte cuota de poder, sea que ocupen cargos formales o no en el gobierno, lo que les permite tomar decisiones, designar funcionarios, ejecutar políticas de Estado y hasta marcar con el dedo pulgar -a modo de emperador romano- la suerte o desgracia de ministros, secretarios de Estado, embajadores y dirigentes.

Desde el modelo originario de Perón y su esposa Eva, episodio reiterado con su segunda mujer María Estela Martínez de Perón, no escaparon al esquema Eduardo Duhalde y su esposa Chiche, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, ni tampoco innumerable cantidad de caudillos provinciales como los Juárez en Santiago del Estero, por brindar sólo un ejemplo.

  • Hegemonía

  • Un segundo aspecto, fuertemente vinculado con este primero, es el sueño de continuidad, alternancia o de distribución de jurisdicciones -según el caso- para mantener la supremacía y hegemonía en el manejo político y económico del sistema, lo que llevó tanto a las mudanzas de domicilio para las elecciones, asignación de territorios provinciales o representaciones diversas según las épocas y la atribución del manejo de fondos bajo reiterados programas sociales tan recordados como la Fundación Eva Perón, la Cruzada de Solidaridad Justicialista, los planes Jefas y Jefes de Hogar, las manzaneras y los planes Trabajar, entre tantos otros.

    Lo cierto es que finalmente, salvo en el caso de María Estela Martínez de Perón -donde la sucesión presidencial se produjo por fallecimiento y a consecuencia de una fórmula compuesta por el mismo matrimonio-, las ilusiones hereditarias naufragaron por diversas circunstancias.

    Una fuerte resistencia por parte de las Fuerzas Armadas y la oposición política neutralizaron las aspiraciones de Evita, generando aquel «renunciamiento histórico» del 22 de agosto de 1951; las encuestas, las «internas de hecho» del justicialismo y la crisis de 2002 fulminaron las pretensiones de Chiche; y hoy se abre la incógnita respecto de lo que puede llegar a ocurrir con Cristina en el presente año electoral. Un dato curioso de similitud y diferencias entre las campañas políticas de Eva Perón y Cristina Fernández de Kirchner rumbo a las candidaturas pretendidas es que en ambos casos ha existido -con carácter previo a imponer la nominación- un intento de proyección internacional a través de la generación de eventos en el extranjero que permitan mostrar al país que la potencial candidata es pasible de un reconocimiento en el exterior. Ello ocurrió tanto con la gira europea de Evita en el año 1947, como con las visitas de la senadora Kirchner a Estados Unidos y Europa en 2006 y 2007 sesenta años después, ambas representando a sus respectivos presidentes y esposos.

    Sin embargo, las posiciones políticas de las protagonistas, en las mencionadas visitas, han sido diametralmente opuestas. En el caso de Eva Perón, la visita a España fue la única trascendente, la cual estuvo precedida por la concesión del gobierno peronista al régimen español de un crédito millonario para la compra de trigo, maíz, carne y legumbres, disolviendo el antiguo resentimiento que Franco había expuesto en 1940 a Hitler en la entrevista de Hendaya, donde había acusado a la Argentina de ser la culpable del hambre del pueblo español por haber seguido órdenes de Inglaterra. En Francia su paso no tuvo repercusión, Italia fue poco calurosa al recibirla, con el papa Pío XII ni siquiera hubo fotógrafo, y su tránsito por Suiza constituye todavía hoy un misterio.

    La gira española de Evita significó, básicamente, un indiscutible apoyo al régimen franquista por parte de Perón y el gobierno argentino. Tras la derrota nazi en 1945, la recién creada ONU había rechazado el ingreso de España a la organizaciónpor sus contactos con el nazismo y recomendó a sus miembros la retirada de embajadores en 1946. Franco respondió convocando una gran manifestación en la Plaza de Oriente de apoyo al régimen que él mismo había instaurado, como haría en sucesivas ocasiones en las que la presión internacional le obligaría a mostrar un respaldo, muchas veces ficticio. El pueblo español sufrió las consecuencias del aislamiento que le impusieron al régimen naciones como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, que no veían con buenos ojos la supervivencia de un régimen fascista en Europa. Sólo la Argentina de Perón firmó con España un tratado de relaciones comerciales en enero de 1947, ratificado -justamente- con la visita de Evita, la primera dama, en junio del mismo año.

  • Coqueteos

    En las antípodas, la visita de Cristina Kirchner a Estados Unidos en 2006 fue para criticar duramente al Fondo Monetario Internacional en la Universidad de Columbia y en 2007 viaja a París para suscribir la Convención Internacional sobre Desaparición Forzada de Personas, acompañada de Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, donde proclamó -a voz en cuello- que lo ocurrido en la Argentina durante la dictadura militar en materia de desaparición de personas era comparable con el Holocausto del pueblo judío generado por los regímenes nazi y fascista. En forma complementaria a su visita oficial, coqueteó con intelectuales, paseó y alentó con fortuna a la Selección nacional.

    Curiosa y confusa situación. Presidentes y esposas; Evita y Cristina; Franco, Royal y Villepin; Videla y Hitler; Jorge López y Gerez; Julio Grondona, Saviola, Rouquié, Peugeot, Ramonet, Bonafini y Carlotto; fascismo y terrorismo; fútbol, nazismo, Holocausto y guerra sucia.

    Mezcla rara de elementos, con algunas semejanzas para demasiadas diferencias; y todo ello sólo unos sesenta años después.
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