Se esmera Cristina por superar estigma de esposas
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Como Eva Perón, Cristina viajó a Europa a cerrar acuerdos en nombre de la Argentina. La esposa de Perón lo hizo con
Francisco Franco para formar una alianza comercial con España. Cristina, con un gobierno democrático para promover
derechos humanos.
Sin embargo, las posiciones políticas de las protagonistas, en las mencionadas visitas, han sido diametralmente opuestas. En el caso de Eva Perón, la visita a España fue la única trascendente, la cual estuvo precedida por la concesión del gobierno peronista al régimen español de un crédito millonario para la compra de trigo, maíz, carne y legumbres, disolviendo el antiguo resentimiento que Franco había expuesto en 1940 a Hitler en la entrevista de Hendaya, donde había acusado a la Argentina de ser la culpable del hambre del pueblo español por haber seguido órdenes de Inglaterra. En Francia su paso no tuvo repercusión, Italia fue poco calurosa al recibirla, con el papa Pío XII ni siquiera hubo fotógrafo, y su tránsito por Suiza constituye todavía hoy un misterio.
La gira española de Evita significó, básicamente, un indiscutible apoyo al régimen franquista por parte de Perón y el gobierno argentino. Tras la derrota nazi en 1945, la recién creada ONU había rechazado el ingreso de España a la organizaciónpor sus contactos con el nazismo y recomendó a sus miembros la retirada de embajadores en 1946. Franco respondió convocando una gran manifestación en la Plaza de Oriente de apoyo al régimen que él mismo había instaurado, como haría en sucesivas ocasiones en las que la presión internacional le obligaría a mostrar un respaldo, muchas veces ficticio. El pueblo español sufrió las consecuencias del aislamiento que le impusieron al régimen naciones como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, que no veían con buenos ojos la supervivencia de un régimen fascista en Europa. Sólo la Argentina de Perón firmó con España un tratado de relaciones comerciales en enero de 1947, ratificado -justamente- con la visita de Evita, la primera dama, en junio del mismo año.
En las antípodas, la visita de Cristina Kirchner a Estados Unidos en 2006 fue para criticar duramente al Fondo Monetario Internacional en la Universidad de Columbia y en 2007 viaja a París para suscribir la Convención Internacional sobre Desaparición Forzada de Personas, acompañada de Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, donde proclamó -a voz en cuello- que lo ocurrido en la Argentina durante la dictadura militar en materia de desaparición de personas era comparable con el Holocausto del pueblo judío generado por los regímenes nazi y fascista. En forma complementaria a su visita oficial, coqueteó con intelectuales, paseó y alentó con fortuna a la Selección nacional.
Curiosa y confusa situación. Presidentes y esposas; Evita y Cristina; Franco, Royal y Villepin; Videla y Hitler; Jorge López y Gerez; Julio Grondona, Saviola, Rouquié, Peugeot, Ramonet, Bonafini y Carlotto; fascismo y terrorismo; fútbol, nazismo, Holocausto y guerra sucia.
Mezcla rara de elementos, con algunas semejanzas para demasiadas diferencias; y todo ello sólo unos sesenta años después.




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